El Eurogrupo ovaciona a Calviño pero pide esfuerzos fiscales «significativos»

La ministra de Economía, Nadia Calviño, conversa con la ministra sueca de Finanzas, Magdalena Andersson./Efe
La ministra de Economía, Nadia Calviño, conversa con la ministra sueca de Finanzas, Magdalena Andersson. / Efe

La ministra de Economía debutó ante sus colegas prometiendo estabilidad preuspuestaria

ADOLFO LORENTEEnviado especial Luxemburgo

Que Pedro Sánchez, al menos a ojos de Bruselas, no se ha equivocado designando a Nadia Calviño como nueva ministra de Economía lo evidencia el hecho de que ayer por la tarde, tras su primera intervención pública en el Eurogrupo, sus colegas le regalasen una ovación, como desveló a altas horas de la madrugada el presidente de la institución, Mario Centeno. «Llevó aquí dos años y medio y puedo decir que no es muy común», recalcó. Calviño fue una de los suyos hasta hace un par de semanas. De hecho, sigue siéndolo, tiene el 'ADN Bruselas'.

Sí, de madrugada, porque la reunión comenzó el jueves después de comer pero acabó ya entrado el viernes después de cerrar el «histórico» acuerdo que libera a Grecia tras ocho años de tres rescates por valor de más de 273.000 millones. Así que la tragedia helena terminó como mandan los cánones, con una gran madrugada comunitaria que Calviño vivió en primera persona.

El Eurogrupo aplaudió a Calviño pero, ojo, reacordó que la realidad de la economía española sigue siendo muy compleja en la que tendrán que hacer esfuerzos fiscales estructurales «significativos». «España entrará en 2019 en una nueva fase porque su déficit estará claramente por debajo del 3% en 2018 y entonces, en el brazo preventivo, tendrá que respetar sus objetivos fiscales de esfuerzo estructural», recalcó el comisario de Economía, Pierre Moscovici.

Y es que ayer, paradójicamente, el Eurogrupo debía avalar la opinión que la Comisión había emitido sobre el proyecto de Presupuestos enviado en su día por el Gobierno de Rajoy y que ahora defenderá como suyos el de Pedro Sánchez. Hubo luz verde, pero con matices. El documento aprobado recuerda que se «cumple en líneas generales» con los requisitos exigidos dentro del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, pero recuerda que el déficit se situará por encima del 2,2% pactado, además de «esperarse que el balance estructural de España se deteriore en 2018».

Según Bruselas, ese 2,2% será al menos del 2,7%, lo que supondría un ajuste extraordinario cercano a 6.000 millones. Por qué este desfase, por medidas como la subida de las pensiones que el PP pactó con el PNV y que no gustaron nada en la Comisión. Por si no fuera poco, el nuevo Ejecutivo ha redoblado la apuesta y mantiene que subirá las pensiones sí o sí acorde al IPC de forma casi automática, como defendió ayer con vehemencia la nueva ministra de Empleo, Magdalena Valerio.

Lo hizo en Luxemburgo, donde ayer coincidió con su colega del consejo de ministros aunque en reuniones distintas. Fue el debut europeo del Gobierno de Sánchez. En el pequeño Gran Ducado coincidieron las dos almas económicas del nuevo Ejecutivo: Valerio y Calviño. Ambas vestían de 'rojo PSOE', pero su discurso no fue precisamente el mismo. Poli malo y poli bueno, todo un clásico: Valerio, la ministra que 'vende' lo que el electorado socialista quiere oír, y Calviño, la tecnócrata que dice lo que Bruselas anhela escuchar. Empleo y Economía, el mitín político frente a la terquedad de los números, los mismos que recuerdan que España tiene el peor déficit de toda la UE. Y ayer, el club ovacionó a Nadia Calviño, algo que Sánchez no debería olvidar.

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