El beneficio de la banca crece un 2,3% hasta los 7.120 millones

El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, en el Congreso./EFE
El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, en el Congreso. / EFE

Para pagar las pensiones, el Gobierno ya solo habla de un impuesto a las transacciones pero el sector le recuerda que afecta a la rentabilidad

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

En medio del debate político sobre la necesidad de conseguir más ingresos para la Seguridad Social, procedentes de sectores como el de la banca, como quiere el Gobierno, las cuentas semestrales de las entidades financieras españolas han arrojado unas ganancias de 7.120 millones de euros hasta el mes de junio. Supone un crecimiento del 2,3% con respecto al mismo periodo del ejercicio anterior, según los datos de la Asociación Española de Banca (AEB).

El Ejecutivo presidido por Pedro Sánchez tenía la intención de poner en marcha un impuesto específico que gravara la actividad del sector financiero, pero el propio presidente dejó en el aire el pasado lunes la posibilida de aplicar esa nueva figura tributaria. Lo hacía después de las advertencias que ha venido lanzando el sector, advirtiendo sobre la merma que produciría en su rentabilidad, así como la posibilidad de trasladar ese gravamen a los clientes a través de comisiones, o mediante una restricción en la concesión crediticia. Por eso, Pedro Sánchez ya solo habla de el impuesto a las transacciones financieras (la conocida como 'tasa Tobin', que impera en otros países de la Unión Europea).

En este sentido, el consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, ve «más razonable y llamativa» esa tasa 'Tobin' que la de un gravamen específico para la banca, algo que considera «poco oportuno» dada la «endeble» rentabilidad bancaria. Lo hizo este miércoles al comparecer en la comisión que investiga la crisis en el Congreso, donde el consejero delegado del BBVA, Carlos Torres Vila, cree fundamental que el sector recupere unos niveles de rentabilidad «mínimamente aceptables» para garantizar que el sector financiero sea sostenible y para poder seguir concediendo financiación y avanzar en su transformación.

En cualquier caso, las cuentas de la banca se verían afectadas en un momento en el que han conseguido mejorar sus resultados semestrales gracias a las menores necesidades de realizar provisiones; al mantenimiento de los márgenes más ligados al negocio puramente bancario; y a la contención de los costes y gastos de explotación.

Tras un «intenso proceso de reducción de los activos dudosos», según explica la AEB, la tasa de morosidad del conjunto de la banca ha caído al 4,4% frente al 5,5% del año anterior. Además, el crédito a la clientela descendió un 0,7%, mientras que los depósitos captados crecieron un 0,5%.

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