Un banco de fortalezas desafiantes

Junta de accionistas del BBVA. /Fernando Gómez
Junta de accionistas del BBVA. / Fernando Gómez

Con un beneficio del que el 76% ya es extranjero, el BBVA afronta el reto de la volatilidad de Turquía y México en su andadura hacia la innovación digital

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

En su carta dirigida al accionista a través del informe anual de 2002, Francisco González ya admitía que el banco afrontaba «otro año muy complejo» por «la incertidumbre, las reducciones de tipos que presionan a la baja los márgenes y la depreciación de monedas de Latinoamérica». Casi dos décadas después, el presidente anuncia su retiro del BBVA pudiendo recurrir casi a esas mismas circunstancias externas, aunque con la seguridad de dejar una entidad mucho más internacionalizada, saneada y ahora enfocada al entorno digital. El BBVA es ahora uno de los grandes grupos financieros de todo el mundo, una corporación global que ha multiplicado su balance, sus beneficios, sus clientes y su negocio. Y ello, a pesar de los baches que se han interpuesto en el camino.

El proceso de diversificación geográfica que ha experimentado la entidad en su mandato le ha llevado a generar más de tres cuartas partes de su beneficio fuera de España, su mercado local inicial. En el primer semestre de 2018, México aportó un 37,3% de las ganancias; Estados Unidos un 12%; Turquía un 11,5%; y Latinoamérica, un 14%. Es precisamente la evolución de parte de los países emergentes en los que opera donde Francisco González deja más interrogantes a su sucesor. En el caso turco, la crisis que sufre el país desde agosto impacta directamente en la cotización de su divisa, la lira, y por ende en lo que se juega la entidad allí, al igual que en el negocio mexicano, su pilar.

Crisis financiera en España

En España, el BBVA también ha tenido que capear con los estragos de la crisis económica. A la acumulación de activos tóxicos en su balance, como consecuencia de la expansión inmobiliaria, se unió una galopante tasa de mora, que afectaba a todo el sector, a unas mayores exigencias regulatorias y, entre 2012 y 2014, a la adquisición de parte del sistema bancario que se asomaba al abismo: Unnim Banc y Catalunya Banc, dos bancos que agrupaban a seis antiguas cajas catalanas, ganando allí cuota de mercado. Este año ha intentado cerrar el capítulo de la recesión con la venta de la mayor parte de su 'ladrillo tóxico' a Cerberus.

Pero si Francisco González -un banquero con protagonismo desde su posición ante los cambios de España en los últimos 20 años- ha sido persistente en un asunto ése es el del proceso de digitalización al que se enfrenta, y que el BBVA lidera en muchas ocasiones. Se trata de una realidad que ya está aquí y con la que su sucesor tendrá que lidiar si quiere seguir el trayecto fijado por el aún presidente.

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