Cuartos de final

Carla Suárez, derrotada entre el ruido

Carla Suárez durante el partido contra Madison Keys./Reuters
Carla Suárez durante el partido contra Madison Keys. / Reuters

«Es una falta de respeto», lamenta la jugadora canaria tras sufrir el jolgorio en la grada de la central de Nueva York

E. G.

«Es una falta de respeto que nosotras estemos jugando y que la gente esté todavía paseándose por ahí», reconoció muy enfadada Carla Suárez tras ser derrotada por la estadounidense Madison Keys en el Abierto de Estados Unidos. Al contrario de lo que sucede en Roland Garros, Wimbledon o el Open de Australia, en la pista central de Nueva York, la más grande del mundo, se permite a los espectadores hablar y entrar y salir del recinto mientras se disputan los puntos, lo que convierte la Arthur Ashe en un escenario propicio para el jolgorio, con comida y copas en manos de los aficionados y conversaciones a alto volumen, lo que provocó la indignación de la jugadora española, derrotada entre el ensordecedor ruido de la grada.

Ni siquiera Carla Suárez podía escuchar el golpeo de la bola. El juez de silla debió llamar la atención del público en varias ocasiones, pero durante la sesión nocturna del US Open la afición siempre hizo caso omiso. «Jugué aquí hace dos días (ante Maria Sharapova, a quien la canaria se impuso por 6-4 y 6-3) y esto no era así», recordó la tenista española al árbitro durante su desagradable partido frente a Keys. «No disfruté mucho de la noche de hoy. Estos cosas las deben tener en cuenta», añadió después en conferencia de prensa Carla Suárez, reclamando normas más estrictas para que los partidos no se conviertan en una escenario en el que se ignora a los protagonistas, con aficionados de espaldas a la pista, subiendo y bajando por las escaleras entre gritos y carcajadas.

En el trajín de gente entrando, saliendo, hablando y comiendo, con todos los decibelios que ello conlleva, el partido estaba ya tan a favor de Keys, que mucho más tranquila y sin presión, la estadounidense quebró el servicio de la española en el sexto juego del segundo set y se llevó el encuentro por 6-4 y 6-3. «El saque y el resto marcaron la diferencia. No saqué bien y ella restó en una situación favorable cada vez, porque no tuve un buen primer servicio. Ella fue mejor. Estaba más fresca que yo, más rápida», admitió sin embargo Carla Suárez, sin poner el ruido como excusa a su despedida de Flushing Meadows.

Aunque en la central de Nueva York, con capacidad para 24.000 espectadores, se escucha habitualmente un murmullo en la grada y la afición suele desplazarse entre el intercambio de golpes, lo que ocurrió la noche del miércoles traspasó los límites, y Carla Suárez, víctima de la desesperación, también tuvo que dirigirse al juez de silla en más de una ocasión para que intentase, sin éxito, poner fin a la fiesta que se vivía en las gradas y los palcos. «Me quejé dos o tres veces, pero podría haberlo hecho 1.000. Podía haberme quejado todos los puntos que jugué, aunque al final el ruido también era para Madison. Cada uno viene y decide lo que hace. Si quiere ver el tenis o cenar, pero no se debe hablar durante el punto. Me cuesta creer que la gente haya estado pendiente del partido», insistió Carla Suárez.

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