Kyrgios, corrupción, espectáculo y sanción

Kyrgios, corrupción, espectáculo y sanción

El australiano tacha de «corrupta» a la ATP por la sanción que recibió en Cincinnati y esta abre una investigación que le podría acarrear sanciones

ENRIC GARDINERMadrid

El último incidente de Nick Kyrgios surgió en la sala de prensa. Esta vez no fueron las raquetas, el público o el juez de silla el que salió perjudicado del huracán Kyrgios. Después de un debut tranquilo en el Abierto de los Estados Unidos con victoria en tres sets ante Steve Johnson, el díscolo australiano encendió la mecha ante los medios. Un periodista le preguntó acerca de la multa que recibió en Cincinnati, la cual ascendió a 113.000 dólares (101.000 euros), y si afectó a su preparación para el último Grand Slam de la temporada. A Kyrgios se le fue la lengua. «No. La ATP es bastante corrupta. No es algo que me preocupe. ¿Por qué me multaron con 113.000 dólares? ¿Por qué seguimos hablando de esto que ocurrió hace tres semanas?», aseveró el tenista.

La multa en cuestión responde a su último altercado sobre una pista de tenis. Ocurrió en el último Masters 1.000 preparatorio para el US Open, en el encuentro ante el ruso Karen Khachanov. En esa derrota, Kyrgios dejó un abanico de acciones punibles, como salir de la pista para romper raquetas, insultos al juez árbitro Fergus Murphy, escupir hacia la silla del juez, así como golpear pelotas fuera del estadio. Un show que se saldó con su eliminación en la pista y el castigo fuera de ella. Castigo económico, pero no deportivo, y es que Kyrgios no conoce sanción que le impida jugar al tenis y causar estos numeritos desde 2016.

Esta vez la ATP ha replicado ante las acusaciones de Kyrgios. «Los comentarios de Nick Kyrgios serán investigados bajo las reglas de la ATP y se tomará una decisión», explicó el órgano tenístico. La última sanción que le sacó de la competición se debió a la «falta de esfuerzo» que demostró en el Masters de Shanghai 2016 y que le acarreó tres meses de suspensión, a la postre reducidos. Por entonces, la ATP le sugirió que visitase a un psicólogo deportivo. A día de hoy, Kyrgios, número 30 del mundo, no tiene ni entrenador.

«No elegí las palabras correctas. Lo que quería decir es que veo un doble rasero, en lugar de corrupción. Sé que mi comportamiento a veces ha sido controvertido y me ha metido en problemas, pero mi problema es que veo que a mi alrededor hay gente que hace lo mismo y recibe menos atención por parte de los medios y no es sancionada»

Lo que sí ha hecho Kyrgios ha sido aclarar sus palabras en un comunicado emitido a través de las redes sociales. «No elegí las palabras correctas. Lo que quería decir es que veo un doble rasero, en lugar de corrupción. Sé que mi comportamiento a veces ha sido controvertido y me ha metido en problemas, pero mi problema es que veo que a mi alrededor hay gente que hace lo mismo y recibe menos atención por parte de los medios y no es sancionada», explicó el 'aussie'. «Sé que no soy perfecto y no quiero aparentarlo. Sé que me he merecido sanciones, pero espero algo de consecuencia y justicia con esto, algo que hasta la fecha no ha pasado», agregó.

En la segunda pista

Todo esto ocurre después de que el propio Abierto de los Estados Unidos recompensase a su manera al australiano después de lo sucedido en Cincinnati. Colocó a Kyrgios en la pista Louis Armstrong, segunda en importancia del torneo, con capacidad para 14.000 espectadores. El espectáculo es rentable y es algo que incluso Rafa Nadal criticó en el pasado. «Si desde la ATP le hacen promoción y seguimos hablando de esto…», reflexionó el español, que ya sufrió las excentricidades de Kyrgios en Wimbledon, donde recibió un pelotazo suyo exento de disculpas.

Mientras tanto, Kyrgios vive un 2019 en el que ha faltado el respeto a Roland Garros, tirado raquetas fuera de la pista en Queen's, lanzado sillas a la pista en Roma, donde fue expulsado, y recibido decenas de multas. Ahora la ATP tiene que decidir si sacarle fuera de circulación un tiempo o seguir dejándole campar a sus anchas por este circo en el que ha convertido su tenis.