Trofeo Conde de Godó

Nadal no entiende de amigos

Nadal abraza a Ferrer tras el partido. /Enric Fontcuberta (Efe)
Nadal abraza a Ferrer tras el partido. / Enric Fontcuberta (Efe)

El balear gana el partido más esperado y emotivo del torneo ante un David Ferrer que peleó el máximo posible en su despedida

ENRIC GARDINER

Dijo adiós David Ferrer al Conde de Godó, pero lo hizo muriendo de pie, cediendo ante un amigo y dejando claro que la meditada retirada no se achaca a un bajón en el nivel de juego. El de Jávea estuvo de diez, aguantó a Nadal durante el primer set, incomodándole y poniendo en entredicho su victoria, pero terminó claudicando por 6-3 y 6-3 en un partido marcado por la lluvia y el mal tiempo.

Era el partido de la semana en Barcelona. Más que una posible final, por ejemplo. Ferrer, cuatro veces finalista en el torneo, se enfrentaba a quien le derrotó en esas cuatro finales y le apeó una vez más del torneo, Rafael Nadal. El balear llegaba con las dudas de haber perdido por primera vez en cuatro años un set en el Godó y tras remontar en casi tres horas a Leonardo Mayer. Ferrer, todo lo contrario. Dos partidos en las piernas y dos victorias contundentes.

Nadal eran palabras mayores como mostraba su balance (6-25), pero si por algo se ha caracterizado el alicantino es por nunca ceder ante la adversidad. Reinaba el mal tiempo en la ciudad condal y eso siempre son malas noticias para Nadal, al que le corre menos la bola cuando la nubes aparecen.

Lucha de resistencias

El encuentro se dispuso como una lucha de resistencias. Dos estilos similares y una máxima, quien más aguantase, ganaría. Los intercambios extenuantes se sucedían. Uno para Ferrer, otro para Nadal. El de Jávea tenía bolas de 'break', el de Manacor las anulaba. Ferrer sorprendía con el ganador paralelo, Nadal respondía con el passing.

La refriega de estrategias favorecía sobre todo al espectador y aunque Ferrer insistía en aguantar, cuando Nadal tuvo bolas de rotura, no las desaprovechó. Se dispuso entonces, con 5-3, a sacar para cerrar el primero. En ese pequeño impás entre juegos, comenzó a diluviar en Barcelona y ambos tenistas se encaminaron hacia vestuarios.

Casi una hora de parón hasta que el sol volvió a lucir tímidamente y el tenis retornó al Real Club de Tenis Barcelona. La pausa, por larga que fuera, no despistó a Nadal, quien selló el set y puso rumbo al triunfo.

La rutina de Nadal de golpear nada más ganar el set siguió presente, pero la ventaja en forma de 'break' la neutralizó un Ferrer que no se fue sin pelear.

Mientras seguía chispeando, amenazando con otro parón, y los paraguas afloraban en la grada, Nadal no alargó más el encuentro, clausurándolo por 6-2 y despidiendo a un amigo como Ferrer del Conde de Godó.

Es el final del alicantino en un torneo que nunca ha podido ganar, pero que siempre ha sido de sus preferidos en el circuito. Tras treinta victorias en el club barcelonés y cuatro finales, Ferrer dice adiós al penúltimo torneo de su carrera, la cual finalizará el próximo mes de mayo en la Caja Mágica. Lo hizo ovacionado por el público, por Nadal y envuelto en las lágrimas de la despedida.