Maratón

Juan Pérez y Petersson se llevan la victoria en la XXX prueba de fondo Río Dílar

Juan Pérez y Petersson se llevan la victoria en la XXX prueba de fondo Río Dílar
ALFREDO AGUILAR

La XXX prueba de fondo del Río Dílar ha reunido a más de setecientos corredores

JOSÉ I. CEJUDO

ada uno tiene sus razones para correr. Para empezar a hacerlo, para seguir, para no dejarlo. En el Gran Premio de fondo desde luego no existe una inmensa recompensa final que justifique el esfuerzo desde lo material sino pequeñas ilusiones, pequeños achuchones de felicidad que mueven la masa de los corredores populares para levantarse, coger el coche y calzarse las zapatillas para sumar kilómetros y kilómetros por la geografía granadina. Se pretende y se consigue que la participación total y media por carrera en el circuito aumente cada año. Aunque la XXX prueba de fondo Río Dílar fue de las menos multitudinarias con setecientos corredores, en Gójar pudieron observarse todas las razones que explican el éxito del running.

Porque la ocasión era perfecta para borrarse, y sin embargo muchos no lo hicieron. Ayer en Gójar se habló mucho del Mundial de Rusia. De los penaltis con los que Croacia sepultó a la anfitriona, de lo bien que juega Bélgica y de la forma que tiene Mbappé de correr -los fondistas se rinden al velocista francés-. Allí arriba, junto al recinto ferial, se dio el pistoletazo de salida que pone todo en marcha. Por primera vez la prueba del Río Dílar no saldría de un municipio, esta vez en Gójar y dejando para otras ediciones a Otura, Ogíjares o el propio pueblo homónimo. A los corredores les tocó bajar mucho en principio para luego remontar hacia arriba, por lo que la prudencia se hizo necesaria. En los primeros metros y tras un rodeo de los deportistas, los asistentes pudieron verles las caras una vez más antes del gran descenso. Les aplaudieron desde la curva. Algunos ya sabían que iban a sufrir y construían mentalmente la supervivencia con las piernas frescas. La temperatura no resultaba asfixiante, daba respiro.

Los setecientos valientes pasaron uno a uno hasta Pilar Moleón, última pero la que más coraje reúne, bajo la firme convicción y promesa de no faltar a una sola de las carreras de esta edición del Gran Premio. Lleva once de once, y se merece que todos la esperen porque además se tiene la certeza de que, antes o después, aparecerá a lo lejos. Con paso lento pero enérgico para la edad que sostiene, con una capacidad y sobre todo una voluntad envidiables.

Curiosidad en meta

La victoria de Juan Pérez se vio acompañada por una circunstancia de excepción. Él no fue el primero en traspasar la línea, ni se alzó con la cinta. Fue Mohammed Blal quien lo hizo, apenas unos segundos por delante tras unos diez kilómetros reñidos. Ganó con uno de los dorsales solidarios de la Asociación Española contra el Cáncer que se habilitan de forma limitada para cada prueba y que no son competitivos. El atleta internacional marroquí, residente en Las Gabias, donde dirige su propio club, demostró un nivel superior al resto aunque sin forzar más de la cuenta. A la llegada a meta reconoció que la victoria real pertenecía a Juan Pérez, incluso le animó a elevar el puño.

El de Bikila logró un tiempo de 33 minutos y 46 segundos, a una distancia controlada de Esteban Milena, que le acompañó en el podio junto a su compañero Sergio García en el Clínicas Polisalud, a sólo tres segundos del veterano David González. «En estas fechas hace mucho calor y la carrera es muy dura, tiene muchos toboganes, subes y bajas», valoró Juan Pérez en meta. «Desde el primer momento fuimos Mohammed Blal, Esteban Milena y yo. Se nos acercó el grupo perseguidor al segundo kilómetro pero enseguida nos quedamos solos. Sobre el octavo cambié algo yo, cogí ventaja pero me pilló Blal y así entramos», describió el ganador.

«No son fechas para correr rápido ni hacer grandes locuras y menos en Andalucía, donde el calor y la humedad tan brutales te desintegran en la carrera. Por eso se tiende a ir más en grupo y al final cada uno decanta su punto de velocidad», explicó Juan Pérez, quien agradeció que los 16 kilómetros se redujeran a 10 ya que «viene gente popular que entrena lo que puede y tantos son excesivos en cualquier municipio». La suya fue una pequeña alegría en una temporada lastrada por una lesión lumbar en invierno.

La victoria entre las mujeres fue para la danesa Jessica Petersson, que gobierna con puño de hierro este curso al igual que Manuel Santiago entre los hombres. Apenas les resta completar las diez carreras mínimas para alzarse campeones. La de Alhama hizo un tiempo de 39 minutos y 17 segundos, a casi dos minutos de Ester Hidalgo (Nerja) y María Dolores Arias (Bikila), quienes mantuvieron una preciosa disputa saldada con dos segundos de diferencia. Petersson fue felicitada tímidamente en el inglés escueto de otros corredores y por Ester Hidalgo, con una guapa criatura en los brazos.

«El recorrido es todo un reto y bastante variado entre el pueblo y el campo. Al principio pensé que realmente no querría estar ahí pero luego hubo partes de sombra y también nos dieron agua, normalmente no suelo querer a los dos kilómetros pero esta vez estaba sedienta», reconoció Petersson con su risa eterna y siempre en la lengua de Shakespeare. «Ha sido difícil sobre todo porque ahora tengo bastante cerveza en el cuerpo por el Mundial. Creo que les pasa a otros también, necesitábamos hidratación», confesó de buen humor. Fue su primera carrera bajo su nuevo negocio 'Freebird' de coaching deportivo, cuyo logo es un fénix con zapatillas. «Representa que en los momentos altos y bajos lo importante es mantenerse», señaló. Los corredores saludaron al verano y a un descanso de dos meses hasta el Melocotón de Guadix.

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