Deporte adaptado

«Tenía la incertidumbre de volver de vacío, era una deuda contraída conmigo mismo»

«Tenía la incertidumbre de volver de vacío, era una deuda contraída conmigo mismo»

El paratriatleta granadino, tres veces campeón de España, acaba de ganar el Europeo celebrado en Ibiza y ahora quiere defender su cinturón en el Mundial

CÉSAR GUISADOGRANADA

Un triatlón es la vida a través de sus transiciones. José salió primero del agua. Echó la vista atrás y vio cómo dejaba atrás a Mirabile y Falch. Ganó en confianza. El italiano y el austriaco formaban la pareja de los grandes favoritos, aunque la terna la completaba López Salar, otro español dispuesto a darles guerra. La bici trajo acantilados por los que rodaban piedras sueltas.

El granadino vio cómo lo adelantaban y se acordó de sus miedos. Del esfuerzo que había hecho para estar en su primer Campeonato de Europa y de lo que tenía que demostrarse a sí mismo y a quienes lo aplaudían en la distancia. Falch cometió un error saliéndose del circuito y tirando de tripas se acercó a Mirabile en la carrera. Le recortó los treinta segundos de ventaja, contempló como respiraba, el italiano estaba al límite, así que decidió tirar. Terminó dejándolo a cuarenta.

En la meta, sosteniendo el trozo de tela reservado sólo para que lo toquen los campeones, empezaron a aturullarse las emociones en la cabeza del corredor. «Recuerdo que sentí mucha alegría porque este ha sido el resultado al trabajo de una temporada entera. Tenía la incertidumbre de venirme de vacío, era una deuda contraída conmigo mismo por todo el esfuerzo derrochado hasta justo antes de la carrera», dijo.

José Antonio Abril se acababa de proclamar campeón de Europa de paratriatlón. Paró su reloj después de una hora, tres minutos y cuarenta y seis segundos en los que cubrió 500 metros a nado, 10 kilómetros en la bici y 4 con las zapatillas. Hizo 9:54 en el agua, 30:42 subido a la bicicleta y 20:27 en la carrera a pie. La gesta la firmó este pasado fin de semana en la cita celebrada en las Islas Baleares. Concretamente en Cala Bassa, un bonito paraje ibicenco. Durante toda una semana, los mejores triatletas de todo el continente se instalaron en la isla para disputar los metales de sus categorías.

José Antonio Abril corre, nada y pedalea para el equipo del Olimpo-Dr. Bike, pero aquí acudía como el campeón de España en la clase PTS4, reservada a deportistas con afectación en un miembro superior. Este granadino sufrió un accidente de tráfico cuando tenía veinte años y el resultado de aquel trágico episodio fue la pérdida de parte de su brazo izquierdo. Siempre había sido un buen deportista, así que aquel episodio, más que cerrarle puertas, le abrió ventanas.

«Siempre había hecho deporte, pero a partir del accidente pensaba que nunca más iba a coger la bici. Un día, trabajando en Marbella, conocí a un chico que trabajaba en una tienda de bicis y me dijo que buscara algo, que había soluciones. Me acordé de mi amigo Paco Tenorio, que es técnico ortopédico y le dije que se intentara algún ingenio para poder subirme a la bici de montaña. Me lo hizo y como sabía que también me gustaba nadar, me animó a practicar triatlón», cuenta Abril, repasando la historia de quien a partir de ahí, se proclamó por tres años consecutivos Campeón de España.

Esto le ha permitido ser nombrado Deportista de Alto Rendimiento por la Junta de Andalucía. Y ya tiene abiertas las puertas para el Mundial de Triatlón Cros, que se va a celebrar en Pontevedra al comienzo de primavera. Allí defenderá Abril su cinturón continental. La fórmula, la de siempre: entrenamiento y valentía. El granadino no sólo fue el campeón de la categoría PTS4, sino que además fue el más rápido de todos los paratriatletas, dejando también detrás de él a un buen número de deportistas sin discapacidad.

Y tiene más retos. «Fui al Triatlón X-Terra, que es el más extremo de la categoría cros. En este tipo de competiciones no suelen participar deportistas con discapacidad por la dureza que conlleva, pero me lo propuse y gané la categoría paralímpica. Y eso creo que me animó, por lo que quiero ir ahora a algún X-Terra europeo», advierte. A Abril, ya no hay quien lo pare.

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