Más deportes

«Tenía un diamante en bruto, lo único que hice fue ver cómo desarrollarlo»

María José Rienda junto a Carolina Marín y Fernando Rivas durante el acto de recibimiento. /E. P.
María José Rienda junto a Carolina Marín y Fernando Rivas durante el acto de recibimiento. / E. P.

Entrevista a Fernando Rivas, entrenador de Carolina Marín | De cara al futuro, el granadino espera «seguir en la misma línea, que Carolina sepa lo que quiere y todo lo que eso implica»

CAROLINA A. PALMAGRANADA

Fernando Rivas ha sido entrenador de Carolina Marín desde que ella tenía 14 años, y fue el único que supo ver un diamante en bruto donde otros solo veían una joven jugadora con cierto mal carácter. Desde entonces la ha llevado a convertirse, con un método único de entrenamiento, en tres veces campeona del mundo y cuatro de Europa, además del merecido oro en los JJ OO de Río 2016.

-¿Qué hizo que se fijara en Carolina desde el primer momento en el que la vio jugar?

-No tenía una técnica muy depurada ni desplazamientos correctos, pero jugaba con mucha intensidad y velocidad. Me llamó mucho la atención cómo se preparaba para recibir y controlaba los tiempos de saque y recepción. Era muy llamativo ver cómo mandaba en la pista con tan solo 13 años. Con 25 lo sigue haciendo, pero a nivel mundial.

LAS FRASES «Aurelio Ureña ha sido un mentor para mí, me ha ayudado en el desarrollo profesional y del método» «Era muy llamativo ver cómo mandaba en la pista con 13 años, con 25 lo sigue haciendo, a nivel mundial»

-¿Cómo pasó de jugar al bádminton en los Escolapios con 11 años a convertirse en entrenador nacional del CAR?

-El camino ha sido largo y al principio hubo un rechazo general a mi figura por el mero hecho de que no había sido un jugador bueno a nivel nacional. Hubo mucha oposición y muchas zancadillas, pero creo que ya no hay duda de que el enfoque que propuse a la Federación en su día, que era muy contrario al que había porque era un método chino y desconocido, vale, sirve y nos ha hecho ganar.

-¿Cómo consiguió enfrentarse a todas esas creencias y oposiciones y convencerse de que podía llegar a ser un buen entrenador?

-Siempre me ha encantado mi trabajo. Creo que incluso en los comienzos, cuando compaginaba ambas posiciones, era más entrenador que jugador. Por otro lado, ese rechazo y esa oposición fueron una motivación para mí. Me gusta llevarle la contraria a la gente, llevar la razón y demostrarlo. Supuso un gran esfuerzo porque tuve que trabajar muchísimo más para probarme a mí mismo, pero al final creo que he conseguido los resultados que buscaba.

-¿De qué manera enriqueció el vivir en el extranjero el estilo y la metodología que seguiría a la hora de preparar sus entrenamientos?

-Me abrió mucho los ojos, la mente y, sobre todo, me enseñó a convivir con la diferencia, y eso es muy importante a la hora de gestionar a personas. Evidentemente he tenido conflictos con jugadores por situación de opinión y porque, a fin de cuentas, como entrenador tomas decisiones con las que no todo el mundo está de acuerdo. Pero a parte de todo lo que aprendí a nivel de metodología y de conocimientos muy variados, el convivir con gente tan distinta me ha ayudado mucho a ver la vida desde diferentes puntos de vista, y ha sido muy importante en cuanto a mi desarrollo personal.

-En Pekín 2008, cuando acuñó el sueño de ser el que guiara al oro a un deportista español, ¿pensó en Carolina?

-Era un proyecto sustentado en Carolina Marín. Era obvio que ahí teníamos un diamante en bruto, y yo lo que único que hice, junto a mi compañero Anders, fue ver qué podíamos hacer de cara al futuro para desarrollar a esa deportista. Teníamos una oportunidad, y no podíamos desperdiciarla. Fue un proceso muy metódico en el que temporizamos bien qué había que entrenar en cada época, en cada categoría, siempre vinculado a objetivos de resultado. Evidentemente, equivocándonos mucho, pero siendo conscientes de que nunca antes lo habíamos hecho e íbamos a equivocarnos y debíamos tener los ojos abiertos para ver dónde podíamos corregir los errores.

Fotos

Vídeos