Atletismo

María Pérez: «Una plaza olímpica será más importante que una medalla, Doha no será fácil»

María Pérez, durante su comparecencia de prensa. /PEPE MARÍN
María Pérez, durante su comparecencia de prensa. / PEPE MARÍN

La marchadora de Orce, última campeona nacional y continental, repasó su preparación para el Mundial de atletismo y criticó que «el dinero manda y decide dónde debemos competir» aunque la OMS lo desapruebe

José Ignacio Cejudo
JOSÉ IGNACIO CEJUDOGRANADA

María Pérez sabe de lo que habla cuando lo hace. Campeona de España y de Europa con apenas 23 años, la marchadora de Orce buscará el próximo 29 de septiembre por la noche en el Mundial de Doha la clasificación para sus primeros Juegos Olímpicos de Tokio 2020 en los 20 kilómetros. El horario nocturno que le hará llegar a la meta en la madrugada del día 30 no rebajará unas temperaturas infernales, con una sensación térmica de 42,5 grados, con la posibilidad incluso de un colapso que podría llevar hasta el coma. La propia Organización Mundial de la Salud calificó la competición como temeraria. María Pérez, sin embargo, sólo quiere competir. Su ambición se impone a todo lo demás.

La marchadora citó a la prensa este miércoles por la mañana en el hotel Barceló Granada Congress con la percha de la presentación de un nuevo patrocinio, el de la empresa granadina ASC. «Estoy preparándome para el Mundial en Almería, también bajo circunstancias duras como las que habrá en Doha, a dos semanas del gran evento que todo el mundo espera y en el que se deciden las plazas olímpicas para Tokio. Espero y deseo estar allí y para eso estoy entrenando. Hace poco gané el Campeonato de España y las sensaciones fueron muy buenas. Ahora estoy haciendo entrenamientos de calidad y espero que me lleven a un buen estado de forma para Doha, sabiendo de su climatología», explicó María Pérez, a quien ya le han chivado que «irán a los Juegos los finalistas de la marcha, por lo que el objetivo será estar entre esas ocho primeras y luego ver qué pasa por las medallas».

La granadina recalcó en su comparecencia que lo que tiene entre ceja y ceja, más allá de un metal, es un billete de avión. «Tengo 23 años y conseguir la palza para los Juegos sería mucho más importante que una medalla, es mi primer objetivo. Sé que no será un lugar fácil para conseguirlo, porque el Mundial será en el desierto de Catar y en la calle, no en un estadio climatizado. Tendré fiebre a consecuencia del calor pero todos sabemos lo que puede pasar», advirtió María Pérez, quien en medio de su exhaustiva preparación junto a su entrenador Jacinto Garzón pasó por Torrejón de Ardoz junto al Ejército del Aire. «Trabajamos en una cámara térmica que llamábamos el horno durante 90 minutos todos los días de la semana con una pastilla que es un termómetro interno. Así teníamos controladas la temperatura interna, las sensaciones y hasta la sudoración. Algunos días terminábamos peor que otros», admitió. También estuvo en el mismo Tokio. «Las condiciones son diferentes de las de Doha pero son climas parecidos. Por suerte, a una hora y cuarenta minutos de casa está Almería, que también tiene un clima desértico», añadió.

Estos días se mantiene fiel a las instrucciones de Jacinto Garzón, «que nunca se ha equivocado». «No haré entrenamientos al 100% porque tengo que cuadrar balizas para Doha pero entrenaré en horas puntas de calor para controlar esa temperatura externa e interna», señaló. «En Doha, donde no creo que entrene ya más, habrá una opción para los deportistas extranjeros de una pastilla algo más grande que un paracetamol que tomará la temperatura interna durante ocho horas controlándose por el equipo médico de la IAAF, con un médico y un fisiólogo. Tendrán la potestad de decir al staff técnico del atleta si está llegando a un colapso y debe parar, pero todos nos jugaremos las becas además de las medallas. Hasta que no llegue allí el 22 de septiembre no tomaré una decisión, aunque ya le he avisado a Jacinto de lo que tendría que hacer en cada caso», desarrolló la marchadora.

El poder del dinero

María Pérez siempre habla claro y sin pelos en la lengua. «Por encima de todo, del atletismo y del deporte, está el dinero, que es quien dice dónde compiten los deportistas. Tienes voz y voto, puedes decir que no vas, pero te quedarás sin esa plaza que buscas durante todo el año. Según la OMS no se puede competir así, veremos qué pasa sobre todo en maratón y marcha y quién se hace cargo. Somos unos mandados, hacemos nuestro deporte y yo tengo ganas de que llegue porque me gusta poner mi cuerpo al límite», valoró. «Ya me expuse en México y en otros lugares con climas muy duros, he trabajado con grandes cambios de temperatura todo el año de cara a Doha. Trataré de adaptarme lo mejor posible, aunque algo sé ya. Pararme o no dependerá de ese día, del momento. Será año olímpico y lo tendremos en la cabeza, quieras o no, con lo que cuesta. Hay unas pautas y un sistema de becas y si quieres puntuar tienes que competir», reconoció María Pérez, quien no prevé «una carrera rápida, quizás como en Berlín que se decidió en los últimos cinco kilómetros o como en Zúrich para Miguel Ángel López, que fue en el último».

Se personó en la rueda de prensa Jesús Montiel, el entrenador de la velocista Laura Bueno que también soñó con acudir al Mundial, alejada por una desafortunada lesión que la imposibilitó durante toda la temporada al aire libre. Le transmitió su preocupación personal y le preguntó si ya había habido algún precedente competitivo en Doha. «La primera vez que fui el médico de la selección me enseñó la habitación del hospital y me dijo que estaría ahí entre 24 y 48 horas. La pastilla que nos darán en sí no hace nada, dura 48 horas en el cuerpo y se expulsa, comprobado. Prácticamente no se ha hecho nada competitivo antes, pero el dinero dice que tenemos que ir ahí», remarcó María Pérez. «Hemos pedido dos avituallamientos personales cada 500 metros en los 20 kilómetros marcha, pero no habrá más aspersores que un par de ellos en una zona y por ahora tampoco ventiladores gigantes. Yo suelo perder poca agua y poco peso, pero se especula tanto que me da igual. Llevo un año entrenando y quiero competir, mi plaza que es lo que me dará de comer el día de mañana cuando pueda decir que estuve en unos Juegos Olímpicos, y luego irme de vacaciones», concluyó.

«A lo mejor no me pasa nada pero prefiero pensarlo negativamente y llevarme la sorpresa luego. Puedo sufrir un colapso y que este me lleve al coma, tendremos fiebre, nos pondremos enfermos al terminar la competición... Sí, habrá que ponerse ahí y competir con esa climatología», tiene interiorizado María Pérez. «A mi familia le he dicho que no voy a competir porque me pongo en su piel y lo pasaría mal. No sé si pasa mejor dentro o fuera. Me han dicho que pare si veo algo raro, pero soy muy cabezona», avisó la marchadora de Orce.