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La guerrera nazarí del 'Club de la Lucha' de Maracena

La joven maracenera lleva luchando más de doce años. /R. L. PÉREZ
La joven maracenera lleva luchando más de doce años. / R. L. PÉREZ

Marta Gómez, subcampeona nacional, prepara diversos torneos internacionales a los que acudirá convocada por la selección española

CAROLINA A. PALMAGRANADA

Tal vez el protagonista del 'Club de la Lucha' que el personaje de Edward Norton regía en el sótano de un bar de mala muerte tenía razón y, «después de pelear, el volumen del resto de tu vida baja y puedes enfrentar cualquier cosa». Esa podría considerarse la razón por la que a Marta Gómez, subcampeona actual de España de lucha libre en categoría cadete, le cuesta tanto dejar este deporte y tan poco compaginarlo con el resto de su vida y tareas: ha finalizado la ESO con una media de notable alto durante semanas en las que los entrenamientos ocupaban 20 horas.

Marta es lo que aparentemente se describiría como una adolescente normal de 15 años, pero bajo sus largas pestañas pintadas de negro y su falda vaquera se esconde toda una guerrera que descubrió la disciplina que sería su pasión a los tres años y medio, cuando sus padres la inscribieron en el Club de Lucha de Maracena por la proximidad a su domicilio y porque era «la única actividad deportiva que había». Se enteraron por el periódico de que el club había quedado campeón de España ese año y decidieron anotar a Marta y a su hermana Elena, sin siquiera imaginar que «llegarían tan lejos».

Para ellas la lucha era solo un juego, puro ocio. «Íbamos con mi hermana a las competiciones y nos reíamos de todo, nunca nos lo tomamos en serio porque nos resultaban demasiado fáciles», recuerda. Hasta que, con 10 años, perdió por primera vez en una Copa de Andalucía y se dio cuenta de que se «tenía que concentrar más». Desde entonces siempre ha terminado en el podio, y su visión en cuanto a los torneos ha dado un giro de 180 grados. Ahora, cada vez que debe enfrentar una competición, se pasa «casi una semana sin dormir, y en el viaje no hablo con nadie, porque me comen los nervios», lo cual admite que al final le afecta. «Entre el último Campeonato de España y el internacional fui a una psicóloga que me ayudó muchísimo y el cambio fue notable», recuerda. Fue en este mismo en el que se quedó a las puertas del Europeo porque «los trámites para llevar a la otra chica -a quien venció en este torneo pero contra la que quedó subcampeona en el Nacional- ya estaban hechos, aunque la selección tenía a Marta en mente», afirma su entrenador.

«Me han llegado a llamar desde discotecas pidiéndome chicas para peleas de barro»

Cuatro torneos de Andalucía, otros tantos de España, dos Copas nacionales y tres internacionales sobre el podio son la lista de logros que completan el currículo de esta luchadora maracenera en lo que lleva de carrera en el mundo de la competición de élite, apenas 3 años. Y ahora no imagina su vida sin la lucha y, por ende, sin competir. «Es el objetivo de los entrenamientos; si lo consigues te llevas una gran satisfacción y si no, te vas con ganas de practicar aún más», afirma Marta, que tras segundo año consecutivo siendo subcampeona nacional, ahora marca como principal objetivo para la próxima temporada el llegar al primer puesto.

Pero al fin y al cabo para esta granadina no fue un camino tan complicado. Nunca tuvo que enfrentarse a ni uno de los problemas que, sin saberlo, han girado siempre en torno a su persona al ser una mujer, aún bastante joven y que practica un deporte sin gran repercusión en el país en el que ella nació. Marta simplemente fue inscrita por sus padres en un club con buena fama que se encontraba al lado de su casa, y a partir de ahí todo lo tuvo servido. Todo excepto «su constante y tan excelente disciplina» que según Ramiro, su entrenador, es la que la ha hecho llegar tan lejos. He aquí la piedra angular de su formación, uno de los mayores culpables de la exitosa y tan prometedora carrera de Marta: Ramiro Sampedro, que siempre ha ido unos cuantos pasos por delante asegurándose de que tanto ella como sus compañeros no tuvieran que luchar contra nada que no fuera un contrincante sobre el tapiz. Así lo hizo desde que fundó el club, hace casi 30 años en Maracena, cuando aún no se oía hablar prácticamente de lucha olímpica en Granada.

«Los padres no quieren que sus niñas se hagan daño o lo ven sólo como una forma de defensa»

Años más tarde, y tras muchas negociaciones, consiguió llevarlo del pabellón municipal al de la lucha, que construyó con la ayuda del Ayuntamiento, para que sus chicos tuvieran un lugar en el que entrenar totalmente climatizado para ellos. A todo esto se suma la constante lucha contra estereotipos y de género que Ramiro enfrenta día tras día, no solo en cuanto a la extendida creencia de que las mujeres son débiles y no pelean, sino también a que verlas hacerlo es algo «sexy», cosa que cuesta creer en pleno sigo XXI. «Me han llegado a llamar desde discotecas pidiéndome chicas para peleas de barro», manifiesta Ramiro, demostrando así una vez más que si el machismo no se da tanto en este club es porque él lucha por evitarlo. «Los padres son los primeros culpables; las madres no quieren que sus niñas se hagan daño, y sus maridos lo ven sólo como una forma de defensa. Son estos pequeños detalles los que tenemos que cuidar, porque son la base de todo lo demás», advierte el entrenador.

Ahora Ramiro cosecha los frutos de su constante esfuerzo en un club que tiene alrededor de 200 trofeos conseguidos, mayoritariamente, por los grupos femeninos, con los que también mantiene la esperanza de poder llegar a unas Olimpiadas. «Al ser algo que comenzó tarde, te subes al carro antes y no te quedas tan atrás», comenta en cuanto a las luchadoras españolas y las del resto de países. «Ellas tienen más posibilidades que los chicos», manifiesta refiriéndose al grupo al que pertenece Marta, aunque admite que «aún les queda un largo camino por delante», por lo que «hasta 2024 no me lo planteo».

En cuanto a las categorías masculinas, «hay países cuyo deporte nacional es la lucha olímpica, y España en ese sentido está muy atrasado. Es como si en fútbol se enfrentara nuestra selección contra la de Malta, siempre les vamos a ganar. La cosa es que aquí nosotros somos Malta», se lamenta Ramiro.

 

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