Blanca se quedó en su montaña

Blanca Fernández Ochoa junto a su primer marido, Danielle Fioretto./R.C.
Blanca Fernández Ochoa junto a su primer marido, Danielle Fioretto. / R.C.

Los miembros del dispositivo de búsqueda de la medallista olímpica asumieron con dolor el hallazgo del cadáver de la exdeportista

J. Luis Alvarez
J. LUIS ALVAREZMadrid

Blanca Fernández Ochoa se ha quedado para siempre en las montañas que tanto amó. Desde el primero al último integrante del dispositivo de búsqueda, ninguno había perdido la esperanza de encontrarla con vida después de más de una semana desaparecida.

La noticia del hallazgo del cadáver llegó al campo base poco antes de la una de la tarde. Hacía treinta minutos que los responsables de la investigación y búsqueda habían comparecido ante los medios de comunicación para informar sobre los planes previstos para la siguiente jornada. Allí, un día más, por tercer día consecutivo, en las Dehesas de Cercedilla, en el valle de Fuenfría, se agolpaban miembros del operativo y periodistas, de vecinos y amigos aún esperanzados.

La primera señal de que algo había ocurrido fueron los acelerones y arrancadas de los vehículos policiales. La salida de estos coincidió con el regreso de los familiares de Blanca Fernández Ochoa al campamento base, tras participar en la batida matinal. Los agentes no tardaron en comunicarles la terrible noticia.

Abrazos, dolor, manos a la cabeza, carreras... Todo delataba a los informadores, que estaban ajenos a lo ocurrido, de que el peor de los augurios se había hecho realidad. El silencio, solo roto por las crónicas en directo de los periodistas para radio y televisión, se adueñó de este paraje natural. Se escuchaba hasta el sonido del viento en los árboles.

Poco a poco fueron regresando los efectivos de búsqueda y llegando familiares y amigos de la fallecida. Los hermanos y los hijos de Blanca fueron informados oficialmente en el centro de mando del dispositivo, tras lo cual se decidió acomodarlos en el hotel rural que hay al otro lado de la carretera. Allí iban a ser atendidos, en caso de necesitarlo, por medicos del SUMMA.

Los representantes de los medios de comunicación, que tuvieron que apartarse para que pasase la familia, rompieron el terrible momento a gritos de «¡ánimo Lola!«. Dolores Fernández Ochoa respondió con una mirada de agradecimiento que lo decía todo. Blanca Fernández Ochoa, que amaba estas montañas como nadie, había muerto en ellas. Unas cumbres que conocía como la palma de su mano.

Aficionada al vivac

Dolores Fernández Ochoa confesaba horas antes al terrible hallazgo que su hermana era muy aficionada a practicar el vivac o dormir al aire libre en esta zona del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. De hecho, el pasado mes de agosto subió sola a pasar la noche en estas cumbres para ver las estrellas fugaces conocidas como Lágrimas de San Lorenzo.

Incluso, el marido de Dolores, Adrián Federighi, se mostró este miércoles convencido al «99%» de que Blanca había venido a Cercedilla para hacer un vivac. Para ello, además de víveres, el cuñado de la deportista ha destacado que Blanca siempre subía a la montaña con un saco de dormir. De hecho, estaba pensado comprar uno mejor preparado para pasar la noche al raso. También apunta que además del queso que adquirió en una charcuteria de un centro comercial de la localidad de Pozuelo de Alarcón llevaba víveres de casa.

La inmensidad de este valle, aparentemente estrecho, radica en su profundidad y la elevación de las montañas que lo rodean. Además, al noroeste, se alza una planicie donde se encuentra el Mirador de los Poetas, desde la que se vuelve a ascender hasta las cumbres de Siete Picos, las más altas de este rincón serrano.

A media tarde, el cuñado de Blanca compareció ante la prensa para explicar que oficialmente la familia no tiene confirmación, a la espera de los análisis forenses. «Nosotros vamos a esperar al último momento y lamentamos que si es Blanca termine así, porque el nuestro último corazoncito esperamos que no sea», ha dicho, porque «nos vamos a agarrar a ese clavito».

Adrián Federighi, que agradeció el esfuerzo a los informadores, ha destacado que si el cadáver es el de Blanca «está en la montaña que ella amaba».