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Una escalofriante entrada rompe la pierna a un niño de 9 años en Vera

Imagen de la entrada, en la que el jugador del CN Almería sufrió rotura de tibia y peroné.

El incidente sucedió durante un partido de benjamines disputado entre el Vera y el Natación Almería; el mismo continuó su desarrollo como si nada hubiese sucedido

J. GRANADOSALMERÍA

El pasado sábado, el fútbol almeriense vivió un nuevo episodio para la reflexión. En un partido de benjamines disputado en Vera, entre el club local y el Club Natación Almería, se produjeron unos hechos que van más allá de lo que es el deporte, especialmente entre menores.

Corría el minuto quince del partido cuando un jugador local realizó una durísima y desproporcionada entrada a un futbolista del CN Almería, acompañada de un escalofriante sonido de huesos fracturados. Le acababa de provocar la rotura de la tibia y el peroné. Los gritos de dolor del niño, de apenas nueve años recién cumplidos, estremecen solo con oírlos. Sin embargo, lo grave vino a continuación, toda vez que el menor tuvo que ser retirado en brazos por el delegado de su equipo y llevado a vestuarios donde aguardaba su padre quien, como declaró posteriormente, tenía que escuchar como algunas personas recriminaban al niño por simular.

Ninguna ayuda recibieron del club, quedando el menor y su padre abandonados a su propia resolución del problema que, desde ese momento, ya era cosa exclusivamente de ellos. Con ayuda de una madre de otro jugador del CN Almería, trasladaron al pequeño hasta el hospital Mediterráneo, donde fue operado de urgencia. Una silla de ruedas en las primeras semanas y unos tres meses de convalecencia le esperan.

Mientras el niño y su padre trataban de buscar una solución, el partido continuó sin el pequeño. El árbitro, Alejandro Soler Zamora, pese a la extrema dureza de la entrada y aún teniendo potestad para resolver situaciones complicadas de forma pedagógica, no adoptó ninguna decisión y continuó sin más. Mientras tanto, el técnico del CD Vera alentaba a su jugador a que siguiera en la línea, que no se ablandara al tiempo que le recordaba, a oídos de los padres que presenciaban el choque, que había que ganar el partido.

Ninguna llamada recibieron los padres del niño por parte de algún miembro del club veratense, especialmente por parte del técnico. Una vez que ha trascendido la gravedad de lo sucedido, especialmente la falta de atención al menor pese a la dureza de la lesión y los gritos de dolor sobre el césped, el CD Vera reaccionó con un comunicado alegando que se trataba de un lance del juego.

En cualquier caso, las imágenes están ahí y no dejan en buen lugar al árbitro ni al CD Vera que, lejos de actuar de manera pedagógica y hasta humanitaria en un partido de niños de nueve años, tratan de buscar una justificación a su falta de reacción.

Lo decía ayer el propio René Román, guardameta de la UD Almería, «no se trata ya de que se produzca una lesión tan grave, sino de continuar el partido y decir a los niños que tienen que ganar».

La reflexión de hasta dónde llega la competición y empieza la educación de menores en el mundo del deporte, de dónde acaba el entrenador y empieza el educador, del valor pedagógico del árbitro de niños, así como de la capacidad de la Federación de Fútbol para plasmar en hechos los valores que tanto proclama, está servida. Una vez más.

 

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