Francia se lanza de cabeza a la final

Umtiti celebra el gol que dio el pase a la final a Francia./Agencias
Umtiti celebra el gol que dio el pase a la final a Francia. / Agencias

Un gol de Umtiti en un saque de esquina frustra el sueño de una Bélgica con un lucido Hazard

Pedro M. Campos Dubón
PEDRO M. CAMPOS DUBÓN

Cuando falla la maña se admite romper el techo a cabezazos. Taconazos, zurdas de ensueño, galopadas extremas. Nada. Un central que muestra la testa. Todo. Umtiti lleva a Francia a la final del Mundial con un gol en un córner. 12 años después para restañar la herida que le dejó Italia desde la línea de penaltis en la Copa del Mundo de Alemania. La selección de Didier Deschamps multiplicó el mérito por deshacerse de una meritoria Bélgica con un descollante Hazard. El conjunto del español Roberto Martínez dominó pero esta vez Lukaku ni estaba ni se le esperaba y el inmenso Courtois no puede pararlo todo.

Fue una muestra digna de una semifinal. Un choque vehemente, vibrante a nivel táctico y con figurones. Mezcolanza perfecta. Francia se asoma al Olimpo con una selección casi imberbe pero con dos centrales de referencia, sendos atacantes juguetones y Kanté. Ponga un Kanté en su vida. Se puede sentir seguro. Y porque sabe esperar su momento. Delante se plantó la mejor generación de futbolistas belgas de los últimos 30 años. Un ilerdense ha sido quien ha dado sentido a tantísima calidad. Golpeó los complejos y esta selección ya se creía grande. Lo ha sido. Emergió Hazard pero se fundieron De Bruyne y Lukaku.

1 Francia

Lloris; Pavard, Umtiti, Varane, Lucas Hernández; Pogba, Kanté, Matuidi (Tolisso, min. 86); Mbappé, Giroud (Nzonzi, min. 85) y Griezmann. Entrenador: Didier Deschamps

0 Bélgica

Courtois; Alderweireld, Kompany, Vertonghen; Chadli (Batshuayi, min. 91), Witsel, Dembele (Mertens, min 60), Hazard; Fellaini (Carrasco, min. 80), De Bruyne; y Lukaku. Entrenador: Roberto Martínez.

Goles
: 1-0, min. 51: Umtiti, de cabeza tras un saque de esquina.
Árbitro
: Andrés Cunha (URU). Amonestó con tarjeta amarilla a Eden Hazard (min. 63), Toby Alderweireld (min. 71), Ngolo Kanté (min. 87), Kylian Mbappé (min. 92) y Jan Vertonghen (min. 93).
Incidencias
: primera semifinal del Mundial de Rusia 2018 disputado en el Saint Petersburg Stadium ante 64.286 espectadores

Roberto Martínez concibió un nuevo planteamiento. Si frente a Brasil dejó pasmados a los presentes con Lukaku de extremo derecho –al estilo Julio Salinas con Cruyff–, contra Francia recurrió a dos estilos según se atacaba o defendía. Línea defensiva de cuatro si los galos tocaban a rebato y de tres cuando buscaban la madriguera de Lloris, con Chadli en la banda derecha y Hazard en la izquierda. En la zona de máquinas se incrustaba Dembele, que tomaba el puesto del sancionado Meunier. El choque se inició palpitante. No había silbado el colegiado y Mbappé ya había dado una cabalgada por la banda. Francia daba el primer susto. Pero los belgas ya son adultos. No tienen miedo a nada.

Y se pusieron a jugar a fútbol. Eso sí, el campo estaba desviado porque todos los balones iban hacia la izquierda del ataque de los 'diablos rojos'. ¿Por qué será? Porque allí relucía Hazard. El futbolista del Chelsea mostraba unos cambios de ritmo que a algunos no les llega la vista para degustarlos. El partido tenía varios partidos. Porque de repente era Francia quien tomaba el balón y no lo soltaba. Y si la idea no funciona, hay una táctica de Deschamps que resulta infalible. Si existe alguna duda, le lanzas el balón en largo a Mbappé. Seguro que llega. Es un galgo. Pero algo extrañaba, y era que Griezmann seguía oculto. No tomó protagonismo hasta bien entrada la primera mitad. Mientras, Bélgica se aprovechaba y apretaba de lo lindo.

Decide Umtiti

En el minuto 15 Hazard tuvo una de las mejores ocasiones del partido con un chut cruzado que rozó el palo. Instantes después volvía a repetir la acción. Estaba desatado. No había quien lo frenara. Pero estaba muy solo. Sus amigos le traicionaban. De Bruyne se dedicó a otra cosa. Pues no era el día para ello. Él sabrá. Tirado a la banda derecha, pasaba con más pena que gloria. Sus compañeros, en cambio, se agrandaban. Cuando Francia intentaba tocar, los robos de balón se convertían en puñales . Pero conforme pasaba el tiempo, la virulencia se difuminaba. Y es que Griezmann dijo que allí estaba Griezmann. Cuando entraba en juego daba sentido a cada una de las jugadas de su equipo. No hace falta que tenga ocasiones, las crea y las cede a sus compañeros. Ya en los instantes finales de la primera fase Giroud y Pavard la tuvieron pero apareció de nuevo Courtois.

Era un duelo táctico que alguna jugada aislada podía desmontar. Y lo hizo un secundario. En un córner lanzado por Griezmann, el siempre solvente Umtiti se adelantó a Fellaini para cabecear majestuoso el balón. El choque se puso como a Francia le gusta. No le importa que el rival domine porque realmente el fútbol le pertenece. Pero Roberto Martínez lanzó otra buena idea, que fue sacar a Mertens. El futbolista del Nápoles le dio el vigor necesario para molestar a Lloris. Se puso a crear jugadas para que sus compañeros las remataran. Primero De Bruyne, después Fellaini y más tarde Witsel las tuvieron, pero Lloris hizo de Courtois. Y al final Francia se mete en la final del Mundial y Bélgica se marcha pero dejando un poso delicioso.

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