LEB Oro

Saciados con el Oro

La afición del Covirán tiene nuevos retos por delante /Pepe Marín
La afición del Covirán tiene nuevos retos por delante / Pepe Marín

En el año del debut en LEBOro, el Palacio de los Deportes registra un pobre ascenso en la media de espectadores respecto al curso previo

JOSÉ MANUEL PUERTAS Granada

En los albores de la Fundación CB Granada, aquella temporada en 1ª Nacional jugando en el pabellón Veleta, el club hizo suyo con mucho acierto el lema de 'Granada tiene baloncesto'. Lejos de abandonar a la pelota naranja en su a priori doloroso paso por la quinta categoría nacional, una considerable masa social acompañó a los de Pablo Pin en su devenir tanto por Nacional como en los dos cursos en EBA, durante tres temporadas en las que la afición nazarí demostró tener hambre de objetivos mucho mayores que por los que competía su equipo. Justicia poética, el club logró un histórico salto a la LEB Plata, ascenso hasta entonces vetado a equipos andaluces desde la EBA, y no hubo más remedio que moverse al Palacio de los Deportes.

Una vez en Plata y en el coliseo del Zaidín, la sensación durante otras tres temporadas siguió siendo la misma: la masa granadina estaba muy por encima de la categoría en que su equipo competía. No en vano, la pasada temporada no se bajó de tres mil espectadores en ningún partido, con una media de asistencia al Palacio en los quince partidos de liga regular de 3866 espectadores, multiplicando por cuatro el promedio de la categoría. Copa LEB Plata y sus 6354 asientos ocupados aparte, incluso en dos encuentros ligueros, ante La Roda (5492) y Ávila (5273), se sobrepasaron los cinco mil. Una barbaridad para la tercera categoría nacional, elogiada y envidiada en toda la geografía del país.

Sin embargo, esa situación puede estar empezando a cambiar este curso, donde Granada empieza a mirarse cara a cara con ciudades de un potencial similar, y en la que la imagen del Palacio en los últimos partidos como local del Covirán ha distado de ser la esperada para reconocer los méritos de un equipo que, en su primer año en LEB Oro, podría incluso aspirar en el mejor de los casos a un ascenso de categoría. Tras los 5187 espectadores que se repitieron ante Araberri y Barcelona B, la grada ha mostrado versiones mucho más pobres ante Castellón –2882–, Huesca –3571–, Valladolid –4118– y Palma –3689–. Cierto es que plantilla y cuerpo técnico están encantados con la comunión que existe entre el equipo y la grada, y que agradecen en cada partido pasando a saludar a los aficionados tras el mismo sea cual sea el resultado, pero no se puede negar que los últimos aforos, con tanto en juego, han llamado la atención. No en vano, incluso el propio Pablo Pin ha lanzado algún mensaje público aclarando que, pese a no «poder pedir más» a los fieles que cada jornada siguen a los rojinegros, sí le gustaría ver «más gente» en el Palacio.

La media de asistentes al Zaidín esta temporada es de 3900, apenas un puñado más que el curso pasado en una categoría inferior. En ello influyen varios factores, como el hecho de no tener el ascenso como principal objetivo, o también que se hayan jugado dos partidos entre semana, con paupérrimas entradas de 1989 espectadores ante Coruña y 2003 ante Melilla. Sin embargo, sorprende que en el partido ante Castellón, con el Covirán muy metido en la zona alta, no se alcanzara la cota de tres mil, circunstancia nunca producida el ejercicio previo.

La FEB no da datos

Así las cosas, la del Covirán ya no es, por mucho, la afición más numerosa de la categoría. IDEAL se ha puesto en contacto con la Federación Española de Baloncesto, que declinó ofrecer los datos de aforo. Por ello, y según los registros oficiales obtenidos por este periódico de los propios clubes, Bilbao Basket apenas ha notado el descenso desde la Liga Endesa y promedia 6336, con un pico de 8113 ante el Barcelona B. La granadina sería la segunda mayor masa social, con los citados 3900 de media. Por detrás estarían Palencia –3500–, Lleida –2800–, Orense –2657–, Valladolid –2400–, Betis –2187–, Palma –2000–, Huesca –1546–, Coruña –1500–, Oviedo –1300–, Cáceres –1100– y Melilla –700–. Finalmente, Canoe, Barcelona B, Prat y Araberri siempre tienen aforos inferiores a los 500 espectadores.

Con los datos en la mano, y pese a lucir en un honroso segundo puesto, la LEB Oro ya no se le queda pequeña a Granada, que no ha dado el salto de masa social que sería deseable en su estreno en la categoría. La ciudad tiene el baloncesto que quería, en honor al histórico lema, pero ahora tendrá que demostrar si realmente quiere ir un paso más allá. Con un club sin el músculo financiero ni las ayudas públicas de rivales como Melilla, ni los apoyos privados como el caso del Betis y el club de fútbol, una grada a reventar es el siguiente y necesario paso para demostrar si Granada merece o no volver a la ACB a medio plazo. Y de momento, las cifras demuestran que se está bastante lejos del salto de calidad necesario para lograr tamaño objetivo. Este domingo, y precisamente ante Bilbao Basket, la afición nazarí tendrá otra oportunidad de demostrar si tiene la ambición necesaria para pensar a lo grande o si una buena dosis de Oro ya sacia sus anhelos lo suficiente.