El mercado inmobiliario de Granada gana fuerza: ya se venden treinta viviendas cada día

Obra de nueva construcción en el término municipal de Armilla. /Alfredo Aguilar
Obra de nueva construcción en el término municipal de Armilla. / Alfredo Aguilar

La provincia cierra el mejor mes de mayo para las transacciones en una década con un crecimiento acumulado del 21% durante lo que va de año

Juanjo Cerero
JUANJO CEREROGranada

Entre enero y mayo se han vendido en la provincia de Granada un total de 4.387 viviendas, o lo que es lo mismo, treinta cada día en lo que llevamos de 2018. En concreto, fueron 904 en el mes de mayo, según los datos más recientes que hizo públicos ayer el Instituto Nacional de Estadística (INE). El dato refuerza la percepción de recuperación de la actividad inmobiliaria que se nota en la calle, donde vuelven a aparecer las grúas y los ruidos de obra de buena mañana, y constatan los profesionales del sector. Las perspectivas son halagüeñas para el conjunto del año, que puede suponer un aldabonazo a una década de crisis que llegó a paralizar el negocio de manera casi total. Entre las razones que explican el repunte en la compraventa de viviendas que muestran los datos del INE están el mayor acceso al crédito por parte de potenciales compradores y que el ladrillo se consolida como opción para quienes quieren invertir en un ecosistema con tipos de interés muy bajos y precios de venta y alquiler al alza por la progresiva escasez de la oferta.

Durante mayo se registró el mayor número de viviendas compradas y vendidas en la provincia en este mes en una década.  En 2009, por ejemplo, fueron 902, dos menos que en el año en curso. Hay que remontarse a los datos de 2008, último año antes del estallido de la burbuja inmobiliaria, para encontrar una cifra más alta. El análisis resulta ser muy similar si se toman los datos acumulados de los cinco primeros meses del año. Por primera vez en ocho años el número de casas compradas y vendidas en Granada superó los 4.000.

Para Francisco Martínez-Cañavate, secretario general de la Asociación de Constructores y Promotores de Granada (ACP), los datos son una razón para la satisfacción, aunque matiza que en años anteriores los datos eran muy bajos, por lo que todavía no está seguro de «si son como para decir que el sector ha salido de la crisis». Entre las razones que en su opinión explican la reactivación inmobiliaria está el repunte del empleo, que tiene como efecto colateral que haya más gente joven que decide emanciparse y lo hace adquiriendo una vivienda. También señala al aumento de la financiación por parte de las entidades bancarias, «tanto a los constructores como para las hipotecas», señala Martínez-Cañavate. Un hecho que corrobora Francisco Iglesias, delegado territorial de la Asociación Profesional de Expertos Inmobiliarios, aunque señala que lo hacen «sobre todo con sus propios productos», los que tienen apalancados desde hace años.

Iglesias sostiene que los movimientos financieros son también una de las patas que explica los datos del INE. En su opinión, la vivienda está recuperado su posición como un producto de inversión atractivo, en especial en comparación con la rentabilidad que ofrecen los bancos. Así, «una persona que tiene entre 80.000 y 120.000 euros ahorrados» puede comprar una casa, alquilarla y ver un retorno «de entre el 3% y el 6%»; un poco por debajo de lo que esperaría un inversor profesional, pero aun así valioso y con un nivel bajo de riesgo.

El atractivo se vuelve aún mayor, explica este granadino, delegado territorial de los expertos inmobiliarios, teniendo en cuenta la cantidad de población flotante que vive de alquiler –sobre todo en la capital– gracias a la Universidad y el crecimiento continuado del alojamiento turístico. Destaca en especial el atractivo de las zonas cercanas a las paradas del metropolitano, donde la revalorización es mayor.

Alfredo Aguilar

En cuanto al futuro, tanto Martínez-Cañavate como Iglesias se muestran confiados en que las buenas sensaciones se afiancen durante el resto del año, «e incluso en un plazo de 18 o 24 meses», afirma el secretario general de los promotores granadinos. Los principales riesgos que ven ahora, asegura Martínez-Cañavate, tienen que ver con la burocracia administrativa. Creen que, debido al parón urbanístico que ha habido durante años en muchos ayuntamientos, la cosa se está moviendo ahora más lenta de lo que debería, en especial en lo que se refiere a la concesión de nuevas licencias. Ambos expertos sostienen que uno de los efectos que tiene esta situación, que genera un desnivel en el que hay mayor demanda que oferta, es que los precios tenderán a seguir subiendo mientras no se active un número mayor de construcciones. También ven con preocupación la difícil situación legal del apartamento turístico en algunas ciudades españolas. Iglesias sostiene que debería regularse «pronto y del todo» para eliminar todas las incertidumbres que sea posible.

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