Al descubierto el sarcófago de Granada: un romano ilustre enterrado con sandalias de legionario

Periodistas fotografiando los restos del sarcófago en el Museo Arqueológico. /Jorge Pastor
Periodistas fotografiando los restos del sarcófago en el Museo Arqueológico. / Jorge Pastor

Los primeros análisis del sarcófago de Villamena dicen que los restos corresponden a un varón noble de entre 35 y 40 años, de baja estatura y que no falleció de forma violenta

JORGE PASTORGranada

Lo enterraron para que descansara eternamente… hasta 2019. A expensas de que se inicie el proceso de análisis en el laboratorio, los primeros estudios realizados en el sarcófago romano hallado en los bajos del edificio Villamena confirman dos cosas que ya se habían adelantado: que era un varón y que pertenecía a una clase social alta. Pero los exámenes antropomórficos aportan otros muchos datos que se han podido conocer esta mañana. Que se trata de un varón que falleció cuando tenía entre 35 y 40 años, que era más bien bajito y que no sufrió una muerte violenta (tan sólo tenía señales de fractura en la muñeca izquierda).

Entonces, si no tuvo una muerte violenta ¿por qué la cabeza aparece desplazada respecto al resto del cuerpo? Tal y como avanzó este periódico hace unos días, porque a los pocos meses de producirse el óbito, los familiares volvieron a abrir el ataúd, manipularon el cráneo y le quitaron las rótulas. Un ritual post morten que era habitual en los romanos, tal y como se pudo comprobar en otros enterramientos realizados aquí mismo, en Granada, como el de los Mondragones o los que se localizaron en las obras del metropolitano.

Queda, por tanto, completamente descartada la hipótesis de que la sepultura, datada entre los siglos II y IV antes de Cristo, fuera expoliada. Y ésta es, precisamente, la gran singularidad de este sarcófago. Que está intacto y que aporta muchísima información sobre las 'liturgias' fúnebres de esa época.

Una vez realizados todos los análisis, una comisión de expertos determinará cómo se mostrará al público en el Museo Arqueológico

Hoy también se ha relevado que el susodicho debía ser un notable de la Granada romana, cuyo centro administrativo, comercial y ciudadano, estaba en el Albaicín. Era un individuo ilustre porque el material del sarcófago, el plomo, no estaba al alcance de la plebe, que sencillamente era inhumada envuelta en un sudario. También por el calzado que llevaba, unas sandalias militares con las típicas chinchetas de metal en la suela. Se pueden observar perfectamente a los pies del féretro. Un féretro, por cierto, que no tiene ningún tipo de inscripción. Se especula con la posibilidad de que fuera fabricado por algún artesano de la zona. Tampoco se ha hallado ningún tipo de ajuar, aunque aún queda por excavar la almohadilla de adobe sobre la que descansa el cráneo.

En el Museo Arqueológico

El delegado de Cultura de la Junta, Antonio Granados, ha comentado que los trabajos se están desarrollando con el mayor rigor científico y a partir de un protocolo puesto en marcha desde el mismo momento en que trascendió el hallazgo, en el mes de junio –aunque realmente el descubrimiento de la tumba fue en diciembre de 2019-. Granados ha adelantado que ahora se trasladarán los restos al laboratorio de la Universidad de Granada, y que también se han tomado todas las muestras necesarias para practicar pruebas como la del carbono catorce, lo que permitirá una datación exacta. No hemos de olvidar que en el siglo IV después de Cristo se celebró el Concilio de Elvira y cambiaron los rituales religiosos relacionados con la muerte. Tendrán que pasar aún unos cuantos meses hasta tener unas conclusiones definitivas.

Respecto al futuro del sarcófago, Granados ya ha confirmado que quedará expuesto en el Museo Arqueológico de Granada, donde fue trasladado en julio para su estudio y para evitar riesgos como posibles expolios del yacimiento. Una comisión de expertos determinará en qué manera se enseñará. Si los restos por separado, como están ahora, si se llevará a cabo una restauración o si se reproducirá el enterramiento.