Rarezas de papel

Emilio Torres, de la Librería Atlas, ante un anaquel de libros antiguos./J.A.M.
Emilio Torres, de la Librería Atlas, ante un anaquel de libros antiguos. / J.A.M.

En el Día de las Librerías, algunos profesionales granadinos cuentan cuáles son los ejemplares más insólitos, de dónde vienen y dónde van

JOSÉ ANTONIO MUÑOZGRANADA

Hoy se celebra, por octavo año consecutivo, el Día de las Librerías. Un negocio de riesgo, sujeto a los vaivenes de un mercado cambiante, pero que conserva el encanto emocional de ofrecer bienes de larga estancia en la vida de muchas personas. Una lucha de David contra Goliat, donde la atención personalizada marca la diferencia entre una pantalla de colores y una sonrisa. De la diligencia de los libreros a la hora de encontrar los más diversos ejemplares, por raros o insólitos que estos sean, dependen muchas de las ventas. Porque no se puede tener todo, y menos ahora, cuando el ritmo de edición es tan vertiginoso como débil la huella que muchos títulos dejan.

De libros raros y de peticiones insólitas sabe mucho Antonio Gómez, de Librería Reciclaje, uno de los lugares más habituales de Granada para adquirirlos. «Uno de los libros más buscados es la edición histórica de Aguilar de las 'Obras completas' de Federico García Lorca. Cada vez que nos entra uno sale de forma inmediata», comenta. Entre los anaqueles de este negocio de la calle San Jerónimo conviven ediciones recientes con ejemplares de 'Historia de la Música' con 60 años de antigüedad, letras doradas sobre pasta que más que dura es casi de cemento, encuadernaciones cosidas y pegadas capaces de resistir no 60, sino 600 años más.

Lejos quedan los tiempos en que se compraban grandes bibliotecas al peso, donde los ejemplares más destacados eran la Enciclopedia Espasa –si estaba completa, con todos los apéndices, mejor que mejor– o grandes atlas encuadernados con lujo. «Ahora ese tipo de producto no tiene salida. Tenemos volúmenes de la Espasa porque aún hay muchos coleccionistas a los que, en un momento determinado, en una mudanza, o en una compraventa, se les puede perder un volumen, o un apéndice, y quieren tenerla completa. Nosotros les buscamos o les vendemos los que les faltan, muy baratos, por cierto», asegura Gómez. Otro tanto ocurre con los atlas. «Hoy con Google Maps y otros medios de ubicación, nadie los necesita. Se ha perdido esa visión global del mundo». También tiene mucho que ver el tamaño de las viviendas, donde o caben los humanos o los libros, pero los dos no.

Rafael Serrano
Rafael Serrano

Ventas sin fronteras

La existencia de Internet modificó las reglas de juego. Y llegó el momento en que o el librero se unía a la ola, o fenecía. Y todos han optado por lo primero. «Hemos mandado libros últimamente a Corea, Japón, Estados Unidos, Sudamérica… De todo tipo, pero la mayoría ensayos, tiradas muy limitadas, algo de poesía…». La nostalgia es otro valor en alza. «Interesan libros relacionados con la guerra civil y lecturas de la posguerra, como las enciclopedias de Álvarez», cita Antonio Gómez.

En las librerías donde se venden novedades y fondos, como el caso de Babel, el panorama no difiere mucho. Rafael Serrano lleva 26 años al frente del negocio, y constata dos líneas paralelas: por un lado, la sofisticación de algunas ediciones, y por otro, la popularización. Desde el utilitario pequeño hasta la berlina de lujo, por poner un símil automovilístico. Esta sofisticación se da en sectores a priori insospechados, como el libro infantil. Por otro lado, la ya comentada globalización, la misma que atrae a masas de turistas orientados por un palito y una bandera, también incluye a viajeros interesados en profundizar en las particularidades históricas y literarias del lugar que visitan. Y mucho más cuando se acercan a una ciudad como Granada, donde los literatos florecen bajo las piedras. «Quien quiere llevarse un recuerdo literario bonito nos pide los 'Cuentos de la Alhambra' de Washington Irving, o leyendas históricas relacionadas con la ciudad. También obras de Lorca y otros poetas, y los más jóvenes, libros de rutas al aire libre, por ejemplo», comenta Serrano. La adaptación de formatos, encuadernaciones e incluso lenguajes expresivos está haciendo que los libros 'de mesa de té', ejemplares raros y costosos estén viviendo una segunda, o quinta, juventud. «Un libro bonito nunca pasa», afirma el librero de Babel.

Antonio Gómez
Antonio Gómez

Emilio Torres, de Librería Atlas, es un cazador de referencias insólitas muy veterano. Aquí se respira el paso del tiempo, desde cartas de hidalguía del siglo XVI adornadas con primor hasta ediciones del filósofo John Locke, agotadas en el momento en que un cliente con aspecto de universitario las demanda. Quizá no esté todo perdido…

Torres vende en los cinco continentes. Uno de los más recientes destinos donde ha enviado mercancía es Dubái. «Pidieron ensayos históricos. No fue ninguna Universidad, fueron clientes particulares», afirma. Los bibliófilos granadinos, que sin ser legión son un número considerable, buscan todo lo que tenga que ver con la ciudad, y ensayos en torno a la Historia de España. «La literatura de Alta Época –siglo XVII– alcanza precios prohibitivos. Hay más mercado en los libros especializados, libros jurídicos, médicos…». El librero también cumple un papel muy importante como tasador fidedigno del precio. En el universo de las rarezas de papel, cualquier situación es posible. Y en días como hoy, encontrar a profesionales dispuestos a brindárnoslas a su justo precio, es muy de agradecer.

 

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