Pinilla y Espínola dan nueva vida a los versos de Javier Egea en Quinta Alegre

Pinilla, en un momento del espectáculo./PEPE MARÍN
Pinilla, en un momento del espectáculo. / PEPE MARÍN

Ambos homenajearon anoche al autor de 'Paseo de los tristes' con un espectáculo que podría grabarse y que recorre algunas de sus obras

JOSÉ ANTONIO MUÑOZGRANADA

Javier Egea sigue siendo uno de los grandes mitos de la poesía reciente de Granada. Todavía se recuerda su imagen enjuta paseando por las calles, cerrando a veces los bares, vivo antes de dejarse morir. Precisamente, el próximo 27 de julio se cumplen 20 años de tan luctuoso desenlace. Y ayer noche, en el marco del FEX, Juan Pìnilla y Paco Espínola, amigos y cómplices en múltiples iniciativas culturales, se pusieron manos a la obra para hacer el homenaje que Granada le debe al autor de 'Paseo de los Tristes'.

Comenta el cantaor y estudioso hueteño que «en torno a la figura de Javier se ha echado un velo inexplicable, un silencio que personalmente no entiendo. Ysin embargo, en los últimos años, su obra y su trayectoria, su vida al fin y al cabo, están más de moda que nunca». El homenaje que se vio anoche, ese 'Paseo con Javier Egea', «parte del cariño. El cariño que le tuvo Paco Espínola, quien albergó la idea del espectáculo y ha escrito el guion, y el cariño de quien, como yo, no llegó a conocerle, a pesar de que le busqué. Compartimos, ante todo, la idea de recuperar y reivindicar su figura», afirma.

El nexo

El espectáculo, de una hora y cuarto aproximadamente, se estructuró en torno a 20 poemas del autor granadino, donde se incluían algunas de las joyas pertenecientes a 'Paseo de los Tristes', una obra cuya primera edición es objeto de coleccionismo, llegándose a pagar más de 300 euros por un ejemplar. «Tiene gracia que Javier, que abominaba del capitalismo y sus entrañas, ahora se cotice tanto. Supongo que le parecería un disparate», afirma Pinilla.

Musicalmente, hay un poco de todo. Así, por ejemplo, 'Troppo mare', que ya apareciera en el espectáculo 'Los abajo firmantes', se ha estructurado como unas alegrías que aportan, sin embargo, ese desengaño por el amor perdido. 'Paseo de los tristes' se canta en aires de Pepe Marchena;'Aquellos peces míos' es un arreglo por serranas, y 'Calle del Beso, 10' da presencia en el espectáculo a las granaínas. También hay espacio para las soleás, un palo imprescindible e inseparable del espíritu poético de Javier Egea. Y música, mucha música, que anoche ejecutaron en el Palacio de Quinta Alegre, con una sobria escenografía, artistas como Juanma García Navío al piano y la flauta; Antonio de la Luz a la guitarra, y Cheluís Salmerón en el control.

De este modo, lo que anoche vieron quienes se acercaron al palacio de la avenida de Cervantes fue un auténtico paseo –el propio Juan Pinilla se mueve entre el público durante la ejecución del espectáculo– por la obra de quien mejor supo entender el amor y la vanidad humana, siempre desde una sonrisa socarrona y escéptica. Javier Egea sigue vivo, pese a todo.