El Sinatra granadino triunfa en el 'Broadway' de Madrid

El Sinatra granadino triunfa en el 'Broadway' de Madrid

El musica 'My Way', que se estrenó la semana pasada en el nuevo Teatro Alcalá, inicia su gira por toda España

J. J. GARCÍA GRANADA

La producción granadina 'My Way', musical teatralizado 'made in Granada', se estrenó la semana pasada en uno de los escenarios más importantes del 'Broadway' capitalino, el nuevo Teatro Alcalá. Con la dirección artística y musical del bajista Guillermo Morente y la participación nuclear de la Oolyakoo Big Band, este musical recorre la vida de Frank Sinatra desde sus inicios a su triunfo y conversión en icono planetario de referencia.

La obra ha sido diseñada y montada íntegramente en Granada, en cuyo Palacio de Congresos se estrenó antes de comenzar una gira por todo el país que la llevará próximamente a escenarios de Cataluña, País Vasco, Navarra y otros diversos puntos de Andalucía, donde recibirá los mismos aplausos que el exigente público madrileño (que llenó el célebre teatro de la calle Goya, donde los musicales 'Cabaret' y Billy Elliot' han estado años), le regaló tras su estreno en la villa de la Corte.

'My Way' es un musical dedicado a la vida y la obra de Francis Albert Sinatra, el 'viejo ojos azules', recorriendo su vida desde que no era nada 'viejo' hasta el final de sus días. Un proyecto de musical ideado, gestado y montado en todos sus detalles aquí en Granada. El teatro musical está ahora mismo muy presente en todos los escenarios españoles, habiendo convertido la Gran Vía madrileña en un luminoso Broadway de andar por casa. Al margen de obras con años en cartel como 'El rey león' o 'Cabaret', se han podido ver magníficos montajes de 'Hair', 'La Viuda alegre', 'Jesucristo Superstar', 'Al otro lado del paraíso' (con la granadina Ángela Muro de 2ª protagonista) o 'Piaf' sobre la vida de Edith Piaf. Como esta última representación, con la argentina Elena Roge en una memorable actuación, 'My Way' se centra en las peripecias vitales de un artista, en este caso el inmortal Franky Sinatra. Por razones de montaje, con una Big Band en directo siempre presente en el escenario, la parte actoral se reduce a ejercer de hilo conductor más o menos interactivo con el resto del elenco en una suerte de concierto teatralizado.

El bar 'Tootsies' enmarca por un lado el escenario (necesario para la impecable interpretación de 'One form my baby' ¡esos pacientes camareros que ya no quedan!), y enfrente la Oolyakoo Big Band, un 'decorado' vivo y fundamental en esta obra que implica a dos docenas de personas, la mayor parte en escena. Lógicamente todos los focos apuntan a Martin Joseph, crooner irlandés metido en la piel, voz y traje de Sinatra que clava su manera de interpretar, que, por cierto, se explica y detalla en los diálogos de los primeros minutos por parte de los actores. Nerea Cordero, Piñaki Gómez, Inma González, Antonio Leyva cuentan y cantan, bailan y entran y salen de las canciones como Mia Farrow en 'La Rosa púrpura'.

Pero la música es la auténtica protagonista de esta función. Con piezas escogidas cronológicamente desde 1940 hasta 1980 e interpretadas en el mismo orden, con éxitos obligados (de estos solo falta 'L.A. is My Lady', el último que tuvo) y otra significativas aunque menos globales. Y aquí es donde la OYKBB se enciende con luz propia. La orquesta es una maquinaria de precisión, con músculo brillante, y esa vivacidad de sonido que revive el tronío de las míticas formaciones de época. En este caso con el limitador de solos activado, pero un funcionamiento en bloque y una formación 5-4-4 en metales espectacular. Martin Joseph clava la forma de masticar las palabras del original, también se acerca gestualmente y cumple como actor, siempre llevado en volandas en la proa de una orquesta que es como el Titanic.

Dos horas y veintitantas piezas que resultan una gozada y nos recuerdan, no solo a Franky, sino lo que hemos perdido al cambiar estas grandes formaciones de música por un miserable MP3 Bluetooth. 'My Way' es un proyecto muy trabajado, sobre todo en su parte musical (no siempre la más vistosa frente al aluvión de efectos especiales cotidianos) y que merece un largo recorrido, aplausos, y 'mucha mierda'; perdón, pongámonos al día, 'mucho gasoil'.