Reino Unido recuerda el punk, la música de los rebeldes enfadados

Imagen de archivo de los componentes del grupo de punk británico Sex Pistols: Sid Vicious, Steve Jones, Paul Cook y Johnny Rotten (de izquierda a derecha)./Reuters
Imagen de archivo de los componentes del grupo de punk británico Sex Pistols: Sid Vicious, Steve Jones, Paul Cook y Johnny Rotten (de izquierda a derecha). / Reuters

Cuatro décadas después de la explosión en torno a una nueva cultura, los británicos homenajean al movimiento

Javier Bragado
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Cada generación de jóvenes se rebela contra lo establecido o busca algo contra lo que pelear con su energía. Pero pocas tienen una repercusión y un legado como el del punk, una explosión de adrenalina y protesta en torno a la música que parecía efímera y que 40 años después todavía cuenta con herederos y un sistema que quiere recordarlo.

Los británicos, quienes vieron surgir de sus entrañas a uno de los iconos del movimiento, los Sex Pistols, han decidido recuperar aquella erupción en torno a la música y han repartido homenajes por diferentes ciudades para recordar lo que ocurrió en el mundo anglosajón cuadro décadas atrás. La última es una exposición en Liverpool, 'Punk 1976-1978', abierta hasta el 13 de enero de 2019 y auspiciada por la Biblioteca Británica con más de un centenar de entrevistas que puede escuchar quien quiera que se acerque.

Se trata de una mirada al tiempo inicial del movimiento antes que la heroína acabara con su fuerza de arranque. Entonces, los británicos se miraban en compañeros de lengua transoceánicos como New York Dolls antes de inscribir con letras imborrables a sus nativos Sex Pistols y The Clash con un ojo en los Ramones.

«Soy el anticristo, soy un anarquista» Sex Pistols, en 'Anarchy in the U.K.'

El punk-rock nació con una adrenalina ausente en los sesenta. «Éramos hippies con colmillos», describe David Vanian, cantante de los también pioneros The Damned en el documental 'Punk's not dead'. En Reino Unido, Margaret Thatcher encendía al proletariado y en Estados Unidos era Ronald Reagan. Los jóvenes vivían cabreados por las malas expectativas y el punk surgió como una salida para gritar sus protestas.En las islas británicas, las semanas de trabajo eran de tres días por las continuas huelgas, las peleas con las autoridades eran algo más que metafóricas y la opresión del ambiente encontró el caldo de cultivo ideal para una música con reclamaciones políticas y voluntad de escandalizar.

«Londres llama al inframundo / Salgan ya del armario, chicos y chicas / Londres llama, no nos miren a nosotros / La falsa 'beatlemania' ha mordido el polvo» The Clash, en 'London Calling'

Aquellos jóvenes optaron por la actitud como punto de partida y como estilo de vida. En el apartado musical el rock se reducía a tres acordes, los 'riffs' se aceleraban y los cantantes preferían gritar a modular para convocar un ritmo propio acorde con la adrenalina. El escenario se convertía en un caos (deseado) con participación de los seguidores. La unión con la rabia ofrecía el cóctel perfecto para desatarse. «Soy el anticristo, soy un anarquista», cantaba Sid Vivicius con los Sex Pistols antes de que su grupo llamara la atención del público general con una aparición televisiva con insultos inesperados para la etiqueta británica. Paradójicamente, la energía desbocada contrastaba con el reggae que escuchaban la mayoría de sus participantes cuando se reunían en fiestas.

Imagen de los Buzzcocks en 1976.
Imagen de los Buzzcocks en 1976. / Cedida para la exposición por The Jon Savage Archive held y la Universidad de Liverpool John Moores

Los primeros espectadores de los conciertos de los Ramones recuerdan que todo parecía un desastre, un fraude, que en una ocasión todos los miembros de la banda se equivocaron al comienzo de una canción y lo pagaron con sus guitarras. Se recuerda a alguien recriminar a los Sex Pistols desde la pista: «¡No sabéis tocar! ». «¿Y qué?», respondieron ellos, siempre dispuestos a la reacción. «El equipo se rompía, las cuerdas se rompían, así que casi nunca terminábamos las canciones», recuerda Tommy Ramone en el documental 'Punk Attitude'. «Somos una banda de garaje», cantaban The Clash. «Nadie sabía tocar muy bien», completa sin pudor Chrissie Hynde, cantante de The Pretenders.

«Hey ho, vamos / Disparen por la espalda ahora / Lo que quieren, no lo sé» Ramones, en 'Blitzkrieg Bop'

No importó que rompieran con el rock de largas canciones para lanzar sus relámpagos. Ni que las grandes compañías hicieran oídos sordos a lo que surgía en un circuito 'underground'. Estaban en contra del racismo, sus palabras disparaban contra el sistema. Aquellos jóvenes hablaban de la cola del paro y del invierno del descontento, así que engancharon a una generación enrabietada. La agresividad se tradujo en miedo por parte de la sociedad y los agentes británicos encargaron un archivo fotográfico de todo aquel que deambulara con la estética punk que nació en King's Cross. Llamar la atención con la indumentaria también era parte de la cultura y se extendió después de este período con los reconocibles peinados mohicanos, la ropa con alfileres y las chaquetas con tachuelas que todavía hoy identifican a gran parte de la tribu.

«Solía aburrirme de verdad en clase / No necesito a los políticos para hacerme bailar / Sin reglas, sin leyes, sin normas / Sin amigos fascistas ni relaciones raciales» The Damned, en 'Politics'

Final y herencia

La heroína -en sustitución del 'speed'- guillotinó en 1978 lo que aquel comienzo fulgurante con varias muertes. Pero quedó la actitud rebelde. Algunos grupos que sobrevivieron, otros que les relevaron con el paso del tiempo con su correspondiente evolución (Rancid, Nirvana, Green Day) y el sistema asimiló buena parte de aquella frustración. Actualmente, hay marcas de ropa 'distintivas' creadas a la sombra del movimiento, las imágenes de las bandas primigenias se multiplican en las camisetas de los jóvenes e incluso el 'God Save The Queen' de los Sex Pistols se ha convertido en un himno británico alternativo reconocible fuera de las islas.

«Lo que está dentro de mí / está encerrado a mi lado / La vida es un zoo / Yo estoy etiquetado en él / y tú estás etiquetado» Buzzcocks en 'Money'

Cuarenta años después, nadie discute la influencia que se inoculó en la sociedad. «Hace cuarenta años, el punk tuvo un gran impacto en muchos aspectos de la cultura británica y continúa haciéndolo hoy, así que estamos encantados de dedicarle una exposición con música, películas, revistas y fanzines, fundas de discos y mucho más. 'Punk 1976-78' muestra la colección única de cultura contemporánea de la Biblioteca Británica, además de celebrar un fenómeno que se extendió por toda la nación y cambió nuestro panorama cultural», explicó Andy Linehan, el comisario de grabaciones de música popular de la Biblioteca Británica, en la presentación. Hoy, la entidad estatal ofrece un recordatorio de lo que fueron aquellos rebeldes enfadados a la espera de otra nueva generación en lucha con sus predecesores.

Liverpool, menos punk

Aunque Liverpool se relaciona más con The Beatles, en la ciudad portuaria intentaron recabar lo que llegada de Estados Unidos y de Londres para unirse a la identidad rebelde del punk. Por el club Eric's pasaron algunas bandas y en la exposición se recogen algunos de sus carteles, apariciones en concierto y otros materiales para completar la vista.

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