El Festival de la Guitarra de Granada comienza con notable

Damon Robinson al cante, a la izquierda, y Juan Carlos Guadix a la guitarra en el festival de anoche. /PEPE MARÍN
Damon Robinson al cante, a la izquierda, y Juan Carlos Guadix a la guitarra en el festival de anoche. / PEPE MARÍN

Ayer por la tarde y a razón de cada media hora, pudimos ver hasta seis actuaciones diferentes en Granada

JORGE FERNÁNDEZ BUSTOSGRANADA

Ayer, 18 de julio, dio comienzo la tercera edición del Festival de la guitarra de Granada, que terminará el 11 de agosto con multitud de actuaciones en torno a uno de los instrumentos más hispánicos, contemplando varios tipos de música, en parte de forma abierta. De hecho, el día de la inauguración fue gratuito en los diferentes espacios programados de la ciudad.

Así, desde las 19:30 horas y a razón de cada media hora, pudimos ver hasta seis actuaciones diferentes. En el Patio del Ayuntamiento dio comienzo el granadino Juan Carlos Guadix, que contó en un par de piezas con la voz del californiano Damon Robinson. No estuvo muy fino, no obstante, sobre todo interpretando a Paco de Lucía (granaína, taranta, alegrías, bulerías). Comenzó con la rondeña de Montoya, pasando por los maestros Joaquín Rodrigo, a quien está dedicado el Festival, y Agustín Lara y una soleá de cosecha propia.

Acercamiento al tango

Antonio Sanguinetti en la Huerta de San Vicente se acercó al tango con obras de Astor Piazzola y Horacio Ferrer, una pareja imprescindible en el desarrollo de este estilo. La Casa Museo Manuel de Falla acogió al concertista Javier Riba que, de forma sumamente delicada y ausencia de megafonía, interpretó obras de Isaac Albéniz; tres 'Evocaciones' de Antón García Abril, basadas en los poetas Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez y Federico García Lorca; 'Preludios epigramáticos' sobre poemas de amor de Miguel Hernández de Leo Brouwer; y acabó bordando a Manuel de Falla con el 'Homenaje a Debussy Romance del pescador' y la 'Canción del fuego fatuo'.

José Ruís del Puerto estuvo en la Casa Museo Max Moreau, en el Albaicín. Fue el guitarrista más versátil de la noche, acercándose a temas tan dispares como la canción mexicana o la canción porteña a los homenajes a Paco de Lucía o Andrés Segovia; y haciendo un recorrido desde el siglo XIX con Sidney Pratten hasta Claudia Montero en 1962.

Flamenco

En la Corrala de Santiago el flamenco se escribió con mayúsculas de la mano de la gaditana Antonia Jiménez, arropada por el buen percusionista granadino Miguel 'el Cheyenne', que dio un recital de lujo con temas propios. Su toque es poco convencional y su sentimiento profundo. Es una de las guitarras a tener en cuenta en el panorama actual. Abrió por tarantas y acabó por romances. La guajira desembocó en tanguillo. Continuó con una seguiriya, unos tangos que tenían mucho de zambra, granaínas y alegrías.

Cerró la noche con generosidad el guitarrista bastetano Alberto López en la Plaza de las Pasiegas, que traía una gran orquesta (Reyes Martín, Adrián Trujillo y Blas Martínez). Con una gran personalidad y control escénico, Alberto puso la guinda con una granaína, con la que abrió su concierto. Le siguieron soleá, zambra, tanguillos, bulerías, taranta y tientos.

El bailaor sacromontano Iván Vargas ilustró maravillosamente la noche cálida de mediados de julio con una extensa soleá por bulerías. Para terminar, el artista cosmopolita planteó alegrías de Cádiz y unos tangos como fin de fiestas, lo que debería ser en Granada.