Cigala entre bordones

Cigala entre bordones

Diego 'El Cigala' demostró su poderío ante un auditorio Manuel de Falla abarrotado, como plato fuerte del Festival de la Guitarra de Granada

JORGE FERNÁNDEZ BUSTOSGRANADA

Coincidiendo con el eclipse total de luna, con la inmensa luna roja, y la aproximación del planeta Marte a la Tierra, anoche actuó Diego 'el Cigala' en el auditorio Manuel de Falla como plato fuerte del Festival de la Guitarra de Granada en su segunda edición de 2018. Nacido como Ramón Jiménez Salazar (lo de Diego vendría por una disputa familiar en la pila de bautismo), este madrileño de voz rota pasa por ser uno de los referentes del cante flamenco actual. Del por qué protagoniza el cante un festival dedicado a la guitarra no lo sabemos. Quizá por querer mostrar la variedad y ductilidad de las guitarras de acompañamiento por medio del cual brillarían tres de las guitarras punteras en España o simplemente por ser un gancho comercial asegurado con un patio de butacas abarrotado, sala A, sala B, y hasta los palcos. Y, si es así, por qué cantaor y guitarristas no ocupan un mismo nivel en el cartel o se destaca por derecho la preeminencia de estos. De cualquier forma, tuvimos el concierto demasiado aplaudido que se esperaba, de tal manera que terminó eclipsando los fenómenos astrológicos referidos en un principio. A la vez pudimos disfrutar de un concierto triple de guitarra que, si se quisiera entender, la voz podía muy bien ser la acompañante del instrumento y no al revés. También, por romper lanzas a favor de los organizadores, podíamos decir genéricamente que la guitarra con cante es más asequible para el común que la de concierto desnuda y pura. 'Tres guitarras y una voz' fue el nombre del espectáculo que, como estreno mundial, propuso el cantaor en el espacio granadino. Una obra tradicional donde el cante reinaba a sus anchas, dándole sin embargo cuartel al lucimiento de las guitarras.

Fueron imperdonables los 25 minutos de espera que dejaron al respetable antes de que empezara el concierto. 25 minutos que los espectadores denunciaron con palmas de impaciencia. Por fin salieron las guitarras prometidas. Juan José Suárez 'Paquete', junto con el Negri y Pepe Luis Carmona, formó parte de la banda madrileña La Barbería del Sur, pionera entre los nuevos flamencos, y acompañante ocasional de Enrique Morente. Josemi Carmona, de herencia granadina, hijo de Pepe Habichuela, fundó con sus primos, Juan y Antonio Carmona, el grupo Ketama, de igual o mayor referencia. Diego 'El Morao', por último, es el hijo del tristemente desaparecido 'Moraíto Chico'; el toque de Jerez corre por sus venas. En un comienzo fuimos conscientes de las deficiencias del sonido: las guitarras sonaban sucias, como de otro mundo, y la percusión se imponía en demasía. Me temo que brillaron más el peso de los nombres que la actuación en sí. El Cigala, con casi veinte años encima del escenario, demuestra que su mejor tiempo pasó. Cuando cantaba por derecho había que quitarse el sombrero. Ayer simplemente le dio patadas al cante. Si no escuchen la soleá, atiendan al taranto. Los guitarristas, a veces coordinados, remataban la faena escudados entre sí. Menos mal que momentos gloriosos hubo de manera individual, por ejemplo cuando Josemí Carmona propuso en solitario una granaína de difícil factura.

La marca del concierto fueron las bulerías, con las que Diego empezó y aludió constantemente, pasando de Jerez al cuplé que tan popular se ha compartido. La soleá comenzó con el 'Romance del Amargo' de Federico García Lorca, rindiéndole homenaje a la tierra que lo acogía. Por levante se queda solo con Josemi y Paquete. El sonido mejora cuando prescinde de tanta orquestación. Quizá de lo mejor de la noche fueron las alegrías clásicas que abordó con sólo compás y el Morao a la guitarra. Por bulerías igualmente cantó 'Las simples cosas', un éxito de la canción argentina que popularizó Chavela Vargas y grabó Diego El Cigala en el disco 'Romance De La Luna Tucumana' de 2013.

La segunda parte, después de la incursión de Carmona, comenzó con un intento de homenaje a Enrique, remedando la vidalita de Marchena con aires de bulerías, que Morente grabara en 1990 con el maestro Sabicas en Nueva York, mientras las guitarras por momentos arrancaban aplausos. El cantaor continuó por tangos, acordándose de Camarón y sabiendo que la partida ya estaba ganada. ¡Qué buena boca (o sea, oído) tiene el público en general!

El piano de Jaime Calabuch hizo aparición en esta segunda parte para popularizar aún más el ambiente. En primer lugar sonó 'Si te contara', del disco 'Dos lágrimas', secuela de 2008 de 'Lágrimas negras' (2003), cuyo tema principal pudimos escuchar a continuación. Ni Diego es el de hace quince años ni Jaime tiene la sensibilidad de Bebo Valdés. Tras este éxito y visto lo visto, para un servidor terminó el concierto.

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