Molinari escribe la dramaturgia de 33 años en el Aula de Cultura de IDEAL

El Aula de Cultura de IDEAL, en la tarde de ayer./RAMÓN L. PÉREZ
El Aula de Cultura de IDEAL, en la tarde de ayer. / RAMÓN L. PÉREZ

Con un tono jocoso y distendido, pero a la vez reivindicativo, el crítico desgranó la historia reciente del teatro en el salón de actos de la ONCE

JOSÉ ANTONIO MUÑOZGRANADA

En la tarde de ayer, el Aula de Cultura de IDEALvivió una nueva cita con la presencia de Andrés Molinari, crítico teatral de este periódico, investigador, profesor y escritor, en un acto que, de nuevo, contó con el patrocinio de la Obra Social 'la Caixa'. Sobre el personaje, afirmó Eduardo Peralta, director de IDEAL, que «el teatro le sedujo desde muy niño, y participó junto con su familia en las comedias que por San Miguel se representaban en su pueblo natal de Cástaras». Además, recordó su vinculación al teatro universitario, y su amplia trayectoria como hábil observador de todo lo ocurrido en la escena granadina durante los 33 años que lleva ejerciendo como crítico, y algunos más.

El objetivo de la conferencia pronunciada por Molinari fue conocer la historia del teatro granadino reciente, y el protagonista facilitó la comprensión de esta relatándola a través de una obra que tituló 'Esponsales y discordias entre Don Teatro, con su máscara, y Doña Granada'. Dicha pieza comienza con un prólogo, al que tituló 'Esperando a Godot', y donde contó la historia del teatro durante la Dictadura. Como protagonistas, el propio Franco, ministros, un alcalde constructor y otro destructor. Uno, el que construyó el Teatro Isabel la Católica y el del Generalife, y el otro, el que metió las excavadoras en el Cervantes. Fue curioso observar la foto del Generalísimo viendo teatro en el Generalife, el auto sacramental 'Luz del amanecer', de Manuel Benítez Carrasco, en 1940.

Doña Censura entró en el escenario con sus tijeras casi inmediatamente. El crítico recordó un Corpus en el que se iba a interpretar 'La Celestina', mutilada porque no se pudieron decir las palabras coño y puta, a pesar de estar presentes en el texto original de Fernando de Rojas.

Continuó la farsa Molinari en los años 70, cuando llegó el teatro independiente, con Aula 6 y su 'Parábola', en la última primavera en que el gallego estuvo vivo. Antes de que muriera, Granada celebró el primer Festival de Teatro Independiente, cuando había 20 grupos de este perfil funcionando al unísono, con la UGR como testigo.

Frescor creativo

Entró luego el experto a diseccionar lo ocurrido tras la llegada de la democracia, con la libertad creativa y el destape compartiendo protagonismo. Fue la época de 'Camelamos naquerar', de Maya y Juan de Loxa, y del casposo Teatro Chino. Y luego, la época socialista, marcada en el imaginario del autor por el Festival Internacional de Teatro que sacó la escena a la calle. Se vieron fotos de los montajes 'Cuatro litros' y 'Demonis', y se recordó el jaleo que la representación de esta última, por lo demás muy naïf, generó.

Fue la época en que el PSOE «tomó el control del teatro independiente», afirmó el crítico. Y también la del nacimiento de Teatro del Sur, grupo germen del actual Teatro Alhambra, lo único de aquella época que se mantiene en pie, ya que el Festival dirigido por Sánchez Trigueros feneció hace décadas. Molinari calificó los 90 como 'El Burladero de Sevilla', y recordó las migajas que desde orillas del Betis se dispersaron por la provincia, al mismo tiempo que destacó montajes como 'Orfeo' en el Festival de Música y Danza del 92, o aquella 'Atlántida' que tiñó de llamas la plaza de las Pasiegas. Se abrían las puertas a un nuevo siglo, a un nuevo milenio, con la esperanza puesta en el talento granadino, que siempre lo ha habido, y a raudales.