«El debate ideológico queda para otros ámbitos, en Euskadi hacen falta lugares comunes»

Viñeta de 'Los puentes de Moscú'. /Astiberri
Viñeta de 'Los puentes de Moscú'. / Astiberri

Alfonso Zapico recorre la reciente historia social del País Vasco a partir de la conversación entre Edu Madina y Fermin Muguruza

Javier Bragado
JAVIER BRAGADOMadrid

Alfonso Zapico nació en un pueblo minero asturiano (Blimea) en 1981 y actualmente vive en Angulema, un poblado para artistas de las viñetas en Francia. Pero su amistad con Eduardo Madina y Fermin Muguruza le ha permitido conocer mejor la Euskadi de los últimos años y acercarse con su mirada sin prejuicios a la realidad social de una historia reciente marcada por la tensión política y terrorista. Su libro 'Los puentes de Moscú' -'Zubigileak' en euskera- (Astiberri) parte de una entrevista entre el antiguo político y el cantante multifacético. Todo sirve para que el asturiano reflexione con dos vascos que hablan del atentado que le costó una pierna a Madina, del que estaba planeado en un concierto de Kortatu, de música o de lo que espera a las nuevas generaciones. Eso sí, la charla alrededor de una alubiada y una entrevista común para JotDown dispara el viaje más allá de esa conversación porque el autor huye del sermón y traslada sus vivencias sin tratar de sentar cátedra.

- Ya ha presentado el libro en Bilbao y lleva un tiempo en la calle. ¿Qué ha percibido? ¿Qué le han repetido más? ¿Qué le ha sorprendido más?

Me ha sorprendido positivamente porque las reacciones han sido muy buenas. Igual que el libro es una jornada compartida entre dos protagonistas en las antípodas ideológicas, la reacción ha llegado de gente muy diferente que se ha sentido concernido por el tema, y que tienen en común lo mismo que Edu Madina y Fermin Muguruza: mucha ilusión por que en la nueva Euskadi sea posible la diversidad y la convivencia.

- ¿Es más fácil acercarse a este encuentro desde fuera de Euskadi?

Que yo sea asturiano tiene pros y contras: la desventaja es que casi partía de cero porque no conocía este universo del País Vasco de los años 80, la vida ordinaria, el ambiente de asfixia social... La gran ventaja es que al ver el paisaje desde lejos mi mirada es la de un observador que descubre todo, que quiere saber, que quiere conocer sin juzgar a priori. Eso se lo dejo al lector.

- ¿Se notaba un ambiente especial entre Eduardo y Fermin?

Ya habían hablado antes en el Kursaal de Donostia, conversación que aparece en el libro y donde se prudujo una primera conexión muy positiva. Mi sensación al verlos charlar en la cocina de Fermin fue la de acompañar a dos viejos amigos que hacía muchos años que no se veían ni tenían oportunidad para hablar, y que querían recuperar el tiempo perdido en una mañana de invierno.

- ¿Qué momento le pareció más complicado de esas conversaciones?

Lo más complicado es cuando se trata lo dramático, lo que marca y hace daño; la bomba con la que ETA quiso matar a Edu, y que supuso un antes y un después en su vida, o el episodio de Yoyes que relata Fermin. Los momentos dolorosos (porque Edu y Fermin han vivido muchos, no solo en carne propia sino a través de gente que tenían a su alrededor) son lo más complicado en esta conversación. A pesar de todo, incluso esos momentos de dolor son espacios compartidos, porque ambos empatizan con el otro.

- ¿Qué ha descubierto durante el proceso de desarrollo del libro?

He descubierto mucho más a Edu y Fermin como seres humanos, porque han compartido conmigo bastante información, tiempo y trocitos de sus vidas y familias, y también he experimentado más de cerca el sufrimiento que se vivía en el País Vasco, que se ha alargado durante muchos años y al que yo solo llegaba de lejos y por la prensa.

- Curiosamente, la discusión política no monopoliza la conversación. ¿Lo esperaba?

Sí que lo esperaba. Si Fermin Muguruza invita a tomar un café a su casa a Edu Madina, es evidente que no van a enfrentarse en un debate ideológico que no llevaría a ninguna parte. Los dos tienen sus ideas muy claras, lo que Edu buscaba cuando se le ocurrió lo de la entrevista era simplemente compartir una jornada, una conversación. Buscaron lugares comunes (la música, Euskadi, amigos comunes...). Lo del debate ideológico queda para otros ámbitos, en el País Vasco hacen falta lugares comunes.

- Resaltan que hace diez años esos encuentros habrían sido difíciles. ¿Se notaba en las conversaciones? ¿Y en ese barrio con la 'Plaza Roja'?

Se nota porque Edu Madina no hubiera venido a Irún. Seguro que Fermin Muguruza le hubiera abierto igual la puerta de su casa, pero no sé si hubiéramos podido ir a comer el menú del día o a tomar un café en la plaza Urdanibia con tanta normalidad. De hecho lo que yo sentí iba más allá de la normalidad, lo que percibí fue una especie de sensación general de alegría contenida que fue lo que hizo que el dueño del bar al que fuimos a primera hora a tomar el café saliera de la barra y se hiciera una foto con los dos. Euskadi ha cambiado, para qué negarlo. Tenía que cambiar.

- ¿Se nota la edad y la madurez en la evolución de la sensibilidad y el discurso de ambos? ¿Y en que son padres?

Yo sí creo que influye el hecho de que detrás de ellos vienen sus hijos, y que al ser padres su horizonte se ensancha. Ellos han sufrido mucho y han vivido un País Vasco muy duro, y creo que harán lo posible para que sus hijos conozcan un País Vasco que se parezca poco al lugar en el que ellos crecieron.

Viñeta de 'Los puentes de Moscú'.
Viñeta de 'Los puentes de Moscú'. / Astiberri

- ¿Qué le gustaría que quedara en lector tras leer su libro?

Me gustaría que, a pesar de que este libro de casi 200 páginas está plagado de hechos dramáticos y páginas muy tristes, le quedara una sensación de optimismo, que sea capaz de llegar a la última página con una sonrisa. Más por lo que está por llegar que por las historias dibujadas.

- Ha tenido un acceso más cercano a Fermin y Eduardo que otros. ¿Qué cree que se pierde el público en general de ambos como figura pública?

De Edu Madina, que es muy conocido por su labor política, la gente quizá no conoce su fina ironía en las distancias cortas. Su timidez a veces puede pasar por frialdad, que es algo común en la gente tímida con labor pública. Es un tipo inteligente y sensible con mucho sentido del humor y generosidad. Fermin es muy conocido entre el público que le sigue desde tiempos de Kortatu y tiene un carácter muy expansivo. Pero mucha gente le ha puesto durante años bajo sospecha, se pierden a una gran persona que va más allá del artista, que mantiene sus ideales de siempre, sus ilusiones y utopías intactas.

- No parece que a Fermin le guste recordar a Kortatu. ¿Por qué cree que pasa eso?

Ah, sí. Puede dar la impresión de que no, pero Fermin está muy orgulloso de su etapa de Kortatu y Negu Gorriak, y sigue tocando canciones aquella época en sus conciertos. Pero es un hombre con una actividad frenética, ahora está a punto de estrenar la película de 'Black is Beltza' de la que antes había escrito el guión de cómic, y está siempre más pendiente de lo que hará que de lo que ha hecho. Esto tiene que ver con su naturaleza hiperactiva, supongo.

- En un momento, Muguruza reconoce que su discurso sobre la violencia es complejo y que está lleno de contradicciones.

El ser humano cae en contradicciones continuamente, esto es inevitable. Fermin habla de la violencia de ETA y de la revuelta indígena en el estado mexicano de Chiapas, y lo interesante es que dentro de la aparente contradicción en la que a veces caemos, lo más difícil es intentar ser coherente con uno mismo y con la realidad que nos rodea. Yo creo que Fermin, a pesar de las convulsiones históricas que ha vivido en el País Vasco y en casi todas partes, sí es un tipo coherente.

Viñeta de 'Los puentes de Moscú'.
Viñeta de 'Los puentes de Moscú'. / Astiberri

- El libro cuenta con varias páginas que recuerdan momentos de la historia de ETA y asuntos complicados a la hora de narrar y tocar ciertas sensibilidades. ¿Por qué incluyó esas viñetas? ¿No habría sido más fácil dedicarse sólo a las conversaciones de Eduardo y Fermin?

Al revés, habría sido más difícil dibujar sólo una conversación entre los dos protagonistas si no hubiéramos dado al lector también el contexto histórico de los dos. Por eso dibujé tantos paisajes de Euskadi, del escenario vital de Edu y Fermin... Ellos no son solo lo que son por sí mismos, sino que los ha hecho el tiempo que les tocó vivir. Hay un trabajo extra que el lector necesita para entender todo.

- ¿Qué ventajas tiene llevar a las viñetas hechos reales?

Quizá la ventaja de un lenguaje como el cómic, cuando se trata un tema tan complejo y espinoso como éste, es poder traducir información muy complicada y dársela al lector de una forma accesible y fácil de entender. Este libro no es un ensayo y yo no soy historiador, pero creo que se entiende bien todo lo que quería contar.

- ¿Es difícil llevar al cómic las personalidades de Eduardo y Fermin?

No ha sido muy difícil, yo ya los conocía un poco, los dos tienen personalidades fuertes y características, y además me han ayudado a construir la historia dándome informaicón, imágenes, correcciones de fechas y de anécdotas... Creo que se reconocen en los personajes que he dibujado porque en buena parte, los han construido ellos mismos con sus vivencias.

Viñeta de 'Los puentes de Moscú'.
Viñeta de 'Los puentes de Moscú'. / Astiberri

- Usted es de los que se documenta mucho para sus trabajos, pero ¿le gusta más contar la historia a través de lo cotidiano o con los grandes acontecimientos?

Me gusta mezclar ambos, ponerlos en paralelo para comprender bien la imagen general: la gran historia de fondo, con sus eventos y sus fechas, y la pequeña historia (la de los pequeños personajes con su vida cotidiana) en primer plano. Normalmente la historia que se estudia en los colegios es la que marca el ritmo de las vidas de mis protagonistas y esto sucede también de alguna forma en este último libro.

- ¿Siente que su libro es como una breve historia reciente de Euskadi?

Por lo menos es una historia en la que se pueden reconocer muchos hombres y mujeres del País Vasco que pertenecen a las generaciones de los protagonistas, y que se reflejan en esas vivencias y ese ambiente. La historia reciente de Euskadi contiene muchos más nombres, fechas y sucesos, pero aquí hay una pequeña muestra.

- ¿A quién recomendaría que se sentara en una alubiada con Eduardo y Femin?

A cualquiera que tenga prejuicios contra Eduardo y Fermin. No sé si habrá espacio para tanta gente en el Morondo de Irún.

Más que una entrevista

En 'Los puentes de Moscú' Alfonso Zapico recuerda cómo conoció a los protagonistas y cómo se ha desarrollado su relación, pero también sus propias reflexiones y el punto de vista que le ha llevado a ser la tercera persona protagonista.

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