«El nacionalismo de izquierdas es un contrasentido»

A. Rábago, El Roto./
A. Rábago, El Roto.

El viñetista aborda el conflicto catalán en 'Contra muros y banderas' y denuncia que el secesionismo es «una agresión»

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Un hilo invisible une a Goya con El Roto. Cada uno en su tiempo, el pintor aragonés y el viñetista madrileño han sido los mejores en dibujar las miserias humanas y políticas de España. Por eso, no extraña que Andrés Rábago, El Roto, (Madrid, 1947) se haya inspirado en el cuadro 'Riña de gatos' de Goya para la portada de su nuevo libro, 'Contra muros y banderas' (Reservoir Books), una crítica radical a todos los nacionalismos con la mirada puesta en la crisis catalana.

«El nacionalismo quiere acabar con las diferencias internas y busca enemigos en su propio país. Es una agresión y como tal debe ser denunciada», asegura el viñetista, histórico de la sátira en España, que con el seudónimo de OPS colaboró en medios como 'Hermano Lobo', 'La Codorniz', 'Triunfo', 'Cuadernos para el diálogo' o 'Madriz'. La primera vez que vio a Puigdemont, El Roto vio en él, físicamente, «un payaso»: «El pelo, la nariz... Me recordó a un payaso», cuenta. Una metáfora para desvelar «el trasfondo circense del problema en Cataluña, aunque por desgracia, es mucho más grave que todo eso. Es un problema de largo alcance».

Es El Roto un hombre de izquierdas que no duda en criticar el secesionismo. «El nacionalismo de izquierdas es un contrasentido. La izquierda debe ser internacionalista y por eso no entiendo que no se haya posicionado, hasta hace muy poco, contra el discurso excluyente».

El Roto opina que el progresismo «arrastras muchos lastres de su origen antifranquista». «El antifranquismo convirtió a la patria en un monstruo de seis cabezas al que había que agredir. Y ya va siendo hora de que se ponga pantalones más largos de los que lleva ahora», afirma el dibujante, que todos los días se asoma en el periódico 'El País' para ofrecer unos puntos de vista absolutamente libres. «Cuando comienzo a trabajar en un medio, mi único pacto es la libertad», indica el creador, que nunca se aplica la «autocensura», pero sí cree que existe «un sentido de la oportunidad» que hace que una viñeta pueda ser publicada en un determinado momento y en otro, no.

Armado con una libreta y un lápiz, El Roto, premio Nacional de Ilustración en 2012, encuentra ideas aprovechables en todos los lugares. Mientras conversa, se le ocurre un aforismo que piensa utilizar, una frase sobre las piedras, que se deben usar, explica, para construir puentes y no muros. Acepta El Roto que su obra tiene una «voluntad poética». «Hay una vertiente literaria y otra del lenguaje plástico», subraya este artista que aspira a que la unión de palabras y dibujos «pueda elevar el pensamiento».

En opinión de El Roto, no caben soluciones políticas milagrosas para España. Más bien, él aboga por que sean los ciudadanos los que defiendan la «dignidad nacional». «No podemos delegar esa dignidad en personas ajenas y aunque no estamos en condiciones de hacer gran política, cada uno de nosotros es responsable de dar ejemplo de dignidad, de manera que ese ejemplo pueda llegar a otros», subraya.

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