«Este es un libro de intriga donde nada es lo que parece»

Jesús Toral, mirando la vida a través del cristal./JORGE PASTOR
Jesús Toral, mirando la vida a través del cristal. / JORGE PASTOR

Toral, afincado en Granada desde hace veinte años, ha logrado ya las 1.500 descargas de su última novela, 'Las huellas de lo invisible'

Jorge Pastor
JORGE PASTORGranada

El periodista Jesús Toral (Ordizia, 1970), afincado en Granada desde hace veinte años, acaba de publicar su tercera novela, 'Las huellas de lo invisible', un thriller sobrenatural que ya supera las 1.500 descargas en Amazon. Reportero de Canal Sur, Antena 3 y La Sexta, Toral asegura que entre el mercado editorial y el televisivo hay muchas similitudes. «Ambos son muy complicados, están al servicio de intereses concretos».

–Alcanzar unas ventas de 1.500 ejemplares en Amazon, teniendo en cuenta el reguero constante de títulos que 'se cuelgan' en esta plataforma, no está nada mal. ¿Cuáles son las expectativas que se ha marcado con 'Las huellas de lo invisible', su tercera novela?

–Con mis dos primeras novelas, 'El olor de la chirimoya' y 'Búscame bajo la lluvia', traté de reconciliarme con mi pasado: en la primera, a través de la historia de mi abuelo en la sierra granadina, Otívar, y en la segunda, acercándome a los años más duros de ETA en mi pueblo vasco, Ordizia. Ambos me han acercado a un público que me conocía de televisión o de trato personal. Con 'Las huellas de lo invisible', sin embargo, persigo acceder a nuevo público, el que no me conoce, ese que disfruta con historias de intriga donde nada es lo que parece, en el que el bien y el mal se cruzan.

–Crímenes, trata de blancas, niños robados, persecuciones… podría ser, perfectamente, la sección de sucesos de un telediario. Teniendo en cuenta que usted proviene del medio ¿cuánto pesa la 'visión televisiva' en este libro y, en general, en su producción literaria?

–Cada una de mis novelas está contada de una forma muy visual. Es como si tuviera la necesidad de llevar de la mano a los lectores a un escenario que sean capaces de contemplar igual que yo mismo; no obstante, soy también un asiduo lector especialmente de autores españoles y supongo que también me han influido.

Toral posa junto a su libro 'Las huellas de lo invisible'
Toral posa junto a su libro 'Las huellas de lo invisible' / JORGE PASTOR

–En 'Las huellas de lo invisible' se funden sueños con pesadillas. El sueño de un joven cirujano, Joel, que camina hacia el éxito y, al mismo tiempo, experimenta la pesadilla de la pérdida y se lanza al tortuoso camino de encontrarse. Un viaje complicado...

–Encontrarse a uno mismo es una de las apuestas más complejas y apasionantes de esta vida. Al embarcarnos en esa aventura hallaremos nuestros defectos, los errores que cometemos, la culpa que arrastramos por todos ellos, pero también tendremos la posibilidad de perdonarlos, de aceptarlos y empezar a construir una nueva imagen más acorde con lo que sentimos que merecemos. Muchas veces, preferimos mirar a otro lado, sin embargo, no podemos olvidarnos de que es una elección personal y la forma de estar en paz con nosotros mismos.

En clave autobiográfica

–Las tramas de su novela convergen en determinados puntos con su biografía. No me resisto a preguntarle cuánto hay de autobiográfico en 'Las huellas de lo invisible'.

–Todo escritor debe echar mano de aquello que tiene a su alcance y la biografía personal es una herramienta fundamental. Por ejemplo, yo estoy casado con un hombre y tenemos un hijo adoptado. Por eso, el protagonista de la historia, Joel, es gay y ha vivido con unos padres adoptivos amorosos; sin embargo, me he preocupado mucho de que el suspense y la acción mantengan enganchados a los lectores más allá de esos detalles.

–Granada está muy presente en su obra literaria. ¿Qué le aporta esta ciudad y esta provincia cuando se pone delante del ordenador y da rienda suelta a su creatividad?

–Es la ciudad de mi madre, la de mi familia y en la que vivo, un lugar maravilloso donde me han acogido como uno más. El granadino sabe vivir, disfruta del momento y valora lo que tiene más que lo que le falta.

«El granadino sabe vivir, disfruta del momento y valora lo que tiene más que lo que le hace falta»

–Usted es profesor de escritura creativa en la cárcel de Albolote. Buen granero de historias que contar, supongo…

–Y de aprendizaje. Algunos jamás hubieran imaginado que acabarían allí, no son tan diferentes de nosotros. Cada uno cuenta con una historia increíble y extraordinaria porque sus vivencias aún nos resultan lejanas. Para esta novela, me asesoraron en ciertos detalles sobre las cárceles.

–¿Existen muchas diferencias entre el mercado editorial y el televisivo?

–Pues… no tantas, la verdad. Ambos son muy complicados, están al servicio de intereses concretos y requieren de mucho esfuerzo y de alguna mano amiga que te ayude a posicionarte, porque de otro modo tal vez puedas entrar, pero tienes muy complicado despuntar.

«Por desgracia, las televisiones generalistas buscan programas baratos y de baja calidad»

–Cómo experimentado presentador y reportero ¿cómo ve el panorama de la televisión en España? ¿No cree que el espectáculo y la lucha por la audiencia están circunscribiendo el medio más al entretenimiento y menos a la información (para qué hablar ya de formación)?

–Por desgracia, es así. Las televisiones generalistas buscan programas muy baratos, de baja calidad y máxima rentabilidad y se desprecia la experiencia de los profesionales porque, aparentemente, resulta más cara. Al final, es obvio que esto redunda en el producto final. La televisión tal y como la conocemos está llegando a su fin porque las plataformas digitales y Youtube están enseñando a los más pequeños a consumir otro tipo de contenidos.

–Hábleme de sus próximos proyectos.

–He acabado una novela sobre el Palmar de Troya basada en entrevistas a Ginés Jesús Hernández, el expapa de esta institución, en la que, por primera vez, alguien que pasó dentro treinta años cuenta cómo se fundó y las atrocidades que vivió. Estamos en el proceso de elección de editorial. Además, continúo con mis clases en la prisión de Albolote y barajo algunas ofertas televisivas.