La Joven Orquesta de Canadá abarrota con su entusiasmo el Carlos V en pleno agosto

La Joven Orquesta de Canadá, durante su actuación de anoche en el Palacio de Carlos V./RAMÓN L. PÉREZ
La Joven Orquesta de Canadá, durante su actuación de anoche en el Palacio de Carlos V. / RAMÓN L. PÉREZ

Una vigorosa ejecución de las suites de 'El sombrero de tres picos' y 'Romeo y Julieta' de Prokofiev entusiasmaron a un público entregado

J. A. M.Granada

La Joven Orquesta de Canadá ofreció anoche el concierto de clausura de la tercera edición del Festival Internacional de la Guitarra de Granada. Un evento que contó con el marco privilegiado del Palacio de Carlos V como escenario, y con el conocido director Michael Francis en el podio. Como solista, además, un guitarrista de contrastado currículo y solvencia, el madrileño José Miguel Moreno. Este es, además, uno de los mayores expertos de Europa en lo que se refiere a instrumentos de cuerda históricos, habiendo grabado varios discos que hoy son referencia para los aficionados.

Con varias horas de antelación al inicio del concierto ya había colas en los alrededores del Palacio de Carlos V, ya que la entrada para el recital era gratuita hasta completar el aforo del espacio. De hecho, varios centenares de personas se quedaron fuera. El mismo escenario que usan las orquestas durante el Festival Internacional de Música y Danza esperaba a una formación que, tras su triunfo en el Festival de Verano de El Escorial, había despertado justificadas expectativas. El programa también ayudó al lucimiento de músicos, director y solista. Para empezar, los conciertos RV 93 y RV 425 de Antonio Vivaldi, obras ambas que permiten el lucimiento del guitarrista, y que anoche aprovechó muy bien Moreno con la colaboración de una orquesta, primero en formato de grupo de cámara, que atacó primero el 425, cuyo allegro inicial es una de las piezas para mandolina más interpretadas y conocidas de la música clásica. El diálogo entre orquesta y solista, en un instrumento al que se le exige una expresividad y una exactitud total para mostrar la riqueza de la partitura compuesta por Vivaldi, fue perfecto. Otro tanto ocurrió en el 93, donde el conjunto, dirigido por la violinista que hizo las veces de concertino, sonó afinada desde el 'Allegro giusto' inicial. Más que atemperada la cuerda en el 'Largo' central para que Moreno llevara 'la voz tocante' y muy a tiempo en el comprometido 'Allegro' de salida. La repetición de la estructura permitió disfrutar de un largo en que la orquesta sonó pianissimo para permitir el lucimiento de Moreno.

Y tras el espacio para el virtuosismo del solista se entró de lleno en el lucimiento de la formación dirigida por Michael Francis, por otro lado uno de los directores más talentosos de su generación. Continuó el programa con la música que el ruso Sergéi Prokofiev escribió para el ballet 'Romeo y Julieta'. Michael Francis tiene un gran conocimiento de la música rusa, y se nota.

Apasionado 'Sombrero'

El fresco que comenzó a correr por el patio del Palacio de Carlos V ya en noche cerrada fue idóneo para introducir al público en una de las piezas que, por razones más que obvias, ha sido una de las más interpretadas este año en la ciudad: 'El sombrero de tres picos' de Manuel de Falla, del que la Orquesta tocó sus dos suites. No caben comparaciones con la ejecución que hace escasas fechas ofreció la Orquesta Ciudad de Granada con Juanjo Mena al frente, dentro de este mismo Festival. Son dos modos distintos de entender la obra, ejecutados además por dos generaciones distintas de músicos. Solo decir que la versión de Francis y la Joven Orquesta Nacional de Canadá fue tocada con la pasión que corresponde a unos instrumentistas que, se notó anoche, disfrutan muchísimo estando juntos, y que estaban encantados, además, de hacerlo en un marco tan único como el patio elíptico del Carlos V. Además, con sorpresa final incluida y la orquesta convertida en coro. En resumen, una noche de lujo que no tuvo precio.