Javier Egea vuelve a Granada

Javier Egea, uno de los padres de La Otra Sentimentalidad, lee uno de los poemas de 'Raro de luna'. /RAMÓN L. PÉREZ/JUAN ORTIZ
Javier Egea, uno de los padres de La Otra Sentimentalidad, lee uno de los poemas de 'Raro de luna'. / RAMÓN L. PÉREZ/JUAN ORTIZ

Un acuerdo con la heredera del granadino ha permitido el regreso de los fondos a la ciudad en un año en el que se celebra el vigésimo aniversario de su muerte. El legado del poeta está siendo recepcionado estos días por la Universidad

P. RODRÍGUEZ GRANADA.

El legado de Javier Egea, uno de los poetas más importantes del último tercio del siglo XX, están en Granada. Los fondos están siendo recepcionados por la Universidad de Granada (UGR) como parte del acuerdo con su heredera, Elena Capetillo, que ha permitido el regreso a la capital nazarí cuando se conmemora el vigésimo aniversario de su muerte.

Los fondos se encontraban hasta ahora depositados en la Fundación Rafael Alberti, en el Puerto de Santa María, desde 2006. El contrato de cesión del legado cumplió una década después, aunque preveía su renovación anual automática a partir de entonces. No obstante, la heredera del poeta se había reservado la posibilidad de mover los fondos libremente a partir del cumplimiento del acuerdo, que es lo que ha sucedido ahora.

El material recepcionado por la Universidad de Granada, que ya fue ambicionado hace años por instituciones nazaríes como la Diputación de Granada, comprende los manuscritos originales del autor de 'Paseo de los Tristes' así como su biblioteca personal, que supera los 1.200 volúmenes y en los que el poeta dejó anotaciones clave para entender su faceta como creador.

El legado de Egea está conformado por los manuscritos originales y más de 1.200 libros

Hasta ahora todo ese legado ha sido gestionado por Open Cultura, que ha jugado un papel crucial en la llegada de los fondos. Como han insistido en los últimos años, su voluntad ha sido siempre que los fondos regresaran con dignidad a la capital nazarí y que la difusión de la obra de Egea creciera. Ese ha sido su cometido a través de proyectos como la creación de un portal especializado sobre el granadino y las reediciones de los libros, en formato papel y en ebook, publicadas recientemente por Bartleby Editores o Esdrújula.

A falta de la presentación de los fondos, que se prevé en los próximos días una vez culmine el proceso de traslado y archivo, la noticia supone un verdadero hito para una ciudad que aún tiene presente al escritor.

Nacido el 29 de abril de 1952, la de Javier Egea, conocido por sus amigos como 'Quisquete', es la carrera de un escritor tocado por el ingenio y entregado al asombro. Su leyenda le precedía desde bien temprano. Sólo duró una semana en la Facultad de Letras antes de entregarse por completo a una formación de carácter autodidacta que lo mismo se alimentaba de sus ingentes lecturas como de sus conversaciones con figuras de la cultura de entonces.

Accésit del premio Federico García Lorca de Poesía de la UGR con el poemario, 'Serena luz del viento' -único poemario que firmaría con su nombre completo, Francisco Javier Egea-, en el 76 empezaría a llamar la atención con la publicación de 'A boca de parir', un libro en el que dejaba entrever esa sensibilidad especial que marcaría su obra por venir.

Para entonces, Egea, junto a figuras como Luis García Montero, Álvaro Salvador, Ángeles Mora, Inmaculada Mengíbar, Teresa Gómez, Antonio Jiménez Millán, Juan Vida o Mariano Maresca y bajo el magisterio del profesor Juan Carlos Rodríguez, se erigiría en protagonista de la escena cultural andaluza. Primero como autor de 'Troppo mare' y, especialmente, de 'Paseo de los tristes', dos trabajos en los que ampliaría los límites de su poética y que demostrarían su ductilidad. Después, con su importante papel en la llegada de Rafael Alberti a la ciudad; sin duda, uno de los hitos culturales de la Granada de final de siglo.

Sin embargo, fue con la publicación del manifiesto 'La otra sentimentalidad', junto a García Montero y Salvador, como Egea terminó de dar un golpe sobre la mesa. La propuesta de una poesía acorde a los tiempos, una poesía para la que era necesaria una nueva sentimentalidad, abrió una época en la literatura en español.

Sus últimos años estuvieron marcados por las depresiones, una enfermedad que le arrebató la vida en el verano de 1999 pero que no le impidió dar a luz trabajos tan relevantes como 'Raro de luna' o el hasta hace poco inédito 'Sonetos del diente de oro'.