Entrevista - Miguel Ríos, cantante y músico de rock

«Si los granadinos nos apuntáramos a una dieta cultural, Granada sería la ciudad de los 'sin miedo'»

Miguel Ríos posa para IDEAL antes de su concierto./Pepe Marín
Miguel Ríos posa para IDEAL antes de su concierto. / Pepe Marín

El rockero granadino cierra este viernes en el Palacio de los Deportes, en casa, la gira sinfónica que inició el 21 de junio

Daniel Olivares
DANIEL OLIVARES

MiguelRíos cierra su círculo sinfónico. La idea que nació bajo el paraguas del Festival Internacional de Música y Danza de Granada en julio de 2017, con su primer concierto de rock sinfónico, de la mano del director Josep Pons a la batuta de la Orquesta Ciudad de Granada, dará este viernes la vuelta completa al ruedo. Fue el primer rockero que se encerró con público en la magia circular del Palacio de CarlosV para maridar sobre un escenario su música y su voz con los instrumentos sinfónicos de una orquesta clásica. Después han venido otros en otros escenarios. Pero Miguel Ríos siempre podrá decir que fue pionero en su tierra. Como siempre. De aquella noche nació una gira. La arrancó el pasado 21 de junio en Barcelona, en el Festival de Pedralbes. La ha llevado al Liceu de la Ciudad Condal y al Teatro Real de Madrid. Una disfonía moderada-severa por laringitis aguda le obligó a cancelar dos de sus citas más recientes, en Sevilla y en Bilbao. Pero, una vez más, ha vuelto y despedirá 'Symphonic Ríos' en Granada. En su Granada. El lugar al que siempre vuelve. Viernes, 21.00 horas, Palacio de los Deportes de Granada.

–¿Está esa garganta ya en forma otra vez para despedir la gira en casa?

–Sí, desde hace unos días tengo el alta médica. Ahora estoy con los ejercicios de recuperación y fortalecimiento de las cuerdas vocales. No hay nada que la ilusión y el ensayo no puedan vencer.

–¿Satisfecho por cómo ha funcionado la gira?

–Muy satisfecho. Aquel concierto que estrenamos en el Festival de Música y Danza, con la OCG, Los Black Betty Boys dirigidos por el maestro Josep Pons, ha ido creciendo en repertorio y dinamismo y le ha dado momentos memorables a mi carrera. Solo la infección vírica que me impidió actuar en Sevilla y Bilbao, ha puesto la nota discordante. Lo siento mucho por la gente que se perdió los conciertos, pero también por mí y por mis 55 compañeros músicos que tanto disfrutamos en el escenario.

–Ha actuado en lugares emblemáticos como el Teatro Real o el Liceu. ¿Cuál de los conciertos de toda la gira le ha dejado mejor sabor de boca hasta la fecha, ya sea por el lugar donde se ha celebrado o por el calor del público?

–Hemos actuado en sitios tan diferentes, que cada bolo ha tenido su peculiaridad. En Ponferrada más de 2000 personas vieron el concierto bajo la lluvia, con sus paraguas abiertos. Como no tenían libertad para aplaudir, les propuse que subieran y bajaran sus paraguas para suplir las palmas. Nos divertimos un montón. Pero en general la acogida ha sido muy positiva en toda España.

–El escritor Leopoldo Abadía escribió en un artículo en El Confidencial, tras ver el concierto del Liceu, que se emocionó cuando le vio abrazarse a los músicos al final y pensó en el trabajo oscuro de horas que había detrás de esas dos horas y media de música. Le gustó porque dice que «Miguel y mis amigos me han demostrado, una vez más, lo que es capaz de hacer la gente normal. Mis amigos y Miguel Ríos son gente normal».

–Es de agradecer. Siempre he trabajado para que la gente me quiera. El concierto del Liceo fue apoteósico. Sentí el peso de la historia. Por sus tablas han pasado las mejores voces de la lírica y nosotros conseguimos colocar la música popular a la altura de la dignidad que el local ameritaba. A pesar de que en ese bolo empezó mi 'procés viric', que me mantendría casi un mes en el dique seco, logré que nadie se enterara de mis tribulaciones vocales. Claro, a costa de joderme la garganta.

–España ha cambiado mucho desde que Miguel Ríos empezó a girar por sus pueblos y ciudades. ¿Y el público, ha cambiado con el país?

–Un país es su gente, si no sería una abstracción. La España de los primeros 60, era un Estado en podredumbre moral total. Los españoles éramos seres carentes de libertad, sometidos. Así no existe el individuo. Por supuesto que hemos cambiado, como público y como ciudadanos. Aunque vuelven a correr malos tiempos para la lírica.

«En Barcelona empezó mi 'procés viric'. Logré que nadie se enterara a costa de joderme la garganta»

«En Barcelona empezó mi 'procés viric'. Logré que nadie se enterara a costa de joderme la garganta» Miguel Ríos

–En su presentación en Granada de este último concierto avanzó que habría actuaciones en América, ¿cómo va esa parte del proyecto? ¿Sigue adelante?

–Estamos recibiendo invitaciones para actuar en algunas ciudades latinoamericanas. La logística de este concierto es muy complicada. Si mueves la orquesta es carísimo, si tocas con orquestas locales, los ensayos para acoplarse con la banda de rock, se hacen eternos. La intención sigue siendo dar unos conciertos, al menos en México.

–¿Qué hará después de esta gira y esos conciertos al otro lado del charco? ¿Descansar o seguir ofreciendo rock por el ruedo patrio?

–No tengo ni idea. Seguro que volveré a hacer conciertos solidarios en formato acústico. Hay que matar el gusanillo y seguir devolviendo a la sociedad parte de lo recibido. Teatros y espacios donde prime el sonido y la intimidad. Pero no tengo nada planeado.

–La 2 de TVE ha empezado a emitir esta temporada un programa llamado 'La Hora Musa' en el que se vuelve a ver música en directo en televisión y entrevistas a artistas, y Movistar+ ha hecho algo parecido con 'Sesiones'. ¿Qué le parece la resurrección de este tipo de programas que había desaparecido de la parrilla televisiva?

–La música, como la mayoría de las artes, está sufriendo un cierto menos precio cultural en los medios audiovisuales. Ahora la industria del entretenimiento, ha fijado el listón de calidad y esfuerzo en un nivel tan bajo, que cualquier creación que necesite un mínimo de exigencia neuronal, pone el mando a distancias en funcionamiento. La música en directo necesita medios técnicos, emoción y respeto para el creador. Es más fácil ver en 'prime time' al imitador que el original. Entretenimiento de usar y tirar.

–El pasado día 5 Madrid acogió un concierto con orquesta sinfónica para conmemorar los 40 años de la Constitución Española con presencia de los Reyes y dirigentes del país. Dos granadinos, la compositora Iluminada Pérez y el director Miguel Ángel Gómez Martínez, fueron protagonistas en esa cita, ¿le hubiese gustado estar ahí con su rock y completar un trío granadino?

–La verdad es que uno no puede estar en todo. No vi el concierto, pero felicito a mis paisanos por su enorme talento.

–Hablando de la Constitución Española, ¿la dejamos como está o necesitamos actualizarla?

–Cómo la vamos a dejar como está. Si España y los españoles hemos cambiado, habrá que mejorar las normas para la convivencia. Pero no como la reforma del artículo 153, aquel que ponía la deuda por delante de las personas y que se hizo con nocturnidad y alevosía. No, los cambios se tienen que hacer por consenso popular.

–¿Qué le parece lo que ha ocurrido en las elecciones andaluzas?

–La ultraderecha ha estado siempre aquí, solo que ahora, ademas, se deja ver por todo el planeta. Son tiempos de retrocesos en las libertades y de pérdida de valores democráticos. Habrá que seguir defendiendo la verdad, la decencia, la igualdad y la solidaridad.

–Burgos se ha subido al carro de solicitar la capitalidad cultural europea para 2031. Digamos que le ha salido competencia a Granada que aspira a ello también. ¿Debemos temer o es hora de que Granada se lo crea por fin?

–No creo que haya que temer. Lo que debemos es seguir trabajando y haciendo ciudad. Una ciudad más culta, crítica y exigente, que luche por su sitio. A Granada, y a todo el mundo, le vendría bien apostar por la ciencia y enterrar las creencias subjetivas, las antiguas supersticiones. Hay que estudiar, admirar y proteger el siglo XV pero vivir en el XXI.

–¿Qué proyecto cultural para Granada le gustaría ver reflejado en el programa electoral de los partidos políticos en las elecciones municipales de mayor de 2019?

–Tampoco soy yo un experto en desarrollo cultural. Pero Granada es una ciudad bendecida por la historia y por su inmarcesible belleza. Es un lugar acogedor y admirable para el viajero de ahora y de siempre. La Alhambra es garantía de fidelidad eterna. Quizá tiene que redefinirse. La música mantiene un gran tono. Tenemos que conseguir que la financiación de la OCG deje de ser noticia y que sean sus éxitos los que avalen su imprescindible presencia en la ciudad. La Universidad tiene que seguir siendo el cordón umbilical del cosmopolitismo. La literatura, la poesía y García Lorca son imbatibles bazas. El Parque de las Ciencias y su divulgación infatigable. Música, poesía, conocimiento. Si los granadinos nos apuntáramos a esa dieta cultural, Granada sería la ciudad de los sin miedo.

 

Fotos

Vídeos