Granada suma cuatro nuevos Bienes de Interés Cultural al patrimonio andaluz

Granada suma cuatro nuevos Bienes de Interés Cultural al patrimonio andaluz

El convento de Santo Domingo de Baza, los abrigos del Jabalcón con sus pinturas rupestres, la Cueva de los Adarbes de Purullena y la Fiesta de los Mosqueteros de Lecrín engrosan el catálogo oficial

JOSÉ ANTONIO MUÑOZ

La Junta de Andalucía ha publicado la incorporación de cuatro nuevos bienes granadinos al catálogo de protección cultural. Se trata del Convento de la Concepción, de Baza; los abrigos del Cerro Jabalcón, con sus pinturas rupestres, en Zújar; la Cueva de los Adarbes, que se encuentra en Purullena, y la Fiesta de los Mosqueteros, tradicional celebración del municipio de Lecrín. En total, han sido 136 los Bienes de Interés Cultural (BIC) que se han inscrito en el Catálogo General, y de los bienes protegidos, 113 son muebles y 26 inmuebles. La actividad de la Fiesta de los Mosqueteros de Lecrín se enmarca dentro de las actividades de interés etnológico.

La declaración como Bien de Interés Cultural del Convento de Santo Domingo de Baza termina con un largo proceso que ha ocasionado no pocas protestas por parte de las asociaciones de defensa del patrimonio, después de que se incoara el expediente en el año 1982. 37 años después, se ha desbloqueado el procedimiento y se ha procedido a proteger un bien que estuvo en venta en 2016, ya que desde la Desamortización de Mendizábal se encuentra en manos privadas. Tanto la iglesia como el convento están bastante deteriorados, pero en su interior se conservan importantes elementos monumentales. Destaca en él su claustro con dos órdenes de arcadas sobre columnas toscanas. De todo el conjunto destaca muy especialmente su bello claustro con dos órdenes de arcadas sobre columnas toscanas. También son destacables la escalera monumental desde la que se accede al interior del antiguo convento, cubierta por una cúpula, y la portada y el alfarje de la parte baja del coro de la iglesia.

Las pinturas rupestres que se encuentran en los abrigos del Cerro Jabalcón, en Zújar, tienen unos 4.500 años de antigüedad. Se les ha catalogado como «restos de arte esquemático». El reconocimiento de la Consejería de Cultua de la Junta abre la puerta al objetivo, expresado por el Ayuntamiento, de preservar y poner en valor dichas pinturas, iniciando una intervención que permita protegerlas y mejorar su acceso. Así, ahora se comenzará a proteger el abrigo con un vallado que impida actos vandálicos pero que permita visitarlas, y se acondicionarán las veredas que permiten llegar hasta ellas.

Por su parte, la Cueva de los Algarbes del Tablar, en Purullena, aunque protegida de forma preventiva por la posibilidad de hallar pinturas y otros vestigios en su interior desde el año 1985, adquiere ahora, según la Junta de Andalucía, la plena condición de Bien de Interés Cultural inscrito en el catálogo general como inmueble. Este es un conjunto de cuevas refugio acantiladas al norte del curso del río Fardes, de gran interés para comprender el paisaje tan característico de la zona.

Tradición

Finalmente, la Fiesta de los Mosqueteros de Béznar, pueblo incluido en el municipio de Lecrín, tiene su origen en la conmemoración de un episodio de la historia de la localidad producido a mitad del siglo XVI, coincidiendo con las políticas de Felipe II que provocan el descontento entre la población morisca. Según la tradición, en 1566 un grupo de moriscos sublevados robó las hostias consagradas del sagrario parroquial, entre otros actos subversivos. Este acto fue interpretado por la población como una profanación, provocando la movilización del vecindario que, armado con mosquetes de pólvora, consigue su rescate. De ahí la denominación de Fiesta de los Mosqueteros.

Desde entonces, durante el primer fin de semana de septiembre, la localidad rememora aquellos acontecimientos con una serie de actos protagonizados por los Mosqueteros del Santísimo, que se visten con el traje tradicional -del que caben destacar los sombreros de flores- y empuñan sus mosquetes, desfilando por las calles del pueblo y haciendo tronar sus armas al aire.