La Granada de Saura, 70 años después

Imagen de una madre amamantando a su hijo tomada por Saura en un viaje que realizó a la comarca de Guadix en 1955/CARLOS SAURA
Imagen de una madre amamantando a su hijo tomada por Saura en un viaje que realizó a la comarca de Guadix en 1955 / CARLOS SAURA

Condes de Gabia acoge una exposición del fotógrafo y cineasta oscense sobre la España de los 50 | En la muestra aparecen imágenes de los pueblos y gentes de aquella época, entre ellas algunas tomadas en sus viajes por la provincia

Jorge Pastor
JORGE PASTORGranada

Carlos Saura llegó a Granada en 1953. Tenía veinte años y muchas ganas de trabajar. El Ministerio de Cultura le ofreció que fuera el fotógrafo oficial del Festival de Música y Danza y no se lo pensó dos veces. «Me pareció una propuesta atractiva y dije que sí», afirmó en una entrevista concedida a este periódico hace dos años. No era la primera vez que Saura venía Granada –tenía familiares que vivían aquí– pero sí la primera vez que lo hacía con una cámara. Después habría más. En 1955 recorrió la comarca de Guadix. Familias numerosas en las cuevas, el trabajo en el campo, el contraste entre la riqueza y la pobreza, mujeres de moño alto y pelo azabache, mulas cargadas de leña, fiestas flamencas... el mundo rural, el de Guadix, el de la España de los cincuenta.

Algunas de las instantáneas tomadas por Saura en Guadix, que forman parte de su colección de miles de fotos, se podrán ver a partir de hoy en la sala Ático del palacio de los Condes de Gabia. Una muestra que, con el título 'Carlos Saura. La España de los 50', se incardina en los actos del programa 'Cultura y memoria histórica' que será presentado esta mañana.

Saura, internacionalmente reconocido por su extensa producción cinematográfica trufada de éxitos –ha recibido premios en festivales tan prestigiosos como Cannes, San Sebastián, Berlín o Nueva York–, 'regresa' a Granada merced a una exposición que está itinerando por diversas ciudades españolas. En 2016 Carlos Saura ya expresó que no le disgustaría mostrar en Granada todo aquel material que juntó hace casi setenta años. «Sería posible si hubiera una propuesta seria», afirmó entonces Saura a IDEAL. «Tendría que hacer una prospección entre los cientos de los negativos que conservo, pero por supuesto que estaría encantado de que los granadinos disfrutaran con las fotos que tomé entonces», agregó.

Cura pedaleando en Sanabria (Zamora).
Cura pedaleando en Sanabria (Zamora). / CARLOS SAURA

Según la comisaria de 'La España de los 50', Oliva María Rubio, estamos ante «un trabajo documental, un álbum fotográfico sobre los pueblos y gentes de España que Carlos Saura fue descubriendo en sus diversos viajes por el país». Y es que estas imágenes nos retrotraen «a un tiempo que parece lejano y a unos lugares que ya apenas reconocemos». «Una España mísera, de pueblos con calles sin asfaltar, con casas de adobe y piedra, de campesinos que se resguardan del frío con mantas, de hombres cuyo único medio de transporte son las carretas tiradas por burros o mulos, de mendigos, de mujeres vestidas de negro… Pero también una España de gentes abiertas, sencillas y trabajadoras. Una España que refleja la vida y costumbres de sus lugareños, con sus matanzas, sus vaquillas y novilladas, sus corridas de toros, sus fiestas –como la Semana Santa y las Fallas– y sus ritos. Una España con una gran riqueza cultural, resultado de múltiples influencias, como la de los árabes que ocuparon parte de la península durante varios siglos».

I

Interés hacia aquella España

En los años cincuenta España fue un país que interesó a muchos fotógrafos tanto españoles –Ramón Masats, Català-Roca, Joan Colom…– como extranjeros. Con la apertura de las fronteras, debida a acontecimientos de política internacional, llegaron a España numerosos fotógrafos convertidos más tarde en grandes protagonistas de la historia de la fotografía. Es el caso Eugene Smith, cuyo trabajo sobre la ciudad extremeña de Deleitosa fue objeto de polémica y de un amplio reportaje en la revista americana 'Life'; Henri Cartier-Bresson; Inge Morath, que realizó varios viajes por toda la península y cuyo trabajo fue recogido en un libro publicado en nuestro país en los 90; Brassaï, que visitó Andalucía e hizo un importante reportaje sobre la Semana Santa; Elliott Erwitt; Robert Frank o Herbert List, entre otros.

Todos ellos dan cuenta en sus reportajes de esa España sumida en la pobreza, pero también de esa España que conserva sus ritos, sus fiestas y costumbres. Al igual que ellos, la mirada de Carlos Saura sobre esa España y sus gentes es de empatía con un pueblo que había sufrido los estragos de la Guerra Civil y sufría pobreza, represión y falta de libertades.

«Granada me pareció una ciudad tranquila y reposada»

¿Cómo recuerda Carlos Saura aquella Granada de los 50? «Era una ciudad muy tradicional, una ciudad tranquila y reposada donde la vida se movía a un ritmo distinto», respondió. Una experiencia que le permitió conocer a los grandes divos de la música y la danza de aquella época, aunque Saura nunca se consideró mitómano. «Me parecía normal el poder conversar de fotografía con Ataúlfo Argenta oTeresa Berganza y conocer a Jehudi Menuhin, Andrés Segovia o Margot Fonteyn. Y es que la música siempre acompañó a Saura. Su madre fue pianista profesional educada en Francia. Además de la clásica, siempre se sintió atraído por las músicas populares y especialmente por el flamenco.