Harry Christophers, director de The Sixteen: «Las 'Vísperas' son una de las mejores piezas de música sacra»

Harry Christophers, director de The Sixteen: «Las 'Vísperas' son una de las mejores piezas de música sacra»

El músico británico vuelve a «su ciudad favorita del mundo» dispuesto a ofrecer una memorable ejecución de la obra de Monteverdi

José Antonio Muñoz
JOSÉ ANTONIO MUÑOZ

Harry Christophers es uno de los grandes 'popes' de la música coral en Europa. Con una impecable formación académica, pasó por la King's School de Canterbury y por el Magdalen College de Oxford. Hace cuatro décadas fundó con un grupo de colegas el conjunto coral The Sixteen, al que pronto se añadió una orquesta. El conjunto revolucionó el panorama de la música vocal en el contexto europeo. Para celebrar este evento se encuentran embarcados en una gira 'peregrinaje' que les está llevando por numerosos países, y que hoy hace una parada en Granada, después de cerrar, en el mes de abril, la más reciente edición del Festival de Música Antigua de Sevilla en el Teatro de la Maestranza.

–Más de 40 años de experiencia certifican la calidad de The Sixteen. ¿Qué los mantiene tan frescos después de tanto tiempo?

–The Sixteen es como una familia. Disfrutamos mucho de la compañía de todos y nos divertimos trabajando juntos. Nuestro público, el que nos sigue, se ha convertido en parte de nuestra familia también, y aún nos emociona compartir nuestra música con personas de todo el mundo.

–El auge de la música coral en España es muy importante. Después de tantos años de venir a nuestro país, ¿siente que su grupo es, en parte, responsable de este éxito?

–Es usted muy amable al decir esto, y es posible que hayamos jugado un papel –muy pequeño, eso sí– en el resurgimiento de la música coral en España. Pero creo, sin embargo, que este crecimiento se debe más al maravilloso entusiasmo que los españoles tienen por esta música. De hecho, la música española del Renacimiento es una de mis pasiones y si tuviera que destacar a mi compositor favorito de este periodo, sin duda sería Tomás Luis de Victoria. Hay algo increíblemente sincero, pero a la vez muy emotivo, en la música que emana de la España del siglo XVI.

–¿Qué tiene la música sacra que atrae tanto, incluso si el oyente no cree en Dios?

–El mundo en el que vivimos hoy va tan rápido que necesitamos espiritualidad, necesitamos momentos para reflexionar, meditar, buscar nuestro ser interior. Es un mundo lleno de conflictos, lleno de política. Un mundo que rara vez escucha a las personas que importan. La música sagrada nos da esa espiritualidad si tenemos fe, una fe diferente o ninguna fe en absoluto. Todos tenemos emociones y hay algo muy especial en la música sacra que ayuda, en cierto sentido, a limpiar nuestras almas.

–En su país, los coros están muy vinculados, a veces, a instituciones académicas universitarias. ¿Qué edad es la adecuada para iniciarse como cantante de coro?

–Todos pueden cantar. Todos deberían tener la oportunidad de cantar. Las artes en general, y estoy pensando específicamente en la música y el teatro, deben fomentarse desde una edad muy temprana, desde los ocho años en adelante. Cantar es edificante, es barato, todos tenemos una voz, no necesitamos gastar el dinero en un violín o un clarinete. También es una actividad social. Niños y adultos por igual pueden unirse a través del canto. Cada comunidad puede tener su coro, disfrutar los ensayos y las actuaciones. Y, como digo, se puede empezar desde una edad muy temprana.

–Su interpretación de 'El Mesías' de Haendel con la OCG en 1992 aún es muy recordada. ¿Ha seguido la evolución de la orquesta desde entonces, incluidos sus problemas?

–De nuevo es usted muy amable. Me encanta la Orquesta Ciudad de Granada. Creo que aún aparezco en su currículo como director invitado, aunque no lo he sido desde hace algunos años. Me encantaría volver. Esta es una orquesta con grandes intérpretes y muchísimo potencial. No estoy completamente al día de los problemas que menciona, pero en estos días en Granada me voy a enterar de todo. En cualquier caso, he de decirle que los problemas financieros enfrentan a las artes en todo el mundo, pero en momentos como estos necesitamos las artes. Los gobiernos deben apoyar las artes. De lo contrario, ¿dónde estaremos como sociedad cultural en los próximos años? España tiene un legado cultural fenomenal; los políticos deben darse cuenta de eso y no sentarse a deleitarse con la gloria del pasado, sino trabajar muy duro para preservar un legado para el futuro. Todos necesitamos las artes y debemos esforzarnos para que sean accesibles para todos.

–Vuelve al Festival con las 'Vísperas'. ¿Qué tiene este programa para atraer al público?

–Las 'Vísperas' de Monteverdi es simplemente una de las mejores piezas de música sacra jamás escritas y, sin duda, de las más variadas e inspiradas, antes de que Haendel y Bach comenzaran a componer sus oratorios y pasiones. Soy muy afortunado de estar en The Sixteen, cantantes e instrumentistas que no solo pueden ofrecer esta música extraordinariamente compleja, sino que también sienten su energía cada vez que la interpretan.

–Habla usted de complejidad. ¿Dónde reside esta principalmente?

–El ajuste instrumental debe ser perfecto, las voces solistas deben estar muy conjuntadas. Cada movimiento está lleno de armonías exquisitas, bellamente construidas para el lucimiento de los intérpretes. La música de Monteverdi extiende la versatilidad de cada cantante hasta el límite, pero su exigencia tiene un efecto estimulante. Pero no son solo los cantantes los que deben dar lo mejor de sí mismos. La partitura para cuerda y metal es evocadora, llena de vitalidad rítmica, verdaderamente barroca. Órgano, arpa y 'chittarone' ofrecen una gran sonoridad con el lenguaje armónico de Monteverdi: la variedad de texturas y sonoridades que se logra es extraordinaria.

–En un momento en que hacer buenas grabaciones se ha convertido en un lujo, ¿es necesaria la autoproducción para ofrecer un resultado de acuerdo con los criterios musicales propios?

–Somos muy afortunados por tener nuestra compañía discográfica en un momento en que la industria de la grabación clásica está en declive. Es muy importante para mí y The Sixteen generar suficientes recursos para conservar la música que nos apasiona grabándola. Lo bueno de ser dueño de nuestra propia empresa es que nunca tenemos que comprometernos con lo que creemos.

–Usted destaca sus actuaciones en el Festival de Granada como uno de los grandes momentos de su carrera. ¿Qué le atrae de este festival?

–Amo Granada Es mi ciudad favorita en el mundo. Por supuesto, me encanta su fantástico clima y su maravilloso entorno. Y este Festival tiene en Pablo Heras–Casado un maravilloso director artístico. Tengo muchísimos recuerdos felices de mi tiempo pasado en esta maravillosa ciudad. ¿Qué más puedo pedir?