Pablo Heras-Casado, de la carretera al escenario

Heras-Casado, instantes antes de iniciar el ensayo con Les Siecles, la orquesta que hoy le acompañará./RAMÓN L. PÉREZ
Heras-Casado, instantes antes de iniciar el ensayo con Les Siecles, la orquesta que hoy le acompañará. / RAMÓN L. PÉREZ

El granadino debuta como director del Festival poniéndose al frente de Les Siecles | El director y el gestor, los dos perfiles, conviven en las últimas horas previas al inicio del 'festival de festivales'

PABLO RODRÍGUEZGRANADA

Hace unos años, el periodista Daniel Verdú se preguntaba en un artículo publicado en El País hasta dónde sería capaz de llegar Pablo Heras-Casado. El granadino, ya un talento emergente de la escena clásica, contestó por la vía de los hechos. Dirigió en el Metropolitan Opera y el Carnegie Hall, se puso al frente de formaciones de peso como la Orquesta Filarmónica de Viena o la Orquesta Sinfónica de la Radio Sueca. Hace unos meses, cuando se hizo pública su llegada a la dirección del Festival de Música y Danza, el ciclo de su ciudad natal, muchos trasladaron la pregunta al mítico certamen. ¿Hasta dónde lo llevaría? El granadino, serio, disciplinado como buen hijo de policía, lleva desde entonces intentando contestar, como hizo con aquel artículo periodístico, por la vía de los hechos.

La receta para lograrlo es la intensidad y con ella, según todos los colaboradores consultados, Heras-Casado no está teniendo medida. «Está muy enfocado en el trabajo, en lo que va a hacer», asegura Calio Alonso, su asistente. El granadino le acompaña desde hace poco menos de un año. Ha seguido de cerca todo el esfuerzo realizado por el director en los últimos meses para hacer un festival «digno de Granada». «Ha sido un año muy intenso, con mucha emoción... Es un momento muy especial para él y creo que es muy confidente de lo que va a hacer», apunta. «Es muy especial para él y para nosotros que se haya hecho cargo del festival, está dándolo todo para que salga perfecto», señala, por su parte, Miriam Heras-Casado, su hermana.

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La intensidad la mostró ayer, al culminar un viaje de más de 2.000 kilómetros en menos de 24 horas para plantarse en Granada y arrancar el festival. Tras ensayar en París con Les Siecles -la orquesta que le acompañará esta noche- y dormir en Madrid, ni siquiera pasó por casa. Con el traje enfundado en una mano y el petate al hombro, el director llegó a media tarde a la sala Zaida. Allí le esperaba la plana mayor de la Fundación Caja Rural y de la Universidad de Granada, entidades con las que el certamen colabora desde hace años.

Heras-Casado se estrenó firmando un convenio que extiende la cooperación con la entidad bancaria, un acuerdo que permite la exposición de las fotografías que los alumnos de uno de los cursos Manuel de Falla realizan durante los recitales del ciclo y que afianza el patrocinio de uno de los conciertos clave del programa. En esta edición es el de la clausura. Sonará la Philharmonia Orchestra, con un repertorio inspirado en Wagner y Beethoven, dirigida por Esa-Pekka Salonen. «Va a ser una pasada, el repertorio es acertadísimo y la orquesta es una de las mejores del mundo», confesaba Heras-Casado a Antonio León tras firmar el convenio.

Los nuevos tiempos, la era Heras-Casado, no han implicado grandes transformaciones. El granadino ha realizado pequeños ajustes pero ha mantenido algunas apuestas de equipos anteriores. Entre ellas, mantener la vinculación con el ámbito académico. El director aprovechaba la visita a la sala Zaida para verse con el vicerrector de Extensión Universitaria de la UGR, Víctor Medina, y con el rector de la Facultad de Bellas Artes, Francisco José Sánchez Montalbán 'Monty'. A ambos les reiteraba la importancia de «aunar esfuerzos» y ampliar los horizontes del certamen con trabajos como los del taller de fotografía.

«Está bien escogido el lema de este año -'De los sentidos para los sentidos'-porque a veces un festival que tiene a algunos de los mejores artistas del momento se asocia con lo intelectual, lo elitista y creo que eso debe ser al contrario: el festival debe estar conectado con lo sensorial -aseguraba-. Hay que ver y respirar la música y la fotografía es un buen vehículo para percibir la intensidad de lo que hacemos».

De lo institucional, Heras-Casado saltó a lo público. La trascendencia de su trabajo sobre los escenarios ha atraído este año una mayor atención por el festival y ayer los medios se arrojaban sobre el director para conocer sus primeras impresiones. «Estoy muy emocionado», confesó. «Me siento muy arropado y siento mucha emoción por vivir un festival que se ha preparado con ambición». Se refería a un programa que tiene la música francesa como protagonista pero con la que el director ha pretendido algo más que reunir a los mejores. «No es un cajón de sastre. Me interesa más contar una historia, la historia del festival y de la influencia que tanto el ciclo como la ciudad han tenido en la historia de la música».

Esa forma de ver el programa es de la que se está sirviendo para cumplir el principal de sus objetivos: la internacionalización. A ello aludió también ayer. Internacionalización fue la primera palabra que le vino a la mente al acceder al cargo. Su obsesión era que Granada traspasara no solo las fronteras del público habitual de la clásica sino que llegara más allá de los Pirineos, al otro lado del Atlántico. Hace unos meses citó a productoras, críticos, periodistas especializados y compañeros de la música de América y Europa en Nueva York y París. Apoyado por su equipo, no paró hasta convencerlos de la trascendencia de un ciclo que lleva casi siete décadas citando en Granada, esa capital de la cultura andaluza que aspira a serlo de Europa en 2031, a lo mejor de la música y la danza.

Ayer anunció los primeros resultados: «Este año el festival será retransmitido en Alemania, Letonia, Islandia, Polonia, Francia, suiza, Dinamarca, Reino Unido, Alemania, Estados Unidos y China -dijo a los periodistas-. Habrá corresponsales de medios como France Television, Le Monde, Télérama, Concert Classic, Die Welt, Kronen Zaitung, Frankfurter Allgemeine Zeitung...».

El gestor y el director

La de ayer fue también una jornada para comprobar los dos perfiles que conviven en Heras-Casado. Si el gestor arrancó en la Zaida, el director lo hizo en el Carlos V. Allí llegó pasadas las nueve de la noche, sin parar, aún con la chaqueta. Lo esperaban los mismos músicos de los que se despidió en Francia horas antes, los mismos que hacían sonar timbales, violines, cajas y flautas para saludarle al entrar en el edificio.

Sin ritos, Heras-Casado se subió al escenario cuando caía la noche ante un puñado escaso de colaboradores, técnicos, periodistas y familiares. Es ahí donde se transforma. Sale el director que engancha al músico. Atento a los detalles y perfeccionista. Certero en la indicación, didáctico, saludó a los músicos y bromeó con ellos. Pidió que le ajustaran el podio y que bajaran las luces que molestaban a algunos de los integrantes de la orquesta. Luego, con un gesto de cabeza, inició la ejecución: Debussy.

El francés es el escogido para su segundo debut. «Es un músico que compuso sobre Granada sin haber estado nunca en ella... Apenas conoció a Falla pero ambos se influenciaron mutuamente», había dicho de él minutos antes del ensayo. Es la historia que contará hoy. Será a las diez y media de la noche, desde Granada y para todo el mundo, tras pasar -'in ictu oculi'- de la carretera al escenario.

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