Entrevista

Edmon Levon: «Dirigir a una de las mejores orquestas de Europa es un antes y un después»

El joven director granadino Edmon Levon en el Auditorio Manuel de Falla. /ALFREDO AGUILAR
El joven director granadino Edmon Levon en el Auditorio Manuel de Falla. / ALFREDO AGUILAR

El músico granadino, miembro de la OCG, ha sido seleccionado para el curso de la Orquesta de la Tonhalle de Zúrich

José Ignacio Cejudo
JOSÉ IGNACIO CEJUDOGRANADA

El director granadino Edmon Levon se pondrá al frente de la prestigiosa Orquesta de la Tonhalle de Zúrich los próximos días 20 y 21 de mayo tras haber sido seleccionado por el maestro norteamericano David Zinman para su décima Masterclass Internacional de Dirección de Orquesta junto a otros siete elegidos entre más de 200 candidatos. Nacido en Sofía (Bulgaria) donde apenas residió sus primeros meses de vida, a sus treinta años se encuentra a las puertas de lo que considera «un antes y un después en la vida de cualquier director joven».

Actual violinista de la Orquesta Ciudad de Granada, Edmon Levon se graduó en el Real Conservatorio Superior de Música 'Victoria Eugenia' antes de partir al extranjero para estudiar en Inglaterra, Holanda y Alemania. También ha sido componente de la Orquesta Joven de Andalucía y actualmente es director de la Joven Orquesta Sinfónica de Granada así como director asistente de la Orquesta Joven de Extremadura. También lo fue de la Joven Orquesta Nacional de Holanda. En seis días recibirá los consejos del maestro David Zinman, «algo que tiene un valor incalculable».

«Es una oportunidad increíble», razona Edmon Levon sobre el desafío de dirigir a la Orquesta de la Tonhalle de Zúrich. «Nos seleccionaron según nuestros vídeos, currículums y cartas de presentación. Ser el único español es un honor pero también una responsabilidad añadida», apunta. «Es uno de los cursos de dirección de orquesta más importantes del mundo y entre el público habrá representantes de artistas, músicos y gerentes de otras orquestas rastreando a jóvenes promesas de la dirección. No sólo será una oportunidad única de aprendizaje sino una ocasión única para mostrar al mundo cómo soy como músico y de lo que soy capaz tras lo aprendido en el Conservatorio de Granada y en el extranjero», expone Levon.

Estos días se cumple justamente un año de su debut como director al frente de la Filarmónica de Jena en Alemania, un reto «de todo menos fácil». «Fue un repertorio muy difícil en mi primera vez dirigiendo en alemán y en un concierto de temporada, pero el trabajo de los ensayos dio su fruto en el concierto», afirma. Así lo esgrimió una crítica en un periódico local alemán, que alabó «la sonoridad, el movimiento interior, las emociones y el asombro» que pudo sentir el público. El granadino aprovechó la oportunidad y gracias a ese concierto entró en el radar de la Orquesta Sinfónica de Göttingen (Alemania), que lo ha invitado a dirigir en la próxima temporada. «Es muestra de que gustó mi trabajo con la Filarmónica de Jena», señala satisfecho. Ya en verano, durante julio y agosto, compartirá tres semanas junto a la Gstaad Festival Orchestra suiza en un nuevo curso de dirección. «Es emocionante haber sido invitado junto a otros nueve directores de todo el mundo. La música es un aprendizaje continuo que no termina nunca», aduce el granadino.

Otra fecha marcada en rojo en el calendario por el músico es la del 27 de julio, cuando dirigirá en el Auditorio Manuel de Falla a la 'European Medical Students Orchestra and Choir', compuesta por más de cien músicos estudiantes de Medicina y jóvenes doctores también formados en Conservatorios de toda Europa. «Cuando los músicos del comité organizador se acercaron a mí acepté inmediatamente. La pedagogía es muy importante, me encanta trabajar con jóvenes. El repertorio va a ser fantástico», recomienda.

Desesperación en la OCG

Como violinista de la Orquesta Ciudad de Granada vive con desesperación la situación actual. «Me frustra que nos sintamos obligados a salir a la calle para hacer ruido cuando nuestra razón de ser es contrarrestarlo con armonía y melodía», esgrime. Como el resto de miembros, esperaba impaciente noticias sobre la reunión que tuvo lugar ayer.

De familia de músicos, Edmon Levon empezó a tocar con cuatro años gracias a su padre, Berdj Papazian, también violinista de la OCG. «Es una suerte tener en casa a un guía tan fantástico», reconoce. Sus primeros pinitos los hizo en la Orquesta Joven de Andalucía en 2005, precisamente bajo la dirección de Pablo Heras Casado, a quien admira. «Es un referente para mí. Tenemos en común que nos formamos en Granada para luego marcharnos al extranjero y adquirir todo lo que pudiéramos sobre tradición musical europea y luego traerlo. Su ejemplo me da confianza para ver que estoy en el buen camino», agradece.

Para Edmon Levon la música es una vía de escape ante todo lo desagradable en el mundo, «una contraposición al odio, al racismo, a la crueldad». «Cuando diriges dejas de pensar en todo lo que no sea la obra a la que estás dando vida. Siento esa misma emoción con mi otra pasión, la aviación. Cuando la orquesta te responde, como la avioneta cuando las ruedas despegan de la pista, se convierten en una extensión de ti mismo y durante ese momento todo lo demás deja de existir», describe el joven director granadino.