«Creemos que el amor sigue moviendo el mundo y no el dinero»

Raúl Bernal (sentado) y Natalia Martín./J. J. G.
Raúl Bernal (sentado) y Natalia Martín. / J. J. G.

Raúl Bernal | Dolorosa. La banda granadina acaba de presentar su último disco, 'Un gran presentimiento'

JUAN JESÚS GARCÍAGRANADA

Dolorosa viene a ser un 'supergrupo' con miembros de Lapido, Brio Afín y Lori Meyers puesto al servicio de las canciones que Raúl Bernal escribe y que se hacen realidad en la voz de Natalia Martín. Pareja sonora a la que se han ido sumando más compañeros absolutamente fascinados por el mundo poético de Bernal y la golosa voz de Natalia transitando por él. Sin prisa y sin pausa van sumando entregas, y ahora le ha tocado al largo 'Un gran presentimiento', que se está cumpliendo y puede hacer de ellos un grupo emotivamente imprescindible. La semana pasada sedujeron a todo el público que llenó el teatro Alhambra en su presentación.

-¿El mañana sigue siendo bueno?

-Sin duda. Siempre hay esperanza. Nuestra generación es como el Ulises en la tierra de los lotófagos, no paramos de luchar para que nuestros marineros no olviden el camino de vuelta a Ítaca. El mañana es nuestro ahora. Gran parte de los valores que nos deberían diferenciar de los monos han cambiado, nosotros somos de los creemos que el amor sigue moviendo el mundo y no el dinero.

-Dolorosa se acelera, ¿no?

-Somos una banda con los pies en el suelo. Sabemos que la única forma de llegar a algo es trabajando duro y sin descanso. Tenemos material de sobra para seguir editando canciones. Yo ya estoy componiendo para lo próximo, pero la realidad es cruda y todo es muy difícil. Ya lo decía Alonso Quijano: Hay que transitar por caminos angostos para que la victoria sea grandiosa.

-En la misma medida se ralentiza Jean Paul...

-La historia de Jean Paul es larga. 18 años desde que grabé la primera maqueta en el piso de un amigo de Murcia. Han sido tres discos, muchas alegrías y muchas más decepciones. Uno debe seguir haciendo canciones, sacando discos y tocando en directo esas canciones siempre que se las crea y las sienta importantes para él. Desde hace unos años Jean Paul me genera muchas dudas en todos los aspectos. Quiero alejarme de él y sentirme más libre. De momento prefiero pensar que hicimos buenos discos y buenas canciones, que lo hicimos lo mejor posible y lo defendimos a muerte.

- Siguen fieles a las flores en la portada...

-Así es y lo seguiremos haciendo. Desde que sacamos la primera maqueta, nuestras portadas se han vestido de las fotografías en polaroids de Cris Ferreiro, ella se encarga siempre de todo el arte de los álbumes. Es algo especial saber que cada una de las portadas de los discos están en forma de pequeñas polaroids guardadas en una pequeña caja.

-Dentro parece que hay también más colorido...

- Sí, hay más trabajo de producción y de arreglos y tal vez menos prejuicios aún que en el anterior trabajo. Siempre pienso lo mismo: Nuestro primer disco eran un grupo de canciones buscando una banda y el segundo álbum es una banda buscando canciones. Creo que estamos todos más presentes en el disco, además es un disco que haba mucho de nosotros, de las cosas que nos ha tocado vivir, las buenas y las malas. Es cierto que la evolución de este álbum con respecto al anterior ha sido una evolución natural, no hemos querido forzar nada salvo el hacer notar que estamos ante un segundo álbum y no una continuación del primero. Hay más teclados, metidos con más cabeza, hay sonoridades nuevas, hay mucho trabajo sesudo hasta donde las canciones nos han dejado.

-La segunda voz le sale aquí menos 'áspera' que como solista...

-Mi voz aquí está al servicio de la voz de Natalia. Su voz es la protagonista. Estoy en un segundo plano y me encanta que sea así. Intento no manchar el color de la voz de Natalia con mi voz de cazalla, por eso subo de octava, me desdigo de mi anterior yo y miro encima de montes en los que nunca antes había subido.

«Habla de nosotros»

-Habla de otros temas, del amor, felicidad, amigos ausentes...

-El anterior álbum hablaba mucho de los demás y éste habla mucho de nosotros. Cuando compongo para Dolorosa me gusta pensar en los componentes de la banda y en la gente que está cerca de nosotros. Quiero saber porqué son felices o porqué no, qué cosas les han pasado para llegar a un punto o a otro de confianza. También pienso en mí, es indudable. Formo parte de todo esto y mis herramientas para hacer canciones son las experiencias que vivo al ver mi alrededor real y no el imaginado. Se habla de la felicidad porque algunos somos padres, padres felices, se habla de amor porque todos estamos llenos de amor y lo compartimos con maravillosas parejas y se habla de los amigos ausentes porque muchos de nuestros amigos se han tenido que exiliar.

-¿Ese tono de dulzura afrancesada de Natalia fue buscado?

-Natalia ha tenido una evolución como cantante y foco visible de un proyecto que ya quisieran algunos. Conozco a poca gente valiente y sin duda Natalia es una de esas personas. Ella hace suyas las canciones porque no hay otra manera de creerse esto. Canta con el corazón y cada vez lo hace con más firmeza.