«El tiempo es oro en un ictus»

CLARA CEREZO

300 especialistas en el Congreso Mundial de Hemorragia Intracraneal de Granada | En el evento, la primera vez que se realiza en Europa, analiza técnicas y avances farmacológicos para luchar contra esta patología

ANDREA G. PARRA

«El tiempo es oro en un ictus». Lo dice David Rodríguez, presidente junto a Jesús Lafuente de la VII Conferencia Mundial de Hemorragia Intracraneal (WICH). «En un ictus, lo fundamental es que se llegue a un diagnóstico precoz, rápido. Es lo que más cuenta. El que pueda llegarse a un tratamiento lo antes posible para que el paciente no se deteriore y tenga las mayores posibilidades de alcanzar un buen pronóstico, una buena funcionalidad y una supervivencia», argumenta el doctor Rodríguez.

El doctor Lafuente avanza que se ha descubierto que si se trata el ictus en menos de dos horas existen aún más posibilidades de una «mejoría significativa. El tiempo es fundamental». En algunos protocolos hasta ahora se fijaba ese plazo en cuatro horas.

Otra fase que es tan importante como el tratamiento es la rehabilitación; centros específicos para la recuperación de tipo cognitivo, del lenguaje y demás factores que se están abordando en el encuentro científico. «Ahora se quiere, para los países que no tengan estas facilidades, hacer realidad virtual para poder hacer la rehabilitación a distancia, incluso en tu domicilio», apunta Lafuente.

Hasta mañana, día 21 de mayo, trescientos especialistas de diferentes países se dan cita en Granada para analizar las nuevas técnicas y los avances farmacológicos. Es el séptimo congreso mundial y es la primera vez que se celebra en Europa. Hay sesenta profesores invitados de «todas las partes del mundo», explica Lafuente. «En este caso se ha aprovechado la excepcionalidad de la ciudad para atraer gente también de África», explica Rodríguez, que trabaja en el Hospital del Mar en Barcelona, pero es granadino. Hay investigadores de América, África, Asia y Europa.

50% de mortandad

«Hay un cincuenta por ciento de mortalidad y con lo que estamos haciendo unificando las sociedades de neurocirugía, neurología e intensivos, que son las tres especialidades que tienen en común esta patología, lo que pretendemos hacer es buscar sinergias entre las tres sociedades médicas para mejorar el tratamiento y sobre todo la mortalidad, que de momento es muy alta. Ahora con todos los tratamientos farmacológicos, nuevas técnicas quirúrgicas, mínimamente invasivas, y todos los sistemas que existen, que antes no existían, se está mejorando esos índices», argumenta Lafuente.

En lo que respecta a los síntomas, el doctor Rodríguez advierte de que se pueden mimetizar en el caso de una hemorragia intracerebral con aquellos que también se presentan en el ictus que llamamos isquémico, aquello que la gente conoce como embolia; es decir, puede ser una pérdida de sensibilidad, de movilidad, y en el caso de los ictus hemorrágicos se acompaña, más frecuentemente, de dolor de cabeza, de disminución del nivel de consciencia. Aunque no son síntomas específicos, son síntomas que alertan de que existe una situación aguda de lo que llamamos un ictus, que puede ser isquémico en un 80% o hemorrágico en un 20%.

«Algunos síntomas son más frecuentes en el hemorrágico, como el dolor de cabeza o la disminución de consciencia, pero el síntoma clínico no permite normalmente llegar al diagnóstico. Por eso, se requiere de una serie de pruebas hospitalarias y analíticas en general que precisan que el paciente sea trasladado de una forma urgente. Al congreso hemos traído gente que está implicada en la investigación de nuevos métodos de diagnóstico agudo, rápido para poder iniciar el tratamiento de una forma urgente», relata el doctor Rodríguez.

La pregunta que se hacen muchos ciudadanos gira sobre cuáles son los factores de riesgo. Los presidentes de este congreso los resumen en la hipertensión, el tabaco o la diabetes (no son los únicos). «Se tienen que manejar como prevención para este problema. Evitar y concienciar a la población de que fumar no es bueno o de que la hipertensión hay que tenerla controlada. No solo afectan a la hemorragia intracraneal sino a otro tipo de enfermedades», puntualizan.

«Algunos síntomas son más frecuentes en el hemorrágico, como el dolor de cabeza o la disminución de consciencia, pero el síntoma clínico no permite normalmente llegar al diagnóstico»

En cuanto a la edad en que es más frecuente, por ejemplo, el ictus 'hipertensivo', el doctor Rodríguez arguye que «estamos hablando de una población que está por encima de los sesenta o sesenta y cinco años». En el congreso han abordado casos de jóvenes que tienen aneurismas y otras patologías que no son tan influenciables con una edad longeva. El congreso cubre distintos tipos de causas de esa hemorragia intracerebral, tanto en jóvenes como en ancianos.

Los presidentes del congreso hacen hincapié en la necesidad de concienciar a la población. Casos como los que se han conocido últimamente de personajes públicos despiertan inquietud en la población, y congresos como el que se celebra en Granada pretenden que «la gente tome conciencia de la magnitud del problema y esperamos que puedan modificar sus prácticas».

En la población europea, se registra un 20% los ictus sobre una población de 100.000 habitantes; son datos que permanecen bastantes constantes.