Un viaje en 360º al universo de Bernarda Alba

Las actrices que participan en la visita teatralizada./PEPE MARÍN
Las actrices que participan en la visita teatralizada. / PEPE MARÍN

El inmueble en el que se inspiró Federico se ha convertido en un museo que rinde homenaje a su drama familiar más conocido. IDEAL le ofrece la oportunidad de recorrerlo con una espectacular visita en 360º

JOSÉ ANTONIO MUÑOZGRANADA

Ayer fue un día grande para Valderrubio. La casa en la que se inspiró Federico García Lorca para describir la atmósfera opresiva a la que Bernarda Alba sometía a sus hijas y criadas ya puede visitarse sin miedo. La calle Real, 1, muestra un itinerario entre lírico y sobrecogedor, entre lo onírico y lo tristemente real. En una jornada en que la mujer volvió a ser luctuosa protagonista, Bernarda Alba y su tragedia recuerdan, por boca del poeta y dramaturgo, que todas las dictaduras son igualmente perniciosas, se disfracen como se disfracen.

La inauguración de la casa de Frasquita Alba –pues así se llamaba la propietaria real de la finca– fue mucho más que un acto político, aunque también lo fue, encabezado por la presidenta en funciones de la Junta, Susana Díaz, quien con algo menos de media hora de retraso llegó al lugar y descubrió la preceptiva placa. Luego, tras la entrada del variopinto cortejo formado por altos y medios cargos, periodistas y personajes del mundo de la cultura –entre los que se encontraban el bailaor Rafael Amargo, la viuda de Francisco Ayala, Carolyn Richmond, y Laura García Lorca– comenzó un recorrido igualmente opresivo tanto por la estrechez de las habitaciones como por lo largo del mencionado cortejo, donde los codazos, educados eso sí, fueron moneda de uso común. Dentro está la cocina, los dormitorios, el salón de estar, el 'terrao', el granero, todas las estancias en las que se desarrolla el drama lorquiano. Y fuera, el pozo medianero, con el patio empedrado, en el que Lorca escuchó las historias de Pepe El Romano y los amores y desamores de las hijas de Bernarda.

Nadie, pues, faltó a una cita que permitió conocer lo que, según Federico, se cocía tras los muros de aquella casa. La visita teatralizada que, a tenor de lo visto ayer, es el plato estrella de la carta cultural que ofrece el flamante museo. Los mapas videográficos que en cada una de las habitaciones de la planta baja reproducen la ejecutoria de algunas de las mujeres de la obra, dibujan con trazo preciso, en pocos minutos, con cuatro o cinco frases lapidarias extraídas del texto, sus seres y sus estares. No se echó de menos detalle alguno, desde la limonada lorquiana que repartió 'la Poncia' a la presidenta y sus acompañantes, a la costura junto a la chimenea, en la cocina, bordado –auténtico– con motivos quijotescos incluidos. Junto a ella, un fragmento del prólogo de Francisco García Lorca a las tragedias escritas por su hermano hace referencia a que la 'Casa…' tenía mucho más de real que de inventado. Embutido entre estas cuatro paredes encaladas, el visitante no puede menos que estar de acuerdo con él.

Apenas media hora, lo que dura la visita guiada teatralizada, sirven a quien se acerque desde hoy a Valderrubio, para trasladarse un siglo atrás, a una España de fiesta y pandereta, sí, pero de oscuridad y llanto, también. Durante la visita se escuchan pasajes de la obra, canciones populares, y se vivisecciona la cotidianidad de una familia pudiente, con concesiones para cultivar tabaco y azúcar, como atinadamente rememoran los documentos que en su día cediera el imprescindible Juan de Loxa a la Casa Museo de Fuentevaqueros, y que se exponen en la cocina junto con hojas contables y autorizaciones del Duque de Wellington. De este modo, el poeta y agitador cultural lojeño sigue estando presente y abrazado a su Federico.

Sinergias

La casa natal de Fuentevaqueros se hermana con este neófito museo con la cesión de la muestra que recorre el camino común de Margarita Xirgu y Federico a través de los personajes que la primera interpretó, salidos de las manos del segundo. Fotos de noches de estreno, afiches, críticas, integran una muestra temporal que abre paso a otras en torno a mujeres relacionadas con la vida del poeta y dramaturgo.

El acto de ayer fue el resultado de un proceso que comenzó en 2013, cuando después de no pocos tira y afloja y de negociaciones que duraron más de una década, el Consorcio de la Vega Sierra Elvira adquirió el inmueble de la calle Real, número 1, por 177.000 euros, a la familia propietaria. Sus ocho representantes firmaron por fin la escritura en octubre de ese mismo año.

Desde aquel momento, la alcaldesa, Francisca Blanco, se afanó en buscar la financiación necesaria para convertir los más de 500 metros cuadrados –más de la mitad, patio y corrales–, en una recreación perfecta de los escenarios lorquianos. Otra de las culpables de lo ocurrido ayer es la escritora Antonina Rodrigo, a quien el Ayuntamiento contactó hace ya varios años, y que gustosamente ha cedido una impresionante colección de documentos relativos al estreno de la obra en el Buenos Aires de 1945, incluyendo un bello cartel realizado con tela que es una de las joyas de la exposición del granero. «Me encantó oír los acentos tan conseguidos de las actrices. Hablan como si fueran verdaderamente mujeres de la vega», aseguró tras asistir a una parte de la visita teatralizada, ya que los invitados VIP no pudieron realizarla completa.

 

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