Carvajal arroja una bomba en cinco idiomas

El poeta con algunas de sus traductoras en el acto de ayer./ALFREDO AGUILAR
El poeta con algunas de sus traductoras en el acto de ayer. / ALFREDO AGUILAR

Para quien atesora el Premio Nacional de Poesía, el trabajo de traducción de 'Corónica angélica' ha sido «una gozosa sucesión de sorpresas agradables»

JOSÉ ANTONIO MUÑOZGRANADA

Traducir al poeta alboloteño, ahora afincado al aire de Motril, Antonio Carvajal (1943) es el equivalente a un toro de Mihúra para un torero. Pero ha habido cuatro valientes (Joëlle Guatelli–Tedeschi al francés, Macej Jaskot al polaco, Lisa Goncharenko al ruso, y Serhii Fokin al ucraniano) que le han echado arrestos y lo han conseguido. El resultado se llama 'Corónica angélica. Versión pentalingüe' y ha sido publicado por la editorial sevillana Point de Lunettes.

Quien haya acudido alguna vez a una presentación de Antonio Carvajal sabe que se puede encontrar cualquier cosa, y que la sonrisa –siempre inteligente– está garantizada. Ayer, en la librería Picasso, al caer la tarde, esa sonrisa empezó bien pronto, a cuenta de la colocación protocolaria de los cuatro lectores y traductores presentes. El poeta no vaciló en recordar el entierro de Felipe II, dilatado durante meses por un problema también protocolario, y no se cortó a la hora de hablar de 'lenguas eslabonas' en lugar de eslavas, jugando con el sentido de unión que conlleva cualquier trabajo de traducción. Del mismo modo, recordó la primera edición de la obra en que estaba incluido el poema, 'Siesta en el mirador', a cargo de una editorial donostiarra. «En la portada no venía el nombre del autor; dentro, no aparecía el de la obra. Pero aquellos eran años difíciles, un 1979 convulso», recordó el autor con una media sonrisa.

Póker de ases para una tarea muy absorbente

Joëlle Guatelli destacó el trabajo realizado por los traductores, y la calidad del equipo conformado para emprender la tarea. «Lisa Goncharenko, hija de uno de los grandes poetas rusos del siglo XX, el también traductor Serguéi Goncharenko. El polaco Maciej Jaskot, que tan bien conoce Granada. Fokin, que vive casi como un monje, pero que entendió que aceptar este reto era vivir el momento. Y yo misma, que he hecho lo que he podido en una lengua que no es bárbara, pero que tiene nervio», acotó, siguiendo la broma iniciada por el autor.

La tarea fue muy absorbente. Una de las traductoras sintió que «desatendía a su hijo» leyendo y releyendo una y otra vez la obra de Carvajal. Otro, el ucraniano Fokin, convirtió a 'Corona angélica' en tema de debate en su grupo de amigos durante meses. «Irina Shinaiova, una de las traductoras al ruso más concienzudas que conozco, me dijo que el poema es una preciosidad», acotó Guatelli–Tedeschi. Tal vez ello justifique, por sí solo, una tarea tan titánica como esta.

«Hoy, 40 años después de la publicación, y 46 años después de los hechos que inspiraron este poema, vuelve a estar de actualidad por la feliz traducción realizada por uno de los equipos de profesionales más solventes que hallarse puedan», remachó. Y recordó que esta 'Corona angélica' se escribió motivada por «la ascensión a los cielos de un presidente del Gobierno, en cuerpo y coche, bendecida por los jesuitas», en atención tanto a las conexiones de la banda terrorista ETA, en su origen, con elementos religiosos vascos, como por el hecho de que el automóvil de Carrero saltara el edificio de la casa de la congregación anexa a la iglesia a la que acudía a oír misa. Y recordó: «Cuando se supo la noticia del atentado, se nos dijo que suspendiéramos las clases y nos fuéramos a casa, por lo que podía pasar. Nos fuimos, sí, pero al bar vecino, donde acabé con un coma etílico, cantando 'gorigoris' por el alma del presidente del Gobierno».

Disgustos

«Hubo a quien no le gustó el poema, y dijo que por ahí no se iba a ningún sitio», rememoró Carvajal. «A Carlos Villarreal no le dio un ataque de puro milagro. Ignacio Prat dijo que era una bomba en la base de la poesía española. Yo no la he oído estallar todavía», dijo, con socarrronería. Y repasó aquello que, entre líneas, denuncia 'Corona angélica',la pérdida de libertades: «Quien nos gobierna no piensa en nosotros, sino en quien manda en la economía. Y así se producen flagrantes atropellos, como el tener que pagar por generar energía limpia, o la confusión entre feminismo y hembrismo».

Al hilo de la desesperanza existente en la sociedad 40 años después, relató una anécdota de hace unos días: «Salía de hacerme una prueba en el hospital. En el ascensor, un bebé en una cuna hacía gorgoritos, de esos tan graciosos que hacen los niños. Un señor de mediana edad le espetó: «Sí, tú canta, que no sabes la que te espera». En ese momento, pensé que le espera un mundo mejor que el que yo viví, porque nací en el 43».

Dicho lo cual, asegura que 'Corónica angélica' ha envejecido razonablemente bien, aunque precisa de la explicación de algunas de las circunstancias históricas ya citadas, y poco o nada conocidas por las nuevas generaciones. Y entró directamente a ponderar el trabajo de Joëlle Guatelli, a la que calificó como «una Santa Teresa de Jesús de la poesía», ya que gracias a ella ha llegado a muchos lugares donde nunca esperó llegar, con este libro.

La variedad sonora de las traducciones, que los asistentes a la presentación pudieron comprobar en la lectura que puso fin a dicho acto, sorprende y hace pensar al autor. «En francés sueno raro, todo agudo. El francés es una lengua bárbara tamizada por el latín», dijo, ante la sonrisa divertida de Joëlle Guatelli, gala de nacimiento. «Es una lengua de altos registros. O las palabras están acentuadas en la última sílaba, o están acentuadas en todas las sílabas. La sensación es peculiar». Del mismo modo, habló de la dificultad de traducir las rimas en asonante, por lo complicado que es encontrar palabras que no afecten al significado y le otorguen al texto una musicalidad necesaria.

Estructura

No hay que olvidar que en 'Corónica angélica', la joya de 'Siesta en el mirador', se mezclan una gran diversidad de estructuras, como en el resto de la obra (setenas monorrimas, silvas asonantadas, romances heroicos y decasílabos, cuartetos de heptasílabos/eneasílabos, versículos, sextinas, tercetos...). El mismo autor recordó que las primeras frases de la obra están en prosa, y luego la escritura deriva hacia diversas resoluciones, con un soniquete muy cercano al de 'El retablo de Maese Pedro' de Manuel de Falla («Oíd, señor leyendero, lo que como amigo os hablo»). Y cómo finaliza con pareados («Nació una aurora roja, civil y campesino; creció entre hermosas máquinas, lucha por desangrar al último cobarde y al último asesino. Lo veo como un faro de amor sobre la mar»).

¿Estamos ante un poema en prosa, o ante un verso escrito de corrido? «Es poema en prosa», dijo Carvajal. «Llevado por una cadencia en la que de vez en cuando aparece la manita del verso», aclaró. «Hay quien me acusa de tradicionalista, y algunos de las Jons», comentó, provocando la risa de los asistentes. «Pero estudié Métrica para renovar lo que algunos llaman 'El reino de la polilla'». Destacó que no es un poema prosificado, porque está escrito de corrido, inspirado en los sonetos de Petrarca a los que tuvo acceso en la Biblioteca Vaticana, nada menos. Y también en el magisterio de Valera. Y finalizó haciendo notar esa técnica tan peligrosa que consiste en prosificar dejando las frases a medias: «No sabía que eras tan...». Fue la penúltima sonrisa que arrancó el poeta a sus amigos.