La procesión del Corpus de Granada brilló como el sol

La Custodia procesiona por Puerta Real ante la mirada de miles de granadinos/RAMÓN L. PÉREZ
La Custodia procesiona por Puerta Real ante la mirada de miles de granadinos / RAMÓN L. PÉREZ

El extenso cortejo ha mezclado los elementos civiles y religiosos en un colorido desfile que fue seguido por miles de personas en la calle, más incluso que en años anteriores gracias a la bonanza climatológica

FERNANDO ARGÜELLESGRANADA

Dice el refrán que tres jueves tiene el año que relucen más que el sol, y al igual que ocurría el pasado Jueves Santo, hoy también el sol hacía brillar a la ciudad de Granada. El grupo municipal de bailes regionales de Granada abría el cortejo, al que seguían los gigantes, los cabezudos y la Tarasca. Así los granadinos comenzaban a reencontrarse con una de sus tradiciones más propias y genuinas, la procesión del Corpus. El extenso cortejo ha mezclado los elementos civiles y religiosos en un colorido desfile que fue seguido por miles de personas en la calle, más incluso que en años anteriores gracias a la bonanza climatológica, lejos de las altas temperaturas de años anteriores.

Poco antes de las diez y media de la mañana comenzaba a organizarse la procesión del Corpus el en la Catedral. También, desde el Ayuntamiento partía, primero, los elementos del desfile de la Pública, que esperó en Marqués de Gerona y Mesones para incorporarse al cortejo delante de la cruz de la Catedral de Granada. Junto a los personajes de la Tarasca, Ministriles, alguaciles, porteros, palafreneros y demás símbolos de la cultura y tradición granadina portaron las insignias y elementos históricos de la ciudad, tales como sus Constituciones, jarras de Caballeros XXIV, heraldo y pértigas que recogen el paso del tiempo y su herencia.

Volvieron a nutrirse las filas de la procesión de las representaciones de las hermandades de gloria y de penitencia, según orden de antigüedad. Las precedía la banda de Cornetas y Tambores de Jesús Despojado, y le seguían las representaciones de las hermandades sacramentales, la Real Federación de Cofradías, clero parroquial, institutos religiosos masculinos y femeninos y precediendo al paso con la Custodia del Corpus Christi, el cabildo de la Abadía del Sacromonte, los capellanes de la Capilla Real y el Cabildo Metropolitano de la Catedral de Granada.

El recorrido de la procesión ha sido el de costumbre, la Plaza de las Pasiegas, Marqués de Gerona, Mesones, Reyes Católicos, Plaza de Isabel La católica, Gran Vía de Colón, Cárcel Baja, Pie de la Torre, y Pasiegas, para terminar de nuevo en la Catedral. El paso procesional, que se ponía en la calle a las 11.38 de la mañana, volvía a ser portado por los costaleros sacramentales que manda José Carvajal, este año acompañado por José Manuel Quesada como capataz invitado a participar en la procesión. Este año se han restaurado algunos elementos de la Custodia, que se presentaba en un paso adornado en su parte superior por jarras con flores blancas colocadas en forma cónica. Una salva de cohetes anunciaban la salida del paso procesional a la calle.

Este año ha podido participar en la procesión el arzobispo de Granada, monseñor Martínez Fernández, que el año pasado no lo hizo por problemas de salud. No han faltado representaciones de la Real Maestranza de Caballería de Granada y la presidencia cívica de la ciudad, encabezada por el Ayuntamiento de la ciudad presidido por el alcalde, Francisco Cuenca, y miembros del equipo de gobierno. Diputación Provincial, diputados nacionales y autonómicos, TSJA y representantes de Ejército de Tierra cerrarán el cortejo procesional, según el protocolo previsto.

Junto a la procesión no han faltado otras tradiciones, como la de montar altares al paso de la comitiva. Tampoco han faltado las hierbas aromáticas esparcidas por el suelo de las calles que cruzaba la procesión, y que se presentaban entoldadas, algo que el público agradecía dadas las altas temperaturas que se registran en estas horas del día. El próximo domingo la Custodia volverá a salir en su paso por los alrededores de la Catedral, en la llamada 'procesión de la octava'.