Ríos que aseguran el clima

Cuce del río San Juan en su confluencia con el río Genil/J. E. GÓMEZ
Cuce del río San Juan en su confluencia con el río Genil / J. E. GÓMEZ

MERCHE S. CALLE y JUAN ENRIQUE GÓMEZ

El sonido del agua se convierte en un estruendo entre las estrechas gargantas que desde la confluencia de los arroyos de Valdeinfierno y Valdecasillas, bajan impetuosas hasta llenar el fondo del valle sobre el que caen las laderas norte de las altas cumbres de Sierra Nevada. Los dos arroyos, caudalosos durante el deshielo de un año nieves como los que ya se habían olvidado, son el nacimiento del Genil, un río mítico que en sus tramos altos, en el corazón del Parque Nacional de Sierra Nevada, conserva la esencia inalterable de un cauce de alta montaña. En su recorrido hacia la presa de Canales, recibe aguas que bajan desde los grandes glaciares, bajo las paredes de Los Machos y el Veleta, y forman un territorio único, repleto de una biodiversidad única, con ecosistemas singulares, donde los ecosistemas aportan beneficios incalculables para el equilibrio ecológico de gran parte del macizo nevadense y las áreas rurales y urbanas hacia las que discurre. El nacimiento del Genil es un tramo que además de su protección por formar parte del Espacio Natural de Sierra Nevada, está declarado como Reserva Natural Fluvial en el último Plan Hidrológico Nacional, al igual que otros siete tramos de ríos de cuencas de carácter intercomunitario (que discurren por diferentes comunidades autónomas, como el Guadalquivir y el Guadiana), que fueron declaradas con esta figura de protección por el Ministerio de Medio Ambiente y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, que pretende preservar ciertos territorios como auténticos espacios desde donde iniciar la recuperación de los cauces y abrir una puerta de esperanza en la lucha contra los efectos negativos del cambio climático y la antropización.

Ecologistas en Acción y el MITECO esperanque Andalucía apruebe 24 nuevas reservas

La Ley de Aguas de 2005 incorporó, a propuesta de Ecologistas en Acción, la figura de las reservas naturales fluviales, con la intención de preservar determinadas zonas de un uso indebido, ya que los ríos han sido siempre víctimas de los más graves impactos ambientales derivados de los desarrollos urbanos, incremento de la población, infraestructuras, e incluso hasta de la agricultura no sostenible. La figura de Reserva Natural Fluvial se ha extendido a 189 tramos fluviales de toda España, con una longitud de algo más de 3.000 kilómetros de cauces protegidos por la legislación.

En el sureste de Andalucía, son las cuencas del Guadalquivir y la del Segura, que afectan a las provincias de Granada y Jaén las que más reservas tiene ya declaradas, siete el Guadalquivir, donde se encuadra el nacimiento del Genil, y en Jaén, el río Guadalentín, y el tramo del río Segura entre su nacimiento y la presa de Anchuricas. También están varios tramos del río Zumeta, desde su nacimiento al embalse de la Novia, que afectan a Jaén y Granada . Pero estos cauces protegidos no son suficientes. Los promotores de esta figura, Ecologistas en Acción, consideraron en su momento que habría que incluir más reservas en el territorio de Andalucía, 19 en las cuencas intercomunitarias, y otras 24 en cuencas que únicamente dependen de la Junta de Andalucía. Las primeras se espera que entren a formar parte del próximo Plan Hidrológico Nacional, y las segundas, se mantienen a la espera de que la Junta formalice la declaración. Esta organización ha denunciado estos días que ya son tres años de espera y no se sabe cuándo se dará oficialidad a esas reservas, que cuenta ya con todos los informes favorables.

Entre las declaraciones que deberá hacer el Gobierno de España, se encuentra el tramo del río Castril comprendido entre su nacimiento y el embalse del Portillo, la totalidad del cauce que discurre por el Parque Natural de la Sierra de Castril; y entre las que esperan la decisión de la Junta y que Ecologistas en Acción reclama, se encuentran tres tramos de alta montaña de la ladera sur de Sierra Nevada, los tramos altos de los ríos Trevélez, Poqueira y Lanjarón, en el que se incluye también el tramo medio. Representantes de Ecologistas en Acción señalan que «Contrariamente a lo realizado en el resto de demarcaciones intracomunitarias las autoridades andaluzas no han hecho uso de sus competencias, y en los planes de las tres demarcaciones de su gestión han eludido su declaración. El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía no ha procedido a su declaración y por tanto actualmente las 24 reservas naturales fluviales, entre las que se encuentran las de la Alpujarra granadina, no existen como tales».

La estabilidad ecológica de los ríos es fundamental para el mantenimiento de los ecosistemas. De la calidad de las aguas depende el desarrollo, no solo de la biodiversidad acuática, sino la totalidad del entorno de los cauces, las riberas y sus ecosistemas, propios y asociados. Los ríos, como ejes verdes, corredores ecológicos que conectan diversos territorios, generan un microclima que reduce los efectos de las alteraciones climáticas del exterior, pero si el río ha roto su equilibrio natural, no es capaz de mantener las condiciones necesarias para conservar su esencia y es víctima de las alteraciones exteriores. Por ello es de vital importancia preservar las condiciones ambientales de los cauces que aún no han sido alterados, y trabajar en la recuperación de los que sea posible naturalizar.

Río Dí. Granada
Río Dí. Granada / J. E. GÓMEZ

Trabajar a pie de ribera

Desde el año 2014, voluntarios de Ecologistas en Acción, con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica, han trabajado en la catalogación de tramos de ríos de toda España para conocer su estado y determinar si reúnen los requisitos para ser considerados como reserva fluvial. Un trabajo realizado sobre el terreno, con recorridos directos por las riberas, que dio lugar a la declaración de las 183 reservas existentes en la actualidad en España. Más tarde, desde 2016, el proyecto se ha extendido a poner en valor la figura de la Reserva Natural Fluvial, con la creación de modelos participativos y herramientas para su gestión, e información de las oportunidades sociales, económicas y ambientales que esa figura de protección supone para estos territorios y sus municipios.

El proyecto pretende poner en valor la figura de las Reservas Naturales Fluviales creando modelos participativos y herramientas para su gestión e informando de las oportunidades sociales, económicas y ambientales que pueden suponer estos espacios para las poblaciones locales.

A base de trabajos realizados por Ecologistas en Acción y la Fundación Biodiversidad se

de 53 nuevas reservas naturales fluviales, que alcanzan una longitud de 928,73 kilómetros de ríos. De esta manera, la red de Reservas Naturales Fluviales se eleva a 189, alcanzando una longitud en torno a los 3.000 kilómetros de río.