Objetivo: venenos 'cero'

Agentes de Medio Ambiente y la Unidad Canina contra el Veneno, durante unas prácticas en Güéjar Sierra /J. E. GÓMEZ
Agentes de Medio Ambiente y la Unidad Canina contra el Veneno, durante unas prácticas en Güéjar Sierra / J. E. GÓMEZ

La nueva estrategia contra los cebos envenenados pretende erradicar la mortandad de especies clave en el equilibrio de los ecosistemas

JUAN ENRIQUE GÓMEZ y MERCHE S. CALLE

'Huéscar', 'Zafra' y 'Bujaraiza', son los nombres de dos hembras y un macho de quebrantahuesos que, en los últimos años, no lograron su objetivo de recolonizar los territorios ancestrales donde muchos de sus antecesores fueron exterminados. En tierras de Castril y el noreste de la provincia de Granada, en las lindes con las sierras de Mágina y Cazorla, fueron víctimas de cebos envenenados y sustancias químicas prohibidas. Son tres de las grandes aves necrófilas que fueron reintroducidas en estas sierras con la esperanza de recuperar una especie en peligro crítico de extinción, víctimas de la ignorancia y la falta de escrúpulos de personas que consideran que algunas especies animales que califican como 'alimañas' perjudican sus campos, atacan a sus ganados y les espantan la caza, e incluso son portadoras de malos augurios. El incremento de la educación (obligatoria hasta los 16 años) y el acceso a la información de todo tipo no parece haber acabado con prácticas que atentan de forma grave contra la naturaleza y sus habitantes y aún se utilizan cebos envenenados para acabar con parte de la fauna que habita los espacios naturales.

Para científicos, naturalistas, asociaciones de protección de la naturaleza y la Administración, tanto local como regional y nacional, el objetivo está claro: 2019 se desarrolla y debe terminar como el año de venenos cero, un periodo de tiempo en el que continúe la tendencia de disminución de casos de muertes de animales a causa de la ingesta de venenos, ya sea por cebos-trampa previamente envenenados, como por comer presas contaminadas por insecticidas y pesticidas utilizados en la agricultura, el año en el que la lucha contra especies que consideran dañinas, como perros asilvestrados, se realicen mediante métodos de control que no pongan en peligro la supervivencia de la biodiversidad. La Junta de Andalucía, a través de la Estrategia Andaluza contra el Veneno y otras actuaciones lideradas por la Fundación Gypaetus, que mantiene un programa Life de lucha contra este tipo de prácticas, además de llevar parte de la tarea de recuperación del quebrantahuesos, han logrado reducir de forma considerable la incidencia de los venenos.

Un agente de Medio Ambiente junto a un quebrantahuesos envenenado | Un atente conversa con un vecino de la zona norte en la campaña de concienciación contra el veneno | Un perro de la Unidad Canina contra el Veneno, encuentra a otro muerto por comer un cebo envenenado / JUNTA DE ANDALUCÍA

Aún se dan casos

Según los datos aportados por la Junta de Andalucía, en la provincia de Granada la muerte por envenenamiento ha bajado desde cifras de 35 casos en 2009 a menos de 8 desde 2016, una cifra que se mantiene estable en los últimos cuatro años. Una reducción que se ha conseguido intensificado de forma considerable las actuaciones tendentes a dar a conocer a los habitantes de las zonas rurales donde más casos se daban de la necesidad de preservar la biodiversidad y que el uso de venenos afecta a toda la biodiversidad de un espacio. En estos años se ha creado una red de municipios contra el veneno, en la que se encuentran todos los que forman parte del Parque Natural de la Sierra de Castril y los que lindan con la provincia de Jaén.

La tarea fundamental en la lucha contra el veneno en los campos andaluces y granadinos recae en los Agentes de Medio Ambiente y los del Seprona de la Guardia Civil, aunque son los primeros los que realizan gran parte de las tareas de información y seguimiento de esta práctica en zonas especialmente afectadas, que en la provincia de Granada se concentran en el noreste, el poniente con especial incidencia en los territorios de la sierra de Alhama y parte en la comarca de los Montes, orientales y occidentales. Sierra Nevada también es vigilada de forma muy directa por los agentes ambientales, que en todo el territorio andaluz cuentan con la ayuda de la Unidad Canina contra el Veneno, de la que forman parte agentes y perros especializados en la detección de cebos envenenados. Los perros y sus adiestradores trabajan en colaboración directa con los agentes para que sean ellos quienes recopilen muestras y pruebas que puedan ser aceptadas por los juzgados. De hecho el incremento de sentencias condenatorias por el uso de cebos envenenados en los últimos años ha provocado que muchas personas se lo piensen antes de proceder a colocar cebos en el campo.

Para este año se ha puesto en marcha una nueva Estrategia de Lucha contra el Veneno, aprobada por el Comité de Flora y Fauna del Consejo Andaluz de Biodiversidad, que prevé potenciar la Unidad Canina y sus acciones, así como impulsar y favorecer la formación de los agentes de la autoridad (Agentes de Medio Ambiente, Seprona y la Unidad de la Policía Nacional adscrita a la Junta de Andalucía) en todo lo relacionado con el uso del veneno y las artes ilegales de caza para que tengan una mayor capacidad de actuación. También incluye la realización de cursos de especialización dirigidos a estos cuerpos de seguridad y a los técnicos de biodiversidad e instructores de los expedientes sancionadores con el fin de mejorar la tramitación de los mismos.

También se pretende trabajar con los ganaderos para mejorar el conocimiento de los motivos que llevan a adoptar medidas drásticas contra la fauna y buscar soluciones conjuntas satisfactorias dentro del marco legal y ayudar a implementar la adopción de medidas que mejoren estas actividades ganaderas para que sea lo más digna posible en pleno siglo XXI. Se abre un nuevo marco de relación de mutua confianza que parte del previo conocimiento que ya tiene la estrategia y que a medio y largo plazo conseguirá erradicar la colocación de venenos en el campo.

Gracias a la labor de todos los implicados en la lucha contra el veneno, en Andalucía, se ha pasado de 157 casos en 2009 a menos de 30 en los dos últimos años. Durante el año 2018 cerca de 1.000 agentes de la autoridad recibieron formación en este tema y sus consecuencia, agentes que durante 2019 están aplicando los conocimientos adquiridos en un intento de hacer que la presencia de cebos envenenados y sus víctimas sea cero.