La naturaleza toma posiciones en las escuelas

Alumnos del Aula de Naturaleza Valparaíso de la Casa Madre del Ave María/J. E. GÓMEZ
Alumnos del Aula de Naturaleza Valparaíso de la Casa Madre del Ave María / J. E. GÓMEZ

A través de aulas y ecoescuelas, desarrollan la idea de entender la naturaleza y la biodiversidad como base para su protección y defensa. El ejemplo del Aula de Naturaleza Valparaíso

JUAN ENRIQUE GÓMEZ y MERCHE S. CALLE

Caminan despacio, en silencio, mientras oyen el sonido de los pájaros e intentan separar el canto de las diferentes aves que se encuentran en las arboledas situadas junto al camino. Carboneros con sus variadísimos sonidos, los suaves silbidos de los mitos, el ronroneo de las tórtolas y el incesante piar de los gorriones. Los observadores no son expertos, son escolares absortos ante el descubrimiento de la vida que late a los bordes del sendero que se adentra en el interior del Espacio Natural de Sierra Nevada, junto a las riberas del Genil. Han recibido indicaciones sobre el canto de algunas de las aves habituales de los ecosistemas ruderales y de ribera para, más tarde, durante un alto en el camino, contar lo que han visto y oído, poner en común sus percepciones y elaborar una pequeña lista de la avifauna que ellos han logrado descubrir. Los chavales, de entre 11 y 12 años, participan en las actividades de una de las aún escasas aulas de naturaleza que se desarrollan en los centros de enseñanza de todo el país. Proyectos y actividades educativas destinadas a dar a conocer los valores de la naturaleza y el medio natural más próximo, y que en zonas donde cuentan con espacios naturales protegidos, incluso con parques nacionales como en el Sierra Nevada, tiene una doble razón de ser: enseñar el respeto a la naturaleza en general y dar a conocer territorios singulares, donde preservar la biodiversidad es clave para el equilibrio de los ecosistemas y los beneficios que aportan a los pueblos y las gentes que los habitan.

Más interés

Desde hace unos años, las actividades escolares relacionadas con el medio ambiente y la naturaleza ocupan mayores cuotas de espacio y tiempo en los programas de los centros educativos. La naturaleza se sitúa entre las prioridades educativas de la sociedad actual, pero no en todos los casos los centros cuentan con los equipos, profesorado y medios necesarios para convertir la educación ambiental en una de las prioridades programáticas del curso escolar, aunque la realidad es que crece de forma considerable el interés por el conocimiento de la naturaleza y el medio ambiente, se suceden los talleres, prácticas, actividades extraescolares y salidas al campo.

Desde las instituciones educativas, como las consejerías de Educación y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, y organismos especializados como la Fundación Biodiversidad, del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente del gobierno central, se ponen en marcha campañas e iniciativas que tienen como objetivo incentivar el desarrollo de programas educativos con la biodiversidad como objetivo de aprendizaje.

El interés de los alumnos y sus familias por una enseñanza en valores ambientales ha crecido de forma considerable, por lo que también ha aumentado la oferta formativa con la naturaleza como elemento base. De hecho cada año se incrementa la oferta de granjas escuela, campamentos especializados, aulas de naturaleza e incluso de centros escolares que tienen la educación ambiental como parte primordial de su formación. En Andalucía hay algo más de 300 ecoescuelas, granjas escuela, aulas y centros englobados dentro del sector educativo, y entre ellos ecocentros relacionados con los espacios naturales protegidos, tanto los parques naturales como los que forman parte de la Red de Parques Nacionales, en el caso de Andalucía, Doñana y el parque de las Altas Cumbres de Sierra Nevada

Un aula para descubridores

Los escolares de la Casa Madre del Ave María, en el Sacromonte y el Albaicín granadino, saben bien la emoción que se siente al observar la presencia de truchas comunes en los remansos ocultos entre las alamedas del río Darro, descubrir su presencia cuando se consideraba una especie extinta en las aguas próximas a la ciudad de Granada, certificar que la reconquista del cauce bajo del Darro, bajo el cerro y las almenas de la Alhambra, es una realidad palpable. Es parte de la labora que han realizado los alumnos del Aula de Naturaleza Valparaíso, que creada y dirigida por un profesor, Julio Hernández, ha conseguido convertirse en uno de los ejemplos a seguir en cuanto a enseñanza y observación de la naturaleza se refiere. Cada vez que el tiempo y las obligaciones escolares se lo permiten, los alumnos bajan por las escarpadas laderas del Sacromonte hasta la rivera del Darro para recoger muestras de agua y controlar su calidad ambiental; observar la evolución de los ecosistemas de ribera, y participar en proyectos concretos, como el de reintroducción del gallipato en este río y otros puntos de la geografía de Granada, un proyecto que realizan junto con la Asociación de Herpetología Granadina y que cuenta con la colaboración de especialistas en anfibios.

Loa alumnos del Ave María saben lo que es observar la naturaleza y su biodiversidad, tanto 'in situ' como a través de métodos de fototrampeo. «Hemos llegado a instalar cámaras en puntos estratégicos de las riberas para conocer la evolución de la fauna que habita esta zona, y en ello han participado todos los alumnos», comenta Julio Hernández, que junto a sus alumnos crean charcas para anfibios en el interior del centro, e incluso colaboran con el Patronato de la Alhambra y el Generalife en la colocación de carteles que advierten a quienes usan los senderos de la presencia de larvas de anfibios que pueden verse afectadas por el paso indiscriminado de personas en los caminos que discurren junto a la Acequia Real de la Alhambra, o si se permite que los perros se adentren en el cauce, y realizan labores de divulgación sobre el valor de la biodiversidad que vive en las acequias.

El Aula Valparaíso ha sido Premio Nacional de Educación Ambiental del Ministerio de Agricultura y pesca, Alimentación y Medio Ambiente, por la elaboración de materiales didácticos sobre bosques y aves.

Un decálgo para la educación ambiental

Diez actitudes y recomendaciones para una educación ambiental efectiva, recomendaciones del Aula de Naturaleza Valparaíso, Casa Madre del Ave María de Granada, Leer el decálogo

La Casa Madre del Ave María está situada en la ladera de Valparaíso, en el Sacromonte, tiene casi un kilómetro de longitud flanquedado por el cauce del Darro. Un paraje privilegiado para la educación ambiental, pero además, el día a día del centro está ligado a la formación ambiental. Los caminos entre las diferentes dependencias del colegio están bordeados de una frondosa vegetación ribereña. «A los árboles les hemos puesto cartelitos con su nombre científico, y en algunos puntos hemos colgado casitas para pájaros», dicen los chavales, que mantienen un continuo control de la evolución de las especies en su entorno. «Fueron estos chicos quienes dieron la primera cita de reproducción de rabilargos en la provincia de Granada, un ave que ha colonizado esta zona hace muy poco tiempo», dicen Julio Hernández, que ha construido con ellos albercas y pozas para que puedan vivir larvas de sapo común y partero. Intentan que la naturaleza aporte una lección cada día.

Imagen de archivo de alumnas del colegio Sagrada Familia de Granada durante una reforestación en las laderas de la Dehesa del Generalife
Imagen de archivo de alumnas del colegio Sagrada Familia de Granada durante una reforestación en las laderas de la Dehesa del Generalife / J. E. GÓMEZ
Eslabón clave del desarrolo ambiental

La educación ambiental se ha convertido en un elemento clave para el futuro de los ecosistemas. La mayoría de los programas y proyectos de protección y conservación de la naturaleza tienen entre sus objetivos la formación y educación ambiental. Los proyectos a escala nacional y europea que gestiona, financia, o participa la Fundación Biodiversidad, del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Amiente, prestan una atención especial a la puesta en marcha de actividades educativas que se desarrollan en el ámbito de esos proyectos concretos, como ocurre con el Life IP Intermares que hasta el año 2014 pondrá en marcha medio centenar de acciones destinadas al seguimiento, gestión, comunicación, sensibilización y educación ambiental sobre el medio marino y el litoral.

Otros proyectos, como al red de senderos azules, tienen a grupos de escolares como 'agentes' implicados en su desarrollo y cuidados. Se trata de la creación de senderos en el litoral mediterráneo, algunos de ellos en las costas de Alborán, y se busca la implicación de escolares y que sirvan, entre otras cuestiones, para dar a conocer la biodiversidad y valores ambientales del litoral y el medio marino que nos rodea.

El Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, lanzó el pasado año la campaña de educación ambiental, Playas limpias, que tenía como objetivo concienciar a los más jóvenes de las cualidades y características de las playas y los ecosistemas litorales.

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