El quebrantahuesos volverá a Sierra Nevada y las cumbres de Alhama y Tejeda

Un quebrantahuesos adulto en el centro de recuperación de la especie en Cazorla /J. E. GÓMEZ
Un quebrantahuesos adulto en el centro de recuperación de la especie en Cazorla / J. E. GÓMEZ

En 2019 se podría iniciar la reintroducción de la especie en estas montañas granadinas

JUAN ENRIQUE GÓMEZ y MERCHE S. CALLE

La reconquista se ha iniciado. Al menos tres grandes aves, con alas de casi tres metros de envergadura, han sido observadas durante meses sobrevolando diversos parajes de Sierra Nevada. Son quebrantahuesos, Gypaetus barbatus, una especie en peligro crítico de extinción, que desapareció de las montañas granadinas y andaluzas a mediados del siglo XX acosada por la caza indiscriminada, el veneno y la destrucción de sus hábitats y que, poco a poco, vuelve a recuperar sus territorios, en unos casos ayudados por los programas de cría en cautividad y posterior reintroducción en sus antiguas zonas, como ocurre en la Sierra de Castril y Cazorla, y en otros de forma completamente natural, el caso de Sierra Nevada, donde la presencia de estas aves responde a movimientos de exploración y búsqueda de nuevos territorios por parte de individuos que desde Castril y Cazorla se acercan hasta las altas montañas de Sierra Nevada en un intento de localizar los lugares más adecuados para establecerse.

La presencia continuada de tres de estas aves sobre el cielo nevadense indica a los científicos que ya se dan las condiciones adecuadas para la vuelta

Hace un par de años celadores y vigilantes de Medio Ambiente, además de técnicos de la Consejería de Medio Ambiente, constataban la presencia de una pareja de quebrantahuesos que, juntos o en solitario, realizaban vuelos cortos sobre zonas de Sierra Nevada, una presencia esperada por la proximidad con Cazorla y porque el espacio natural granadino aún posee los recursos tróficos necesarios para que estas aves necrófagas puedan alimentarse, pero las visitas de estas aves a los cielos nevadenses se hicieron más reiteradas y largas, lo que indicaba claramente que iniciaban la reconquista de sus viejos territorios.

Censo en Sierra Nevada

A final de 2018 se realizó un censo de quebrantahuesos de forma simultánea en toda Europa, organizado por la Fundación para la Conservación de los Buitres (Vulture Conservation Foundation) en el que participaron técnicos y voluntarios granadinos, con la instalación de seis puntos de observación en las altas cumbres. Las observaciones dieron como resultado que, al menos tres quebrantahuesos estaban presentes en Sierra Nevada durante las fechas en las que se realizó el censo. Los observadores constataron que uno de los individuos avistados era un quebrantahuesos nacido en 2016 en el centro de cría de Cazorla en el año 2016. Pudo ser reconocido por las marcas que posee en sus alas. Los otros dos no pudieron ser reconocidos, ya que se trataba de individuos inmaduros, juveniles, con diferentes plumajes y sin marca.

Estos avistamientos consolidan la idea de que Sierra Nevada, al igual que otras sierras de la provincia de Granada como las de Tejeda y Alhama, pueden volver a ser territorio de quebrantahuesos. Desde la Consejería de Medio Ambiente indican que el retorno de los quebrantahuesos a estos espacios forma parte de los proyectos incluidos en el plan de inversiones y trabajos a desarrollar en el Espacio Natural de Sierra Nevada a lo largo de 2019.

Alimento

Los avistamientos dejan claro que la vuelta del quebrantahuesos a las montañas granadinas, sobre todo Sierra Nevada, es un proceso que se ha iniciado de forma natural por ejemplares que ya viven en libertad en zonas próximas. Las aves han descubierto por sí mismas que el Espacio Natural de Sierra Nevada es un territorio adecuado, con recursos para alimentarse y lugares donde poder ubicar sus nidos.

Pero los responsables de los censos y técnicos que trabajan en el programa de reintroducción de esta especie, indican que mientras se consolida el retorno de la especie «ya sea por colonización espontánea o mediante sueltas de pollos criados en cautividad, es imprescindible continuar el desarrollo de acciones de conservación de hábitats, identificación y control de amenazas y actuaciones de divulgación y promoción de la participación social». Indican que es fundamental desarrollar acciones de vigilancia del uso de venenos en el entorno mediante inspecciones de la Guardia Civil con el apoyo de la Unidad Canina de los vigilantes de Medio Ambiente, para garantizar que continúa siendo un territorio libre de esta práctica nefasta, además de desarrollar actuaciones de concienciación ambiental y el diálogo con agentes sociales e institucionales, para ir consolidando una recepción social favorable a la presencia de esta especie. Todas estas acciones son imprescindibles, como se ha demostrado durante los últimos años en las vecinas Sierras de Cazorla, Segura y Castril.

Estudios realizados por la Consejería de Medio Ambiente confirman que «puede plantearse en poco tiempo la reintroducción en Sierra Nevada, y en otras montañas próximas, como las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama de ejemplares provenientes de la cría en cautividad». Los técnicos aseguran que se ha realizado la identificación de zonas potencialmente aptas para la nidificación, la selección de lugares para la ubicación de una red de comederos y la evaluación de acciones concretas que puedan provocar destrucción o alteración de hábitats.

Unidades especiales

El Espacio Natural de Sierra Nevada cuenta con agentes que forman la llamada Unidad de Trabajos Verticales, especializada en ecosistemas de rocas verticales, que ya trabaja en apoyo de estas y otras actuaciones de conservación de especies protegidas. Desde 2017 colaboran con investigadores de la UGR y la Asociación Wilder South para el seguimiento y evaluación a largo plazo del programa de reintroducción de esta especie.

El quebrantahuesos una de las rapaces más grandes de Europa, es la única ave del mundo que se alimenta de huesos de cadáveres de animales, por lo que su función en el ecosistema es básica y complementaria a la de otras especies de alimentación necrófaga como buitres leonados y alimoches.