El mirlo acuático reconquista el Genil urbano

Un mirlo acuático sobre los puntales de las compuertas del río Genil en su tramo urbano/J. E. GÓMEZ
Un mirlo acuático sobre los puntales de las compuertas del río Genil en su tramo urbano / J. E. GÓMEZ

Una ave habitual de aguas de montaña vuelve a ocupar sus territorios en el río Genil a su paso por Granada y alimenta la esperanza de la naturalización del cauce

MERCHE S. CALLE y JUAN ENRIQUE GÓMEZ

Clase: Aves Orden: PasseriformesFamilia: CinclidaeCinclus cinclusMirlo acuático europeo / White-throated Dipper, Dipper

Una pequeña mancha negra tintada de blanco en su extremo se mueve oscilante, como si se balancease sobre sí misma, una y otra vez. Se mueve, aletea y alza el vuelo. Es un pequeño mirlo acuático que tras recorrer unos pocos metros vuelve a posarse sobre el agua que corre rápida por el torrente. Se afianza en el fondo y lanza reiteradas zampullidas que llegan a ocultarle completamente bajo el agua hasta que logra hacerse con las larvas de insectos o pequeños peces de los que se alimenta. La actuación se repite a lo largo de la mañana y parte de la tarde, incluso ya entrado el crepúsculo. Es lo habitual en el comportamiento de una especie realmente escasa y amenazada de extinción, que aprecia vivir en ríos y riberas de aguas limpias, sobre todo de la media y alta montaña. Pero en este caso, el pequeño Cinclus cinclus, de color marrón casi negro, con el pecho muy blanco, no está en un remanso con pequeños torrentes cubiertos por las ramas de álamos y sauces, sino en pleno corazón de la ciudad, en las aguas del río Genil, en un espacio que se califica como inhóspito para la vida silvestre, especialmente para un ave considerada como bioindicadora de la salud y la calidad de los cauces.

Mirlo acuático, un ave de montaña

Su hábitat natural son riberas de montaña, espacios de aguas limpias y claras, con abundancia de invertebrados, con pequeños rompientes desde donde otear a sus presas. Cinclus cinclus es un bioindicador de aguas con un buen nivel de salud ecológica.

VÍDEO del mirlo acuático observado en el río Genil, en su tramo urbano, durante la primera y segunda semana de noviembre de 2018. Vídeo y fotogalería en Waste Magazine

La presencia continuada de mirlo acuático en el tramo más urbanizado del Genil, el que discurre entre el quiosco de las Titas y las proximidades del Palacio de Congresos, confirma que se ha convertido en un nuevo hábitat para la especie, a pesar de que es donde el cauce del Genil está más alterado y se encuentran las infraestructuras de regulación de avenidas, el llamado embarcadero, el Puente Romano, las calzadas de tráfico que unen el centro con el Zaidín y la desembocadura del río Darro.

El mirlo de pecho blanco alienta las esperanzas de asociaciones ciudadanas, ecologistas y científicos que esperan que algún día el cauce urbano, al menos en parte, pueda ser naturalizado y el hormigón deje paso a riberas de aneas y carrizos, sauces y zarzamoras, donde sobreviva una fauna y flora que siempre estuvo asociada a los ríos de la ciudad.

El mirlo se suma a otras especies que ya han reconquistado el Genil, como bandadas de aviones roqueros que sobrevuelan el cauce entre la primavera y el verano; mosquiteros que llegan en migración desde el norte de Europa hacia los humedales del sur, pero se quedan, al menos un tiempo, en el cauce urbano; lavanderas, tarabillas, ánades azulones, que han constituido una comunidad estable en la zona baja del río, junto a la Inmaculada; tejones y jinetas que bajan de las sierras para buscar presas; nutrias que intentan salvar las compuertas de las esclusas para ascender hacia la montaña.

Las últimas avenidas han depositado una gran cantidad de tierras y arenas en el cauce de hormigón. Junto al Puente Romano crecen ahora las aneas, mientras comienzan a verse algunas aves limícolas como andarríos recorrer el encauzamiento.

Los científicos afirman que es posible conseguir una naturalización del cauce. Es posible que no en la zona de las infraestructuras hudráulicas, pero si se deja hacer a la naturaleza, se podría recuperar una ribera como ocurre en otras ciudades, caso de Córdoba con este mismo río, Vitoria o Burgos

Vuelta a sus orígenes

Desde hace unos años, se habían avistado ejemplares de Cinclus cinclus a lo largo del cauce urbano, incluso este año, a principios de octubre, llegaron algunos de ellos en su camino hacia la zona media del río, entre Pinos Genil y Güejar Sierra, pero este año algunos de ellos se han quedado en la capital. Este comportamiento significa que la especie se vuelve oportunista, que la antropización y destrucción por contaminación de riberas silvestres, ha reducido la presencia de peces, larvas y grandes insectos acuáticos, por lo que tienen más difícil la búsqueda de alimento. En cambio en la ciudad, a pesar de que el agua y su entorno no posee las calidades y salud que esta especie prefiere, sí le ofrece alimento derivado de la acumulación de limos por las lluvias torrenciales de este año, que incrementan la presencia de invertebrados. Los huecos en las paredes del encauzamiento, los puentes y el embovedado del Darro, le ofrecen refugio

Ante el frío y posibles depredadores.

Los ornitólogos aseguran que este especie «solo puede verse en los ríos de media y alta montaña libres, limpios y tranquilos —allí donde abundan los pequeños invertebrados acuáticos y el agua salta entre chorreras y rabiones— un ave que está ligada, como pocas, al buen estado ambiental del entorno en el que se desenvuelve», afirma la guía de aves de SEO-Birdlife, para quienes «El mirlo acuático depende absolutamente de los cursos bien conservados y, por ello, su número desciende alarmantemente en casi toda su área de distribución». Las afirmaciones, en el caso del río Genil, no se han cumplido, lo que demuestra que el mirlo acuático se suma a la lista de las especies que, ante el cambio global, se han vuelto oportunistas e incluso urbanas.

 

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