ESPECIES SINGULARES

Orculella aragonica, el caracolillo que venció a la extinción

Orculella aragonica entre briofitos (musgos) /JULIÁN M. FUENTES Y ELENA BALLESTEROS
Orculella aragonica entre briofitos (musgos) / JULIÁN M. FUENTES Y ELENA BALLESTEROS

Exclusivo del noreste de Granada, Orculella aragonica, intenta sobrevivir en zonas encharcadas junto a acequias y vegetación natural bien conservada

JUAN ENRIQUE GÓMEZ y MERCHE S. CALLE
Orculella aragonica

Kingdom: Animalia / Phylum: Mollusca

Clase Gastropoda / Orden Stylommatophora

Familia Orculidae

Orculella aragonica

Hasta 2018 conocida como Orculella bulgarica

Parece una pequeña semilla de color oscuro suspendida entre los filamentos de los musgos que tapizan los bordes de una vieja acequia, pero esa forma grisacea se mueve, gira sobre sí misma y de su extremo inferior sale el pequeño cuerpo de un caracol, gelatinoso, con antenas retráctiles. Se trata de un molusco terrestre, pero su tamaño es de entre cuatro y cinco milímetros, contando la totalidad de su concha, que es alargada y no redonda como la mayoría de sus congéneres de tierra. Su nombre es Orculella aragonica, una especie que se consideraba extinta hasta que en 1999 un investigador granadino, José Antonio Garrido, encontró individuos vivos en una zona encharcada de la Hoya de Guadix. Hasta ese momento se había estudiado a través de conchas fósiles y restos de este molusco encontrados en diferentes zonas de la península Ibérica, pero nunca se había podido describir la concha de ejemplares vivos y sus características y detalles tan importantes para definir una especie como la anatomía del sistema reproductor adulto. Las investigaciones dieron como resultado que la especie se circunscribe, únicamente, a zonas muy concretas de la provincia de Granada, inicialmente se localizó en la depresión de Guadix entre los cursos bajos de los ríos Gor y Fardes.

Una especie incluida en programas para la recuperación de sus hábitat, amenazados por actividades agrícolas y desecación de acuíferos

Orculella aragonica había logrado volver de la extinción, había pasado de engrosar la lista de especies extintas, a formar parte de los catálogos de especies protegidas de la comunidad de Andalucía y del Libro Rojo de los Invertebrados de España y Andalucía. Desde hace unos años, Orculella aragonica es protagonista de programas de conservación y recuperación, no solo de la especie sino también de sus hábitats.

«Es una especie que habita en terrenos húmedos o encharcados que originan surgencias de aguas permanentes y que forman parte de un complejo de ecosistemas asociados a turberas bajas alcalinas y fuentes petrificantes con formación de tobas, es decir con masas de charas flotantes en aguas limpias calizas y en junqueras y otros herbazales, o incluso en taludes desnudos rezumantes», afirma el director de Medio Natural de la Consejería de Medio Ambiente en Granada, Borja Nebot, que considera que este pequeño caracol exclusivo de Granada, «está muy amenazado porque existe una fuerte presión antrópica por el uso del agua y del terreno, que ha llevado a la destrucción del sistema ripario. Las actividades de alto impacto son tan variadas como la destrucción y limpieza de la vegetación de acequias, las quemas del carrizal para la alimentación del ganado, los aterrazamientos artificiales, el arado y cultivo del terreno, las destrucciones de cauces de las ramblas para soterramiento de conducciones de agua para riego, las alteraciones del drenaje de las fuentes naturales, etc. Al ocupar superficies muy reducidas y estar severamente fragmentadas, lo que impide el intercambio genético natural, cualquier mínima alteración del hábitat incide drásticamente en las poblaciones».

Esta especie fue incluida en el Catálogo de Especies Amenazadas de Andalucía con la categoría de vulnerable a la extinción, por lo que, según comenta Borja Nebot, se incluyó en el Plan de Recuperación de Peces e Invertebrados Acuáticos Epicontinentales, que incluye a 15 especies (8 en peligro de extinción y 7 vulnerables), una de las cuales es la Orculella aragonica, que contemplan trabajos de protección y mejora de hábitats, incluso con convenios con propietarios de tierras donde se encuentran, el traslado de ejemplares para generar nuevas poblaciones, e incluso su posible cría en cautividad. «En Granada se localizaron 6 poblaciones y hoy se puede hablar de 13».

Una investiigadora realiza el marcaje de individuos de O. aragonica antes de su traslocación
Una investiigadora realiza el marcaje de individuos de O. aragonica antes de su traslocación / JULIÁN M. FUENTES Y ELENA BALLESTEROS

Un molusco singular

Desde hace unos años, la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio junto con técnicos de la Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía, investigan la realidad de esta especie y sus poblaciones en Granada. La bióloga Elena Ballesteros Duperón, afirma que esta especie se encuentra muy presionada por actividades derivadas de actividades agrícolas y ganaderas, la limpieza de acequias y cursos naturales de aguas, y sobre todo por la desecación y sobreexplotación de acuíferos para crear nuevas zonas de cultivo en regadío, práctica que desde hace años sufren muchas zonas húmedas que podrían ser hábitat de Orculella. Desde el año 2007, Elena Ballesteros, junto a otros especialistas, han colaborado en la tarea de mejora de los hábitats, localización de nuevas poblaciones y en el seguimiento de la evolución de la especie en la provincia de Granada.

Ballesteros Duperón aclara que este molusco terrestre se conocía hasta hace muy poco tiempo como Orculella bulgarica, pero el descubrimiento de nuevos ejemplares vivos en una zona de Turquía, permitió determinar que esos y los de Granada son, en realidad, dos especies diferentes, Orculella bulgarica (el de Turquía) y Orculella aragonica, la granadina.

Dentro de los programas impulsados por la administración, los técnicos han materializado medidas de conservación, como traslocaciones, reforzamiento de poblaciones, búsqueda de nuevas poblaciones en hábitat potenciales y seguimiento de todas las poblaciones conocidas que permite identificar detalladamente las amenazadas y establecer un sistema de alerta temprana para anticiparse a posibles eventos nocivos que comprometan la conservación de la especie. Según Borja Nebot, «impulsar la cría en cautividad de ésta especie con el fin último de realizar nuevas traslocaciones y reforzar poblaciones, es un reto que nos planteamos a medio-corto plazo»

Es fundamental seguir actuando con el conjunto de todas estas medidas de conservación para garantizar la viabilidad de esta especie amenazada en sus peculiares hábitats naturales.

Un molusco terrestre del noreste de Granada

Solo se conocían restos fósicles hasta que en 1999 un biólogo de Granada, José Antonio Garrido, descubrió ejemplares vivos en el noreste de Granada, el único lugar donde habita en todo el mundo.

Conocido hasta el año 2018 como Orculella bulgarica, datos y fotos en Waste Magazine