Cachorros, el futuro del lince ibérico

Dos cachorros nacidos en el Programa de Conservación del Lince Ibérico /MITECO
Dos cachorros nacidos en el Programa de Conservación del Lince Ibérico / MITECO

La alta supervivencia de los nuevos cachorros pronostica la reconquista de sus territorios en Andalucía oriental. El centro de la Olivilla de Jaén y el Blanqueo de Granada, se consolidan como centros de cría y de recuperación tras accidentes y 'escapadas'

JUAN ENRIQUE GÓMEZ y MERCHE S. CALLE

Sierras bajas con matorral y sotobosque, alejadas de núcleos urbanos, espacios de bosque mediterráneo, adehesados de forma natural o por el efecto de la agricultura tradicional, son territorios a reconquistar por el lince ibérico, el mayor felino depredador de la península que intenta recuperar sus ancestrales tierras tras décadas casi desaparecido de la geografía nacional, especialmente del oriente andaluz. Desde que en el año 2015, esta especie, Lynx pardinus, logró rebajar su categoría de amenaza desde 'en peligro crítico de extinción' a solo 'en peligro de extinción', crecieron las esperanzas de recuperación y repoblación de sus áreas naturales de distribución. Ahora, cuando se conocen los datos de desarrollo del Programa de Cría en Cautividad de la temporada 2017-2018, las posibilidades de éxito se disparan. Según los datos aportados por el Ministerio para Transición Ecológica, «la temporada de cría del lince ibérico se cierra con 39 nuevos cachorros», lo que supone incrementar las posibilidades de la expansión futura de la especie.

Durante esta última temporada fueron 49 los cachorros nacidos en los centros de cría, especialmente en la Olivilla de Jaén, en Cazorla, y el Acebuche de Doñana. De ellos, según los datos del MITECO, 39 lograron sobrevivir, lo que significa que un 80% de los nacimientos logra sobrevivir y desarrollarse, una cifra muy superior al promedio de los últimos 14 años, que es del 75%. A mediados de julio, cuando termina la temporada reproductora, las camadas superaron el periodo agonístico que sufren alrededor de la séptima semana de vida, otro momento crítico para la supervivencia de los cachorros. «Se han emparejado 23 hembras reproductoras, al igual que en los años 2016 y 2017, buscando un equilibrio entre obtener el mayor número de cachorros posible y asegurar una buena calidad en la preparación de los que vayan a ser liberados en el medio natural», afirman los responsables del programa, que señalan que entre los ejemplares emparejados, era el primer año reproductor para cinco hembras. «La probabilidad de que las hembras primerizas saquen una camada adelante es bastante baja, como hemos visto en temporadas anteriores, pero este año ha sido inusualmente bueno y cuatro de ellas (Madroña, Junquinha, Juncia y Kaida) han conseguido tener descendencia, cuidando todas ellas perfectamente de sus cachorros». En el centro de la Olivilla de Cazorla, esperan que la próxima emporada, una hembra procedente de una de las poblaciones silvestres y que ya forma parte del programa reproductor por sus cualidades genéticas, logre sacar adelante sus camadas». 

Los datos aportados por el Ministerio para la Transición Ecológica, que a través de la Fundación Biodiversidad, los programas europeos Life y la Junta de Andalucía, mantienen desde hace décadas la recuperación del lince como una de sus prioridades en cuanto a biodiversidad se refiere, son un acicate para continuar con una de las cuestiones más importantes del programa para salvar el lince ibérico, la reintroducción en los territorios que fueron habituales para la especie. Por el momento los programas se centran en sierras y espacios de Andalucía Occidental, Sierra Morena y parte de Jaén, pero en perspectiva se encuentran otros de Andalucía Oriental, como Sierra Arana, en la provincia de Granada, e incluso aledaños de Sierra Nevada. La presencia de 'Kaa', un lince que desde Sierra Morena, llegó a Sierra Arana, recuperó el proyecto de repoblar esta sierra granadina. El responsable del proyecto declaró en su momento que solo existía el problema de la antigua carretera de Iznalloz. Si se solventan los pasos de fauna, el lince podría volver a Granada.

El incremento anual de cachorros que sobreviven y llegan a la edad adulta, incrementa las posibilidades de ampliar las poblaciones y sus territorios. También se ha constatado un incremento en los nacimientos en parejas de linces que viven en libertad.

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