El 'botoncillo de la Ragua' una nueva especie en Sierra Nevada

Flor de Ranunculus blupeuroides /J. MIGUEL MUÑOZ
Flor de Ranunculus blupeuroides / J. MIGUEL MUÑOZ

Ranunculus bupleuroides, un pequeño ranúnculo amarillo que se suma al inventario de flora del macizo granadino. Es un endemismo ibérico desconocido en la sierra, pero con diferencias que podrían calificarle como una nueva subespecie nevadense

MERCHE S. CALLE y JUAN ENRIQUE GÓMEZ

Ranunculus bupleuroides (Botón de oro)

Es una hierba perenne, pero que pierde la parte aérea en invierno. Tiene una raíz engrosada que se continúa en un tallo fibroso. Sobre la raíz, como surgiendo del suelo, aparece una roseta de hojas simples y alargadas con el borde ondulado. Toda la superficie, sobre todo en el borde, es muy pelosa. Justo en el punto de inserción de las hojas, continúa el tallo hasta quedar rematado por una o varias flores amarillas.

El botoncillo de la Ragua
El botoncillo de la Ragua / J. M. MUÑOZ

La vida en las altas cumbres no deja de sorprender a los científicos. Sierra Nevada deja claro que aún posee secretos por desvelar. El patrimonio vegetal del macizo nevadense sumaba recientemente una nueva especie que, a pesar de los muchísimos estudios que se han realizado a lo largo de los dos últimos siglos, había permanecido oculta a los botánicos. Su nombre científico es Ranunculus bupleuroides, una pequeña planta de color amarillo que se encuadra en un género botánico conocido vulgarmente como botones de oro y ranillos, al que pertenecen 70 especies distribuidas por la península Ibérica, de las que 31 están en Andalucía y 20 en Sierra Nevada, pero que hasta ahora era desconocida en la gran montaña granadina. Este botón de oro es un endemismo ibérico que solo vive en zonas muy reducidas de las sierras del norte y noroeste peninsular, pero nunca había sido citado en el sur, por lo que se sumará al inventario de la flora de Sierra Nevada..

Era el Día Internacional de los Parques, cuando al botánico de la Agencia de Medio Ambiente y Agua, José Miguel Muñoz Díaz, vinculado al Observatorio del Cambio Global, le llamó la atención una pequeña población de ranúnculos que crecían entre piornos en un paraje de la Ragua, en la ladera noreste de Sierra Nevada. «Era una planta con características diferentes a otras del mismo género que habitualmente vemos en la sierra, tanto por detalles de la flor como por la forma y disposición de las hojas basales y por el lugar donde crecía. Pensé que podía ser R. bupleuroides, pero había que estudiarla más». Al día siguiente el botánico volvió al lugar del hallazgo para confirmar la presencia de la planta y estudiar sus detalles taxonómicos. «Estaba bastante claro que se trataba de una especie de la que teníamos conocimiento como un endemismo de la península Ibérica, pero desconocida en la sierra», afirma el botánico, que puso el hallazgo en conocimiento de reconocidos taxónomos de la Universidad de Granada y de técnicos de la Red Andaluza de Jardines Botánicos y Micológicos en Espacios Naturales, para que confirmase la clasificación y determinar, además, la viabilidad de la población encontrada y las principales amenazas a las que se enfrenta.

El descubrimiento estaba claro. El patrimonio vegetal de Sierra Nevada contaba con un nuevo taxón: Ranunculus bupleuroides, lo que significa añadir una especie de flora a una lista que no se había incrementado en los últimos cincuenta años con ninguna especie de distribución tan reducida como ésta, y que se mantenía casi sin cambios desde que se hicieron los primeros inventarios botánicos en el siglo XIX por parte de científicos como Boissier y Willkomm.

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