Rutas de los árboles blancos por la provincia de Granada

Almendros de la Casa del Chapiz, frente a la Alhambra./J. E. GÓMEZ
Almendros de la Casa del Chapiz, frente a la Alhambra. / J. E. GÓMEZ

Los almendrales lucen ya sus copas rosadas, precursoras de la primavera

JUAN ENRIQUE GÓMEZ | MERCHE S. CALLEGranada

Las primeras flores rosadas aparecieron en las laderas que desde la Contraviesa caen sobre el mar de Alborán, las tierras de Albondón, Albuñol, Sorvilán y Polopos. Lo hicieron de forma muy temprana, cuando aún no había estrenado el nuevo año. El espectáculo comenzaba a ascender desde el litoral. La floración de los almendrales iniciaba su ascensión tapizando de blanco los paisajes que el pasado año se cubrieron con una densa capa de nieve, desde las cumbres hasta el corazón del Valle de Lecrín. Las altas temperaturas de las primeras semanas de enero han acelerado el ciclo vital de estos árboles que, en un increíble ejercicio de estrategia reproductora: lucen sus flores antes de que vuelvan a crecer las hojas, al contrario que la mayoría de las planta, sobre todo las de primavera. Aprovechan la escasa energía que el frío les deja desarrollar para crear maravillosas flores que llamen la atención de los insectos que buscan alimento en paisajes invernales.

La floración, que precede al verdeo de los campos, se produce de forma paulatina en relación con la altitud en la que crecen los almendrales. Primero en la costa, en las laderas expuestas al sol y la brisa marina, para subir hacia las cotas altas de la Contraviesa. De allí al valle del Guadalfeo, Órgiva y subir a la Alpujarra. El Valle de Lecrín es la segunda etapa, que generalmente comienza entrado febrero, pero este año ha adelantado casi un mes. El tapiz creado por los árboles de flores blancas llega ya a la capital granadina, donde los almendros de la colina de la Sabika, los que crecen bajo la alcazaba de la Alhambra, en el tajo de San Pedro, ya tienen sus copas punteadas de flores de nieve. El tapiz continúa subiendo hacia la ladera del Sacromonte y así hacia Beas y las tierras del noreste.

La brisa del mar llega también a través de las sierras de la Almijara, Tejeda y Alhama. Los almendros sustituyen en altitud a los aguacates, aprovechan los pisos bioclimáticos más termófilos, con mejores temperaturas, más estables y con menos posibilidad de heladas, para extender sus territorios. Las tierras de Alhama poseen espacios donde las copas blancas y rosadas generan imágenes inolvidables. Un paseo por la zona superior de los tajos de Alhama es caminar entre árboles blancos con la imagen de la ciudad de Alhama al fondo y abajo, el río y el camino de los Ángeles. La belleza de los almendros se hace patente en parajes como las inmediaciones del castillo de la Calahorra, donde los árboles blancos enmarcan las murallas almenadas del castillo renacentista tras el que destaca la silueta nevada de Sierra Nevada. Granada es tierra de almendras, de árboles que cubren de blanco sus paisajes, desde la baja montaña hasta la costa.

Paisaje de Almendros
Almendros en la Contraviesa. / M. S. C.

LA CONTRAVIESA

Recorrer la ruta que desde La Rábita asciende hacia Cádiar y Ugíjar por Albondón es seguir el camino de ascenso de los almendros en flor. Si desde Albuñol se viaja hacia Órgiva (o viceversa) por el Haza del Lino, es posible contemplar paisajes de árboles blancos con la inmensidad del mar de Alborán al fondo.

GUADALFEO Y EL VALLE

Las laderas de la Alpujarra, desde Órgiva hacia Torvizcón por el valle del Guadalfeo, albergan paisajes almendrados, igual que el Valle de Lecrín, donde sus tierras áridas, las mesetas de Dúrcal, Cozvíjar, y los alrededores de Padul, están repletas de almendros.

TAJOS DE ALHAMA

El recorrido entre la localidad de Alhama y la pantaneta por la carretera de los tajos es espectacular. Miles de almendros en flor que se asoman al monumento natural Tajos de Alhama, con la histórica población al fondo.