BIODIVERSIDAD

El Foro de IDEAL reúne a científicos, gestores y usuarios en torno a Sierra Nevada

De derecha a izquierda, Javier Sánchez, José Miguel Barea, Regino Zamora, y el moderador del debate, Juan Enrique Gómez/ALFREDO AGUILAR
De derecha a izquierda, Javier Sánchez, José Miguel Barea, Regino Zamora, y el moderador del debate, Juan Enrique Gómez / ALFREDO AGUILAR

El futuro del Espacio Natural y su entorno pasa por la interrelación entre ciencia y gestión para adaptarse a los desafíos marcados por cambio global

JUAN ENRIQUE GÓMEZ y MERCHE S. CALLE

«Sierra Nevada es una montaña de frágiles equilibrios». Es la idea lanzada por el director del Parque Nacional y Natural , Javier Sánchez, que iniciaba las intervenciones en el Foro de IDEAL que el periódico organiza con la colaboración de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica, celebrado ayer en la Escuela Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la UGR. Un encuentro que concentró a numerosos expertos en diferentes disciplinas relacionadas con la ciencia y la gestión de la naturaleza en el espacio nevadense, además de ciudadanos interesados en conocer la realidad actual y futura del cambio global y sus efectos en un territorio del que, quedaba claro, depende la viabilidad de una gran parte de la provincia de Granada e incluso del sureste ibérico. Representantes municipales, con la teniente de alcalde del Ayuntamiento de Granada, Ana Muñoz, a la cabeza; técnicos de la Consejería de Medio Ambiente, del Parque Nacional de Sierra Nevada, vigilantes ambientales, profesores e investigadores de la Universidad de Granada y representantes de asociaciones implicadas en el uso y proyección de Sierra Nevada en sus vertientes deportivas, turísticas y ecológicas, además de empresarios y promotores de proyectos de integración ambiental, en un día de fuertes lluvias y en el que, tras el verano, la sierra aparecía por primera vez cubierta de un manto blanco.

El cambio global, que engloba las alteraciones del clima y las modificaciones en el territorio y su biodiversidad motivados por el efecto antropogénico, marca ya una parte importante en las decisiones que día a día han de tomarse para una gestión sostenible del macizo montañoso y su entorno. Javier Sánchez recordaba que la sostenibilidad es la base del trabajo y la proyección de futuro para el Espacio Natural, pero en la gestión ha entrado de lleno la nueva realidad puesta sobre la mesa por el cambio global, «es ineludible. Hasta hace un tiempo nos podíamos conformar con la recopilación de datos y el conocimiento científico de los efectos del cambio, pero hemos llegado a un punto en el que no basta con investigar, sino que debemos interrelacionar ese conocimiento científico con la gestión para lograr un nivel de adaptación del territorio y sus ecosistemas que nos permitan caminar hacia el futuro». El director del parque comentaba que esta situación favorece, incluso, la creación de nuevos perfiles profesionales, tanto a nivel científico como técnico, para dar respuesta a las situaciones generadas por los posibles desequilibrios ambientales. «Buscar el equilibrio en la gestión es fundamental en nuestro trabajo, ya que nos encontramos en un espacio patrimonio de todos, en el que debemos conjugar factores de conservación, desarrollo, intereses económicos y sociales. Buscar el equilibrio entre todos los agentes implicados en el mantenimiento de ese patrimonio».

Asistentes al foro; Félix Rivadulla, subdirector de IDEAL da la bienvenida, y los ponentes / ALFREDO AGUILAR

Una tarea en la que es fundamental la participación de la investigación científica. «Sierra Nevada era conocida, sobre todo, por su situación geográfica, tan meridional, y sus valores naturales, pero ahora es reconocida por la gran cantidad de trabajos científicos que se han realizado sobre ella», afirma el catedrático de Ecología de la UGR, Regino Jesús Zamora, que como coordinador del Observatorio de Cambio Global, que considera que el cambio global, no es nada nuevo, ya que bajo este concepto se incluyen las alteraciones del clima, que siempre las ha habido, y los efectos provocados por el hombre, que desde hace miles de años generan un impacto en el territorio. Comentaba como ejemplo, las imágenes del 'Vuelo Americano' de 1956 mostraban una sierra casi despoblada de vegetación, de bosques, con una gran huella humana. Esa imagen ha cambiado y ha habido repoblaciones, incendios, revegetaciones, cambios en los usos, lo que condiciona los ecosistemas desde siempre. Regino Zamora destaca la labor de recogida de datos que se puede realizar en Sierra Nevada gracias a la instalación de múltiples sistemas de seguimiento. «Hasta hace poco tiempo solo había medidores climáticos en algunos puntos de la sierra y todos en las zonas basales. Desde el Observatorio de Cambio Global, hemos instalado una red de seguimiento con puntos de recogida de parámetros a diferentes altitudes, incluso a 3.000 metros, lo que nos ofrece datos que no teníamos antes».

La gestión adaptativa de los ecosistemas incrementa los beneficios que ofrecen a la sociedad

La adaptación del conocimiento científico condiciona las estrategias de gestión y marcan caminos hacia la adaptación del territorio y sus ecosistemas a la nueva realidad. José Miguel Barea Azcón, técnico de la Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía, afirma que debemos conservar y mantener los servicios ecosistémicos que la sierra nos ofrece, y para ello es imprescindible una gestión encaminada a facilitar la capacidad del territorio para adaptarse a nuevas condiciones y desafíos. Barea Azcón forma parte del equipo coordinador del proyecto Life Adaptamed, de la Unión Europea, que trabaja en la adaptación de los ecosistemas en territorios tan especiales como Sierra Nevada, Cabo de Gata-Níjar y Doñana. Afirma que la biodiversidad acusa directamente los efectos de los desequilibrios ambientales. «Se está produciendo una reorganización de los ecosistemas. Entran nuevas especies mientras otras se pierden o ascienden en altitud. Ante este escenario emergente de cambio global, hay ganadores y perdedores. Ante este escenario cambiante, las acciones de adaptación pueden jugar un papel muy importante en diferentes sentidos. Por ejemplo, se puede favorecer un incremento de la conectividad de los ecosistemas naturales que facilite los desplazamientos altitudinales de especies que migran hacía zonas más frescas de la montaña situadas a altitudes superiores».

El Foro IDEAL de Biodiversidad dejaba constancia de que Sierra Nevada es el gran laboratorio donde estudiar los efectos del cambio global y desde el que exportar conocimiento científico para conseguir una gestión de los espacios protegidos consciente de la realidad ambiental que afecta a todo el planeta, y en el que la adaptación sea el camino hacia el futuro.

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